Psicólogos socialistas advierten que está fracturada la convivencia entre la población


En estos momentos, debido a la crispación, se dificulta la recuperación de los espacios de diálogo y seguridad que brinda la vida cotidiana.

En el país hay un clima “altamente crispado” y como se dispone de muy poco espacio para la reflexión, la convivencia cotidiana de las venezolanas y los venezolanos se ha fracturado como consecuencia de los hechos violentos registrados en el país desde el 12 de febrero.

El anterior planteamiento fue la consideración general expuesta el pasado miércoles en el conversatorio: La Convivencia Fracturada, realizado en la Casa de las Primeras Letras y organizado por el Colectivo Psicólogos por el Socialismo, en el que se discutió sobre las manifestaciones opositoras que se han registrado en el país desde el 12 de febrero.

La actividad contó con la participación de los psicólogos Fernando Giuliani, Cristina Otálora y María Antonieta Izaguirre, quienes compartieron varios aspectos de la problemática e intercambiaron ideas con el nutrido grupo de asistentes.

VIOLENCIA PSICOLÓGICA

Giuliani, quien es profesor de la Escuela de Psicología de la Universidad Central de Venezuela (UCV), aseguró que la convivencia entre los venezolanos no solo se ha visto afectada por las guarimbas y los distintos modos de violencia que se han generado en las calles, sino también por “la violencia psicológica que ha inundado las redes sociales y lamentablemente ha afectado a la familia, a la comunidad y los lugares de trabajo”.

A su juicio, “ha sido una virulencia -que hemos tenido desde el 12 de febrero para acá- con una saturación de información de acoso, donde predomina el mensaje permanentemente amenazante. Se ha estimulado todo un imaginario acerca de los colectivos y que el país está viviendo una guerra civil”.

Por toda esa situación, manifestó que hablan de convivencia fracturada: “Si tenemos unos sujetos que personalmente sienten una carga emocional muy fuerte, con unos sentimientos predominantemente de miedo, de zozobra, de incertidumbre porque se les está haciendo vivir un sentimiento y un estado de ánimo de que el país está al borde de la ruina, eso se empieza a multiplicarse de una manera tal que no hay una posibilidad de dialogar”.

Con los hechos de violencia, el psicólogo afirmó que en estos momentos se dificulta la recuperación de los espacios de diálogo y seguridad que brinda la vida cotidiana; es decir, hablar serenamente con los amigos, con los compañeros de trabajo, los vecinos, porque “todo se inundó de una percepción de que el país efectivamente está al borde de la ruina; por eso hablamos de convivencia fracturada”.

Al referirse a la formula o su propuesta para recuperar la convivencia, planteó en primer lugar rescatar la cotidianidad. Para ello es necesario lograr que bajen de nivel todas las acciones violentas, como las gaurimbas, las barricadas, la quema de basura: “Sobre todo, que se recuperen espacios de reflexión crítica, que la gente no dé por sentado cualquier cosa que se diga, que es una actitud del público opositor”.

Las personas del sector opositor, apuntó, se encuentran en la disposición de creer “cualquier disparate que se les diga; por ejemplo, que los colectivos están matando niños, que van a invadir su urbanización, que les van a quema sus casas”.

Por ello, Giuliani hizo un llamado a todo el pueblo en general: “Nos digan lo que nos digan, lo primero que tenemos que hacer es tratar de verificar si es cierto, si es siquiera posible. Si se da por cierta la información de una vez, se instala el tema”.

Estimó que cualquier persona puede y tiene derecho a pensar que el actual Gobierno no es efectivo: “Incluso, que es prepotente y que puede haber habido algún exceso en alguna manifestación, pero de allí a convencerse de que estamos viviendo una dictadura atroz y una guerra civil, entonces, el diálogo se vuelve realmente imposible”.

Esa actitud es muy difícil de explicar desde el punto de vista psicológico, porque “no es una disociación mental; es un convencimiento real, ya que la persona ha propulsado ese pensamiento, esa interpretación de la realidad”.


VERIFICAR LAS INFORMACIONES

En su exposición, la investigadora Cristina Otálora recomendó la recuperación de la cotidianidad, la cual es de suma importancia en el ámbito familiar; incluso hacer caso omiso en ocasiones de muchas noticias que salen publicadas, por ejemplo, por el Twitter.

Hay que “revisar si las informaciones son ciertas, porque definitivamente paralizan. La gente lo que hace es encerrarse en su casa, no salir y llenarse de miedo por lo que pudiera estar sucediendo en la calle, y resulta que hay hechos que están localizados en ciertos lugares de la ciudad, por lo que no hay que interrumpir las actividades”, agregó.

También recomendó a las personas evitar discutir en los espacios laborales, o incluso en los colegios: “La gente que tiene niños no debe interrumpir sus actividades ni las de los hijos, porque luego se presenta esa disociación, ya que al quedarse en la casa van a estar pendientes de la televisión, el Twitter”.

Otálora señaló que cuando se presenten discusiones alrededor del tema político, las personas deben anteponer la relación interpersonal y los afectos: “Es decir, expresarle a la persona lo mucho que se la quiere, y que se puede discutir alrededor de este tema, pero poner la relación por encima de la posición política. No perder la relación por esa razón”. También propuso a las personas referirse a los hechos y no a lo personal; analizar la realidad.

SE BANALIZA EL VALOR DE LA VIDA

Por su parte, la psicóloga clínica María Antonieta Izaguirre sostuvo que los hechos de violencia generan mucha angustia, tanto en los habitantes de la ciudad como en quienes cometen los actos violentos.

También hizo referencia a que se ha restado valor a la vida de las personas: “Me dan escalofríos los comentarios sobre el valor de la vida. Hay una banalidad respecto a eso”.

Otro punto abordado por Izaguirre fue el relacionado con la angustia que afecta, sobre todo, a las niñas y a los niños con algunos trastornos. En especial, este último grupo se encuentra muy afectado, en particular, por los ruidos que ocasionan los cacerolazos: “Es fuerte lo que están viviendo las madres con hijos autistas cuando tienen que salir a la calle por todos los trastornos y no pueden llevar a los niños a los tratamientos”.

La psicóloga clínica recomendó, para restablecer la convivencia, apelar a la reflexión y a la meditación, “aunque hay mucho miedo del otro lado y lo tapan con la violencia. Otra cosa muy preocupante es el odio, un odio que se autoalimenta y se presenta una ruptura con la realidad”.

ANDANADAS DE FOROS

Una vez concluidas las exposiciones de los especialistas se le concedió la palabra al público asistente. Inmediatamente se formó una larga fila de personas deseosas de expresar su opinión, presentar una propuesta y compartir su experiencia sobre el clima de tensión y violencia en el hogar, la oficina, la escuela, la universidad y en las calles de Caracas.

El trabajador del Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Innovación, Rafael Rosales, consideró que la situación actual no es una causa sino una consecuencia de una operación psicológica continuada: “Esta operación ha tenido picos de intensidad. Comenzó cuando llegó el comandante Hugo Chávez a la Presidencia de la República, incluso antes, durante su campaña arrancó la operación psicológica”.

A su juicio, otro pico fue durante el intento de golpe de Estado en el 2002: “Para torcer la opinión pública, condimentarla con unas personas fallecidas y en un contexto exacerbado de violencia en la marcha del 11 de abril, para convencer a la opinión pública nacional e internacional, de que el comandante Chávez había mandado a matar a unas personas. Gracias a la conciencia del pueblo tuvimos un gran triunfo”.

Sin embargo, aseguró que la operación psicológica continúo en diciembre de 2002, con el paro petrolero: “La intención nuevamente era torcer la opinión pública para la salida del presidente Chávez”. Rosales recordó que el otro momento de máximo ataque psicológico fue durante la enfermedad del comandante Hugo Chávez, ya que “buscaron desmoralizar las fuerzas del pueblo revolucionario con toda la cantidad de rumores que se generaron”.

Indicó que se activaron los ataques durante la campaña electoral del presidente Nicolás Maduro y que en este momento, la operación psicológica está logrando que un sector de la población venezolana esté afectado.

Al plantear su propuesta para retomar una sana convivencia, Rosales apuntó: “En diciembre de 2002, cuando se libró la batalla por la recuperación de la empresa petrolera en el marco del paro, hubo una andanada de foros a escala nacional con especialistas petroleros. Por ello, propongo una realización masiva nacional de foros como este y otras estrategias. Que se le coloque cientificidad a la situación para atacar el problema de salud pública que tenemos, gente atacada en su mente y su corazón”.

ESCUCHARNOS TODOS

Al referirse a la convivencia, Lidia Caldeira, del Colectivo Socialista Universidad Nacional Abierta, manifestó que en las comunidades populares antes de todo este proceso se respetaban y se reconocían entre sí a pesar de sus diferencias políticas.

“A partir de esta ruptura, del 12 de febrero para acá, hemos visto cómo, en esas comunidades, algunos vecinos increpan e insultan a los chavistas. Pero pienso que nosotros debemos captar esas cosas que los acercan; llevarlos otra vez al centro, al entendimiento”, agregó.

Sobre su propuesta, expresó: “Todos tienen un origen común en su comunidad, su comunidad es su casa y su hábitat. Es donde tienen la familia, juegan, sueñan y viven. Se trata de unirlos en esos puntos, alejarlos un poco de la virulencia que hay en las redes sociales y llevarlos al reconocimiento mutuo”.

En ese sentido, señaló que se pueden utilizar los espacios comunes a las comunidades, como las plazas, un teatro, una iglesia: “La idea es invitarlos a conversatorios, a hablar. Vamos a escucharnos todos y diga lo que piensa, pero entran todos sin condiciones. Qué consideran que se debe cambiar”.

BUSCAR ÁMBITOS PEQUEÑOS

A juicio de Dana Bermúdez, psicóloga del Instituto de Mejoramiento Profesional de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), es difícil resumir los hechos que desencadenaron el quiebre de la convivencia: “Estamos en una lucha política en la que cada quien está peleando por sus intereses; sin embargo, para restablecer la convivencia creo que deberíamos partir de elementos naturales, básicos e intuitivos por la resolución de conflictos que favorecen la convivencia”.

Explicó que es necesario rescatar los puntos en común y utilizar las normas: “Es ver a la otra persona como a un igual. Necesitamos de alguna manera conciliar. No hablemos de espacios de Estados y de gobiernos; hablemos de casa, colegio, trabajo, en esos ámbitos pequeños que es donde nos está afectando. Y tratar desde nuestra actitud y lenguaje físico, verbal y corporal siempre estar dispuestos a conversar y a escuchar”.

Bermúdez aseguró que incluso no es necesario aceptar los planteamientos de la otra persona, pero “comprender que la otra persona tiene una diversidad de opiniones, la cual yo debo respetar y evitar los lenguajes ofensivos, porque de alguna manera es una agresión y aminoramos a una persona que es nuestra igual”.

USO PRUDENTE DE LA REDES SOCIALES

El profesor de la Escuela de Psicología de la UCV, Fernando Giuliani, reiteró que para restablecer la convivencia es necesario recuperar esos espacios de reflexión para lograr iniciar un diálogo por medio de la capacidad de la reflexión crítica.

“Esta actitud no significa que yo cambie mi ideología política, sino que tengamos más espacio para meditar. Hay que salirse de la redes sociales, o al menos hacer un uso de ellas reduciendo o eliminando los mensajes de odio, que han contribuido demasiado en toda esta situación”, añadió.

Enfatizó que “lo que se está moviendo en las redes sociales es realmente un asunto sumamente grave, porque tiene una particularidad, pareciera que no permiten la reflexión. Son millones de personas recibiendo y enviando todo tipo de menajes, pero además con una actitud muy dispuesta a creer cualquier barbaridad”.

CO / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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(+IMAGEN) RICOS EN REBELIÓN CONTRA LOS POBRES EXIGEN ESTO

EL MENSAJE QUE LE ENVIÓ VIVIANA GIBELLI A WINSTON VALLENILLA POR EL ATAQUE OPOSITOR QUE SUFRIÓ



"Me da mucho dolor ver tanta violencia. Todos somos hermanos. Venezuela no era así. Mi solidaridad contigo y tu Padre @vwinstonv PAZ!!!", expresó Gibelli.

El animador y presidente del canal Tves, Winston Vallenilla, denunció un ataque violento del que fue víctima, al igual que su padre y un amigo a la salida de un restaurante en el municipio Baruta, en el estado Miranda.

Sobre los hechos, la que fue su compañera en la animación de la Guerra de los sexos, Viviana Gibelli, compartió en su cuenta en twitter su mensaje de solidaridad: Me da mucho dolor ver tanta violencia. Todos somos hermanos. Venezuela no era así. Mi solidaridad contigo y tu Padre @vwinstonv PAZ!!!

En un contacto telefónico con el canal del Estado VTV explicó que “el día de hoy (domingo) a las 3:40 de la tarde me encontraba en un restaurante con mi padre y con dos amigos, estábamos almorzando cuando fuimos a retirarnos un grupo de personas que estaba en la puerta del local me atacó con improperios e inmediatamente se me fue encima uno empujándome, por supuesto, al empujarme los otros empezaron a agredirme y lanzar botellas y sillas. Golpearon a mi padre, a mí me partieron uno de los dientes con una patada, con una silla me dieron en el lado izquierdo y tengo una costilla con fisura y neuritis intercostal”.

“Estas personas que lanzaron botellas intentaron darse la fuga por la parte de atrás brincando la cerca, pero gracias al encargado del restaurante que pudo capturarlos. Lamento mucho estos hechos, estos ataques que hemos sufrido artistas por estar con la revolución. Estoy entristecido por los actos violentos contra personas como yo, que soy venezolano, que amamos este país y que no agredimos a nadie. Hoy una vez más sufro del ataque de estas personas".

Vallenilla reveló que su padre también resultó herido y “tiene unos chichones en la cabeza” y uno de sus amigos presentó un golpe en el pómulo, pues le propinaron un botellazo. Su padre sufrió un ataque de la tensión, por lo que debió sentarse y fue en ese momento que aprovecharon para agredirlo más. “Yo me mantuve en el local porque no iba a permitir que esas personas fueran a escaparse y llamé a las autoridades, esperé a pesar de las lesiones que presenté.

Panorama / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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¿TRIUNFÓ EL GOLPE DE ABRIL? Esa batalla aun no concluye...

¿El golpe de Abril después de todo triunfó?Toby Valderrama y Antonio Aponte


Fidel nos trae el recuerdo del golpe de abril del 2002, se trata de su conversación con el Comandante Chávez a horas solamente del regreso de la Revolución a Miraflores. Es una invitación a la reflexión de todos. Lamentablemente, parece que la Revolución perdió la cualidad de pensarse a sí misma, y el recuerdo que nos propone Fidel pasó casi desapercibido.

Esta conversación merece guardarse donde se conservan las páginas más importantes de la historia. Estos dos gigantes se pasean con altura literaria, con sentimiento, por los pocos días que guarda el hecho golpista, pero sobre todo en la conversación emerge una reflexión política indispensable para los tiempos que corren, para entender el fondo de lo que hoy sucede. Veamos.

Fidel, antes de transcribir el texto de la conversación telefónica con el Comandante Chávez, escribe:

“…Padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres? Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: ‘Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo’. 

Esa fue la respuesta del Libertador de América a la atrevida pregunta de Pablo Neruda tras el estallido de la Guerra Civil Española, cuando los propios obreros españoles lograron impedir que los fascistas se apoderaran del Cuartel de la Montaña de Madrid.

Esos recuerdos acudían a mi mente ante los hechos que estaban ocurriendo en la hermana República Bolivariana de Venezuela. En nuestra patria solitaria, la Revolución había estallado hacía muchos años, y estábamos enfrascados en una contienda desigual y casi inconcebible contra el imperio más poderoso que había conocido la humanidad”.

Sabe Fidel que la batalla de abril era una más en la larga guerra de la Independencia de estos pueblos, que en Venezuela volvían a las calles Bolívar y Martí invocando a los pueblos a completar la obra inconclusa de liberar definitivamente al humano, de la única manera que eso es posible, construyendo Socialismo.

El primer concepto que el Comandante Chávez deja para la posteridad es la claridad de objetivos en la lucha de la Revolución.

Le dice a Fidel:

"PDTE. CHÁVEZ.- Sí, eso se convirtió... Ellos convirtieron el Comando de los Paracaidistas en el Comando de la Resistencia. Entonces, fueron llamando a las unidades, a generales, a comandantes, y me dicen que tenían un cuadro en la pared. Y entonces, uno de los muchachos, de los míos acá, de los tenientes, tomando notas, y el general llamando y llamando: “Miren, ustedes con quién están, defínanse.” Entonces: “No, que estamos indecisos.” Entonces empezaban a hablarles, a decirles, y se fueron ganando poco a poco a toda la oficialidad otra vez, explicándoles que yo no había renunciado, que eso era una gran mentira, que esa era una traición, que estaban entregándole el país otra vez a FEDECÁMARAS, a los empresarios, a los Adecos, a los Copeyanos —por­­que esos hicieron una fiesta aquí ayer." (*)

Más adelante, el Comandante dice que meditaba, solitario:

“Me quedé yo pensativo ahí, y me puse a mirar al cielo, y entonces yo digo: No, yo estoy seguro de que esa siembra de tantos años en el pueblo, esas organizaciones populares que hemos estado empujando, organizando, impulsando —los Círculos Bolivarianos; los partidos, el MBR, el PPT, el MAS, el PCV, toda esa gente—, esa gente no se puede quedar quieta, porque si esa gen­te no hace nada, ¡coño!, es que no merecen esta vaina, no merecen una revolución todavía."

Y le responde Fidel.

"CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero estaban engañados, confundidos p’al diablo, des­concertados con la campaña que hicieron".

Este fragmento de la conversación tiene una vigencia extraordinaria:

"PDTE. CHÁVEZ.- Utilizando al Cardenal, tú sabes: “No, que yo soy el que va a garantizar la cosa, y que se cumpla...”

CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas!

PDTE. CHÁVEZ.- Le digo: “Tengo razones para dudar de usted también, si yo lo vi a usted ayer firmando el acta esa de Mussolini. ¡Qué vergüenza —le dije— para la Iglesia, Monseñor, usted, que aparenta que habla de democracia, firmando un decreto eliminando Con­greso, Asamblea, Gobernadores, Poder Judicial, Fiscal...”

Al Comandante lo ocupaba una reflexión central, dice:

"PDTE. CHÁVEZ.- ¡Increíble, inolvidable! Una cosa que hay que ahora darle el tratamiento que se debe, y sobre todo, proyectar ese caso al mundo para que se vea... Porque se ha demostrado, Fidel... Lo que te decía: que yo anoche, el día que salí, el día que salí —un poco triste, por supuesto—, allá en la celda decía: “¡coño!, parece que es verdad que una revolución pacífica es casi imposible, ¿no?, porque ¡cuántos esfuerzos!” Estaba en ese tipo de reflexiones, como dudando, ¿no?, dudando. Y dije: “Bueno, pero yo estoy seguro de que ese pueblo no se va a quedar así, ni esos militares jóvenes, sobre todo.” ¡Pero reaccionaron de inmediato! Yo saliendo preso, y ya ellos estaban conspirando contra lo que quedó por aquí”.

Después de leer la conversación, queda la duda: ¿será que el golpe de abril después de todo triunfó? La respuesta que viene a la mente es que la batalla de abril aún no concluye.

La conversación es rica en experiencias, llama a la reflexión, vale la pena leerla completa, se encuentra con facilidad en las páginas de Internet: http://escuelabolivarianapoderpopular.blogspot.com/2014/03/conversacion-entre-chavez-y-fidel-tras.html

(*) El subrayado es nuestro

El arado y el mar / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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¿Cómo frenar la violenta ofensiva de la derecha neoliberal?

Entrevista al politólogo Franck Gaudichaud

“El debate hoy es cómo frenar la violenta ofensiva de la derecha neoliberal”
Valeria Ianni

Venezuela se debate entre los intentos desestabilizadores de la derecha, los límites propios del proceso bolivariano y la posibilidad de que sea la clase trabajadora y el movimiento popular los que hagan avanzar un proyecto no exento de tensiones y contradicciones.


Entrevista a Franck Gaudichaud, miembro del equipo editorial de Rebelión.org, doctor en Ciencia Política y autor de varios libros sobre América Latina, con una investigación -dirigida por Michael Löwy- sobre Poder Popular y Cordones Industriales bajo el gobierno de Allende en Chile (1970 -1973).

¿Cómo caracterizas la situación actual en Venezuela? ¿Qué es lo que se dirime allí?

Franck Gaudichaud: Como punto de partida, hay que reconocer que estamos en medio de una tremenda guerra mediática global en contra del proceso bolivariano. Por eso es fundamental crear espacios de contrainformación. Para comenzar, frente a tanta desinformación, hay que volver a subrayar que el proceso bolivariano es un proceso de largo plazo de amplias conquistas sociales (salud, educación, reducción de la desigualad), democratización (nueva Constitución), de creciente empoderamiento e inclusión política de las clases populares, en una relación muy tensa con el líder carismático que ha sido Chávez. También que este proceso ha sido clave en la constitución de nuevas soberanías nacional-populares y en la creación del ALBA, UNASUR y CELAC. Así que un importante retroceso en Venezuela y el regreso del neoliberalismo en ese país tendrían importantes e inmediatos efectos colaterales en toda la región. Todo esto parece obvio, pero es indispensable subrayar lo esencial y las relaciones de fuerzas geopolíticas en momentos en que los medios de comunicación dominantes -y la oposición venezolana- hablan de “dictadura castro-comunista” y de “genocidio en Venezuela…

La situación actual es sumamente tensa debido a que el sector más reaccionario de la oposición apostó a la violencia y la desestabilización desde la calle. En tal contexto, hay una tendencia dentro de las filas de las izquierdas a descomplejizar nuestro entendimiento de la coyuntura, diciendo que se está contra el imperialismo o a favor del golpe de estado “fascista”. Esta lectura binaria me parece nefasta. Por supuesto, hay que denunciar y oponerse de manera unitaria a la intentona “insurreccional” de la derecha. Sabemos que los EE.UU. tienen claros intereses geopolíticos en esta desestabilización; los lazos entre los “Halcones” de Washington y la fracción de la oposición encabezada por Leopoldo López en Venezuela, no son una teoría de complot, sino información objetiva. También hay una intervención real desde Colombia y el “uribismo”, así como incursiones paramilitares, sobre todo en el estado fronterizo de Táchira. Estos elementos son importantes. Ahora, ¿estamos ante un golpe de estado, estilo abril de 2002? Se puede hablar de “fascismo”, sin con ello conseguir definir la dinámica de la oposición al chavismo. Yo creo que no: primero porque las relaciones de fuerza reales son distintas a 2002. El estado mayor y las Fuerzas Armadas apoyan claramente al gobierno, sin fisura por ahora; la gran burguesía no apuesta a la violencia y a una salida extraconstitucional. Fedecámaras y los principales patrones (como Mendoza de la Polar) participaron de la conferencia de paz con Maduro y condenaron la violencia en las calles. Es decir, los elementos claves de la coyuntura de abril de 2002, no están al día en la coyuntura actual. Eso sí, hay un sector de la derecha en torno a Leopoldo López que apuesta claramente a la violencia callejera, haciendo un llamado a derrocar a Maduro. Y lo preocupante: este sector logró movilizaciones muy importantes. En el estado de Táchira, en Mérida con el movimiento estudiantil, pero también en las calles de Caracas. Es cierto que los participantes de esas movilizaciones provienen esencialmente desde los barrios altos, desde la clase alta, media alta pero también de clase media ya no tan alta. Sectores violentos de la derecha están ganando espacio en la sociedad, haciendo uso de la violencia en contra de trabajadores y militantes barriales, edificando barricadas (las “guarimbas”): son responsables de la gran mayoría de los asesinatos de las últimas semanas. La oposición neoliberal está parcialmente fragmentada, pero a la vez cada uno ocupa su papel en contra del proceso: desde Henrique Capriles o COPEI (Comité de Organización Política Electoral Independiente), que dicen apostar al diálogo después de sucesivas derrotas electorales hasta partidos como Voluntad Popular de Leopoldo López o como la asociación Súmate y la diputada María Corina Machado, que apuestan a crear un clima semi-insurreccional, sin esperar las próximas elecciones. Algunos analistas como Ignacio Ramonet han destacado la existencia de un “golpe de Estado lento”, basado en las teorías de desestabilización de Gene Sharp.

Pero, yo creo que desde la izquierda anticapitalista, el tema clave no es solo denunciar todo eso, sino también seguir pensando “abajo y a la izquierda” para entender -de manera crítica y dialéctica- cuáles son los elementos dentro del propio espacio del chavismo que permiten que se exprese tanto descontento en varios estratos de la sociedad, y no solo desde parte del movimiento estudiantil. En este sentido, tenemos que indagar también las contradicciones y debilidades de la “revolución bolivariana” y escuchar las voces críticas del movimiento popular y revolucionario dentro y fuera del chavismo. En Rebelión hemos publicado también varios autores venezolanos que van en esa dirección: Roland Denis, Simón Rodríguez P., Javier Biardeau, Gonzalo Gómez, etc.

¿Cuáles son esas principales debilidades propias del chavismo?

Primero habría que diferenciar el chavismo gubernamental del pueblo trabajador bolivariano. Yo entiendo que hay tensiones ahí, sobre todo a un año de la partida de Hugo Chávez que fue un gestor central del proceso, capaz de oscilar entre lo vertical del líder y la horizontalidad de la participación popular. En la era del “chavismo sin Chávez”, Maduro tiene la legitimidad democrático-electoral: ganó la elección presidencial, de manera justa, y las municipales confirmaron esa nueva victoria bolivariana en las urnas (con 17 victorias sobre 18 elecciones). Pero Maduro no tiene el liderazgo carismático de Chávez, mientras, al mismo tiempo hay una degradación económica acelerada. Por supuesto, se habla mucho de inseguridad, la derecha en particular, pero representa también una gran preocupación diaria para las clases populares. Es en el plano económico donde afloran más los problemas últimamente: el Banco Central de Venezuela reconoce un desabastecimiento a una altura del 28% de los productos y una inflación de 56% en el 2013 que corroe los salarios de los trabajadores. La mala gestión económica y del tipo de cambio refuerza la especulación, el mercado negro y al acaparamiento por parte de la burguesía compradore a una escala mayor. Algunos economistas marxistas como Manuel Sutherland o Víctor Álvarez hablan de la fuga de capitales más grande de América del Sur. Son varios “planes Marshal” que se fugan así hacia Miami. Es cierto, la inflación y el desabastecimiento son producto de la ofensiva de las clases dominantes, pero también de una política económica ineficiente. La corrupción es otro tema de fondo después de 15 años de proceso bolivariano: ¿cómo pretender construir “socialismo del siglo XXI” en esas condiciones de corrupción burocrática? Frente a las dimensiones del fenómeno, ligado al modelo del capitalismo petro-rentista todavía hegemónico[i], no basta con tener un ministerio del “poder popular”… No veo otra solución que crear fiscalización desde abajo, democracia participativa y consejos de trabajadores, reforzar los consejos comunales existentes. En caso contrario, ¿cómo parar durablemente la ofensiva de la derecha? ¿Con diálogo y paz con los sectores patronales, con la Mesa de Unidad Democrática, con Cisneros y la boliburguesía? Por otra parte, recordemos la impunidad hasta hoy para los responsables del golpe de abril de 2002 o de los asesinatos de abril de 2013. También es muy preocupante la impunidad frente al sicariato anti-sindical que existe en el país, los niveles de represión en contra de algunas huelgas obreras o la creciente militarización de algunos territorios (lo que provocó malestar y distanciamiento público por parte del gobernador bolivariano del estado de Tachira). En estos días, el presidente Maduro y la fiscalía han reconocido la responsabilidad de la guardia nacional y de la policía bolivariana en la muerte y maltrato a varios manifestantes, ojala eso no quede impune, porque el Estado tiene que ser el garante de los derechos fundamentales.

Te referiste críticamente al camino que se está tomando desde el gobierno para frenar la ofensiva de la derecha: ¿Cuál sería, para vos, el camino más efectivo para enfrentar a la derecha?

Sin duda, como lo proponen algunos sectores anticapitalistas venezolanos, la mejor manera de defenderse es la profundización de la revolución y de las conquistas del proceso; es reforzar una visión crítica y popular, independiente de la burocracia o de la boliburguesía, apuntando a un empoderamiento desde abajo. Yo creo que está perfectamente justificado el intento por parte del gobierno de poner paños fríos a la violencia callejera, el llamado al diálogo y a la paz. Ahora, diálogo y paz sí, pero ¿para qué y con quién? Ojalá el diálogo prioritario sea hacia los sectores populares movilizados, los trabajadores organizados que buscan los caminos del poder popular, el campesinado que quiere reforma agraria, el pueblo indígena, junto con más anuncios concretos para mejorar la situación económica. Por supuesto, Maduro ya hizo anuncios frente a la “guerra económica”, pero además de la “ley de precios justos”, positiva, fueron medidas de ajuste y devaluación. Al contrario pequeñas corrientes como Marea Socialista y otras fuera del chavismo (libertarias, marxistas, trotskystas) proponen hacer frente a la derecha neoliberal tomando medidas revolucionarias: por ejemplo, tomar el control del comercio exterior, pero con fiscalización ciudadana (para evitar la corrupción); combatir fuertemente la especulación y centralizar las divisas extranjeras; intervenir el sistema bancario bajo control social para que la renta petrolera ya no sea captada en parte por los acaparadores; apoyar con más decisiones los consejos comunales, la producción nacional de alimentos y un sistema de planificación nacional democrático, etc. Insisto, solo estoy retomando declaraciones de colectivos bolivarianos y anticapitalistas venezolanos. Por cierto avanzar en esta dirección significa también comenzar a pensar las contradicciones internas al movimiento popular, asumir sus debilidades e limitaciones, como también el peso del bonapartismo político presente en el PSUV por ejemplo.

¿Qué analogías y qué diferencias encontrás entre el proceso de Chile durante el gobierno de Allende y el de Venezuela? Más que nada, en función de la relación entre los espacios de organización popular y un Estado que, a pesar de todos los cambios, sigue siendo un Estado capitalista.

Primero, eso me parece esencial: en Venezuela, todavía existe el estado capitalista, aunque con una nueva institucionalidad mucho más democrática. Predomina el capitalismo estatal-rentista y más del 70% del PIB está en manos del sector privado. Ubicarse estratégicamente significa primero saber donde estamos parados. En 1973 en Chile, la Unidad Popular significó como en Venezuela grandes conquistas democráticas, sociales, empoderamiento desde abajo, apoyadas además en una clase obrera muy organizada en el plano sindical y político. De hecho, en Venezuela una gran deficiencia es que no se logró construir un movimiento obrero y sindical clasista y democrático, autónomo de la burocracia estatal. Otro elemento interesante de la experiencia chilena es la relación tensa entre movimiento popular y el gobierno Allende. Yo estudié los cordones industriales[ii] como organismos sui generis de poder popular y, en varios momentos, los cordones fueron capaces de pararse frente a Allende y reclamar medidas revolucionarias. Otro punto de debate es justamente hasta qué punto podemos confiar en la institucionalidad, en la posibilidad de “usar” el Estado para reformar desde arriba la sociedad: es decir, si construimos socialismo desde el estado o si construimos socialismo desde el poder popular constituyente, el control obrero y la participación ciudadana. Cuando en Venezuela, por ejemplo, experiencias de cogestión como en Sidor han sido rápidamente ahogadas. Lo mismo con el complicadísimo tema de la violencia política, del papel del imperialismo y de las FFAA: lo cierto es que en Venezuela, a diferencia de la vía chilena, se ha pensado el proceso como “pacífico pero armado”. Hay en Venezuela una dinámica cívico-militar bien diferente de la experiencia chilena. Más allá de eso, la “revolución bolivariana” actualiza un debate pendiente de la Unidad Popular: ¿qué podemos hacer con el Estado y con qué tipo de Estado? ¿Hasta qué punto el gobierno, las elecciones, son una herramienta de conquista democrática y cómo apoyarse decididamente en formas de poder popular para avanzar? ¿Cómo enfrentar desde la mejor relación de fuerza posible a las derechas y el imperialismo?

[i] Ver: F. Gaudichaud, “Las tensiones del proceso bolivariano: nacionalismo popular, conquistas sociales y capitalismo rentista”, Rebelión, dic. 2012, www.rebelion.org/noticia.php?id=160554.

[ii] Ver: F. Gaudichaud, Poder popular y cordones industriales en Chile, Santiago, LOM, 2004.

Valeria Ianni es historiadora argentina, integrante del colectivo "Hombre Nuevo":


Revista La Llamarada-REBELIÓN / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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