(+FOTOS) CHÁVEZ es el DEMONIO

Eduardo Galeano

Hugo Chávez es un demonio. ¿Por qué? Porque alfabetizó a 2 millones de venezolanos que no sabían leer ni escribir, aunque vivían en un país que tiene la riqueza natural más importante del mundo, que es el petróleo

Yo viví en ese país algunos años y conocí muy bien lo que era. La llaman la "Venezuela Saudita" por el petróleo. Tenían 2 millones de niños que no podían ir a las escuelas porque no tenían documentos. Ahí llegó un gobierno, ese gobierno diabólico, demoníaco, que hace cosas elementales, como decir "Los niños deben ser aceptados en las escuelas con o sin documentos". 

Y ahí se cayó el mundo: eso es una prueba de que Chávez es un malvado malvadísimo. Ya que tiene esa riqueza, y gracias a que por la guerra de Iraq el petróleo se cotiza muy alto, él quiere aprovechar eso con fines solidarios. Quiere ayudar a los países suramericanos, principalmente Cuba. Cuba manda médicos, él paga con petróleo. Pero esos médicos también fueron fuente de escándalos. Están diciendo que los médicos venezolanos estaban furiosos por la presencia de esos intrusos trabajando en esos barrios pobres. 

En la época en que yo vivía allá como corresponsal de Prensa Latina, nunca vi un médico. Ahora sí hay médicos. La presencia de los médicos cubanos es otra evidencia de que Chávez está en la Tierra de visita, porque pertenece al infierno. Entonces, cuando se lee las noticias, se debe traducir todo. El demonismo tiene ese origen, para justificar la máquina diabólica de la muerte.




http://www.laredcomunidad.com.ve/detalle.php?id_noticia=613/Escuela Bolivariana del Poder Popular

@Prensa_ebpp

Los ateos rezan por Chávez

John Brown

"Le Prince étant défini uniquement, exclusivement, par la fonction qu'il doit accomplir, c'est à dire par le vide historique qu'il doit remplir, est une forme vide, un pur possible-impossible aléatoire" 
Louis Althusser, Machiavel et nous
("Puesto que el Príncipe se define únicamente, exclusivamente por la función que debe cumplir, es una forma vacía, un puro posible-imposible aleatorio"
Louis Althusser, Maquiavelo y nosotros)

Tuve ocasión ayer de participar en un acto ciertamente emotivo. Se trataba de una reunión convocada por la embajada de la República Bolivariana de Venezuela en solidaridad con el presidente Hugo Chávez que no pudo jurar su cargo de presidente reelecto debido a su estado de salud. La solidaridad con la persona del presidente se hacía extensiva al conjunto del proceso revolucionario bolivariano. El público estaba compuesto de miembros de la comunidad latinoamericana en Bruselas y de otras personas que apoyamos el proceso bolivariano y, en general, la ola transformadora que está cambiando radicalmente una buena parte de América Latina. Los asistentes, incluidos los miembros del cuerpo diplomático del Alba, eran todos gente sencilla, politizada, preocupada. Aparecían en una pantalla, en directo, las imágenes de la inmensa manifestación de Caracas donde la población, en ausencia de Hugo Chávez, tomó ella misma posesión del cargo de presidente. Una escena emocionante: frente a una "oposición" que lanzaba fuegos artificiales hace unas semanas cuando creyó muerto al presidente y que aún hoy cuenta más con el cáncer que con su propio potencial electoral para poner fin al proceso bolivariano, una marea variopinta, pero también muy roja, de gente de todos los tipos y edades rodeaba el palacio de Miraflores para defender la democracia, su democracia. Frente al golpismo, frente a la muerte. Hoy, hasta los ateos rezamos por Chávez a ese Dios Inexistente que nosotros sabemos.

Es mucho lo que está en juego en torno a la difícil coyuntura marcada por el estado de salud de Chávez. La oposición intenta aprovechar este momento para desestablizar el país, generando entre otras cosas, desabastecimiento alimentario, caos e incertidumbre. De momento, su táctica no parece funcionar. Por el contrario, una inmensa mayoría de la población, mayor aún que la que lo reeligió, desea, según las encuestas, que el presidente Chávez vuelva a su cargo y que continúe el proceso que con él se iniciara. Chávez no es solo un presidente de la República, es otra cosa: el símbolo vivo de un cambio social que ha impulsado a la existencia política y social a millones de venezolanos que antes "no existían" y carecían de cualquier tipo de derecho. Venezuela es hoy un país donde las políticas sociales del gobierno bolivariano han reducido enormemente la pobreza, donde se garantiza el acceso a la enseñanza gratuita para todos y no sólo en el nivel primario y secundario, sino en el universitario. Sobre 27 millones de venezolanos había 300.000 universitarios antes de la revolución; hoy son más de dos millones. Lo mismo puede afirmarse de la sanidad y de la cultura. Uno de los objetivos del gobierno de Venezuela es que 2 millones de niños accedan a la alfabetización musical, esto es que sepan música y sepan tocar un instrumento, que les proporciona gratuitamente el Estado. Teatros y salas de concierto ya no son patrimonio exclusivo de la oligarquía. El cambio social es tangible en cuanto a desarrollo de los servicios públicos y reparto de la riqueza, también en términos de politización y protagonismo de la población. Es esa la mayor fuerza de Chávez y la base de la legitimidad del proceso. Como dicen los venezolanos "Chávez nos dio Patria", en otros términos, los hizo ser miembros efectivos de una comunidad política y tener acceso a los comunes de un país cuya gran riqueza era antes sólo para unos pocos.

No se pueden discutir estos logros, pero el propio problema creado por la enfermedad de Chávez apunta a una característica del proceso.que puede ser a la vez su mayor fuerza y su máxima debilidad. Se trata efectivamente de la relación estrechísima del proceso con la persona de Chávez que se expresa en consignas del tipo "Chávez es el pueblo", "Chávez, corazón del pueblo" o "Chávez somos todos". Al margen de la relación de afecto que puedan sentir amplios sectores de la población venezolana por el dirigente de la revolución bolivariana, es inevitable enmarcar esa relación imaginaria en la tradición política de la soberanía. En esta tradición cuyo pensador clásico es Thomas Hobbes, el soberano es quien unifica al pueblo. Lo unifica en la medida en que lo representa y lo representa en cuanto los individuos que componen la multitud que se hace pueblo renuncian mediante un contrato a todo derecho propio en favor del derecho absoluto del soberano. Para Hobbes, es esta la única manera de superar los peligros mortales que supone la guerra de todos contra todos que caracteriza al estado de naturaleza. De este modo, el pueblo y cada uno de los idividuos que lo componen actúa por medio de su representante, por medio del soberano, y, por consiguiente, cada súbdito debe considerar la actuación del soberano como propia. Desde un punto de vista gráfico, Hobbes representaba en la portada del Leviatán este hecho fundacional de la soberanía mediante la imagen de un Hombre Artificial compuesto por los hombrecillos naturales que transfieren al soberano su propio derecho, su propia potencia. Así, puede afirmar Hobbes que en una monarquía: "El Rey es el pueblo" (The King is the People).

El liderazgo de Chávez ha sido calificado con frecuencia como "populista". En la mayoría de los casos, por sus dectractores que consideran que una dirección política que no esté en manos de "los que saben", de las élites sociales sólo puede ser irracional y tiránica. Es grande, en efecto, la animadversión de la tradición política occidental al poder del pueblo. Esa misma tradición política que hoy denuncia el populismo de Chávez es la que hasta principios del siglo XX consideraba la "democracia" de manera negativa y lo hacía por los mismos motivos. Existe, sin embargo otra corriente de pensamiento que asume el "populismo" como un hecho positivo y considera, como lo hace Ernesto Laclau que el populismo es el otro nombre de la política frente a concepciones de esta que la neutralizan reduciéndola a mera gestión de la sociedad por parte de presuntos expertos. La política así neutralizada se convierte en los términos del filósofo francés Jacques Rancière en mera "policía" o gestión de las diferencias y jerarquías consolidadas. Sólo el "populismo", la importación al espacio político de las reivindicaciones de la parte no representada y tal vez nunca totalmente representable puede hacer revivir el antagonismo y con él la política propiamente dicha, que coincide con la democracia. Esto es algo que Chávez ha sabido hacer magistralmente.

El liderazgo de Chávez es perfectamente anómalo. Chávez no es un profesional de la política ni un experto, sino un hombre del pueblo. Esto hace que la mayoría de la población excluida del poder y del reparto de la riqueza se identifique con él. Chávez es para los de abajo, en ese Estado de raíz colonial y oligárquica que ha sido Venezuela hasta anteayer, una persona que no pertenece a la clase ni a la raza que ha gobernado "siempre" el país. Es además, una persona que no ha abandonado -casi- nunca la "decencia común", ese sentido moral inmediato, basado en la igualdad y la dignidad de todas las personas que Orwell atribuía a las clases populares y del que están desprovistos la inmensa mayoría de los gobernantes. No sólo eso, el presidente Chávez sigue siéndo presidente no sólo por su indudable valor personal, ni por haber sido reelegido desde hace 14 años por una amplia mayoría, sino sobre todo porque el pueblo venezolano lo rescató de sus captores y lo restableció en la presidencia desbaratando un golpe de Estado oligárquico. En un sentido enteramente opuesto al de la frase de Hobbes antes mencionada: "Chávez es el pueblo", pues la multitud de los de abajo es la que sostuvo y sostiene a uno de los suyos en ese puesto de responsabilidad política que no estaba hecho para ellos.

Existe así, en el populismo y en su peculiar expresión chavista un doble aspecto: por un lado, adopta las formas de la soberanía clásica, pues afirma la representación del pueblo en y por el Líder, pero por otro, la multitud y sólo la multitud ha mostrado ser capaz de sostener a la vez al Líder y el proceso revolucionario bolivariano. Frente a los oligarcas golpistas e incluso frente a la enfermedad, frente al cáncer que constituye la triste e indigna esperanza de los "escuálidos", es la multitud venezolana la que da contenido a la acción del dirigente y en todo momento la potencia a través de un diálogo ininterrumpido. La teología política de matriz hobbesiana hacía del soberano un Dios mortal que trasciende al pueblo en que se funda su poder y reduce a Uno a la multitud. El chavismo es una nueva teología política herética, mesiánica y materialista, en la cual la multitud se mantiene como tal y como multitud libre determina en gran medida el curso del proceso político. El soberano deja de ser en este contexto una sustancia, un absoluto y es una relación interna a la multitud de la que la persona de Chávez, como defensor de los comunes materiales y de la decencia común, de la dignidad de todos, es una mera expresión. El soberano no es quien desactiva a la multitud, sino la figura resultante de la intensa politización de la población y que sólo en ella puede sostenerse. Hugo Chávez en la nave negrera dirigida por los amotinados que es la Venezuela bolivariana es un personaje parecido al Benito Cereno de Melville, aunque aquí se trata de un Benito Cereno distinto: de un negro vestido de capitán y que asume con entusiasmo su función.

Chávez es ciertamente un príncipe, pero no ese príncipe azul de los cuentos de hadas que aparece sólo una vez y luego desaparece para no regresar jamás salvo que se cumpla una condición dificilísima de realizar, sino un auténtico príncipe maquiaveliano. Es el príncipe que funda una república nueva y una democracia a partir de un momento monárquico inicial. Althusser recordaba en su ensayo Maquiavelo y nosotros un texto del Príncipe de Maquiavelo: "Un solo hombre es capaz de constituir un Estado, pero muy breve sería la duración del Estado y de sus leyes si la ejecución dependiera de uno solo, la manera de garantizarla es confiarla al ciudado y a la salvaguarda de varios". Hay así, según comenta Althusser el texto maquiaveliano, dos momentos en la fundación de un nuevo principado: 1) un momento de soledad del príncipe, el del "comienzo absoluto" que sólo puede ser obra de uno, de un individuo solo, pero "ese momento es en sí mismo inestable, pues en último término puede inclinarse más del lado de la tiranía que del de un auténtico Estado" y 2) un segundo momento que es el de la duración, que sólo puede alcanzarse mediante una doble operación: la donación de leyes y la salida de la soledad, es decir del poder absoluto de uno solo". Ciertamente, como hemos visto el poder absoluto de uno solo es una ficción teórica que sirve para pensar la ruptura con el pasado, con el orden anterior. En el caso de Chávez, desde el momento de su "decisión" de ruptura con el régimen oligárquico y a través de las distintas fases de la revolución bolivariana, siempre ha contado con el apoyo de movimientos sociales importantes y tendecialmente mayoritarios. Es que su revolución puede compararse con la creación del principado nuevo maquiaveliano solo hasta cierto límite. Maquiavelo piensa en la creación de un Estado moderno, burgués, de un sistema de dominación de clase, ciertamente inteligente y capaz de negociar con "los de abajo", pues el Príncipe debe "ganarse la amistad del pueblo", pero lo que hoy está en juego en Venezuela es precisamente la liquidación de la sociedad de clases, la creación de una democracia real, el socialismo como transición a una sociedad de los comunes. Eso impide que los dos momentos se distingan claramente, aunque, sin duda, la decisión de Chávez de rebelarse contra el régimen oligárquico fuera en su momento el catalizador a la vez necesario y perfectamente imprevisible que permitió tomar cuerpo al conjunto del proceso y lo puso en marcha.

Un príncipe que funda una democracia es un mediador evanescente, un mediador cuyo acto mismo impide su perpetuación como soberano absoluto. Chávez es así indispensable, pero a la vez, sustituible. Él mismo ha afirmado en numerosas ocasiones que es objetivo del proyecto bolivariano acabar con el Estado burgués y sus instituciones para establecer una democracia acorde con unas nuevas relaciones sociales postcapitalistas. En la presentación del programa electoral para las últimas elecciones presidenciales, afirmaba Hugo Chávez: "Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo. Esto pasa por pulverizar completamente la forma Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política." Muchos aquí en Europa, en América Latina y otras partes del mundo esperamos que el presidente bolivariano se restablezca pronto y aplique este programa tan necesario para arraigar la nuev república nacida de la revolución y salir definitivamente del imaginario hobbesiano propio del Estado burgués.

Iohannes Maurus / Rebelión.org / Escuela Bolivariana del Poder Popular

Los venezolanos defienden su revolución en ausencia de Hugo Chávez

Vicky Peláez


Hay fenómenos en la historia moderna de los pueblos que estremecen al mundo porque los sacude de parámetros establecidos por el sistema económico dominante.

Así pasó con el triunfo de la revolución rusa en 1917 y 42 años después con la revolución cubana en el siglo XX. Según los planes de los globalizadores neoliberales, que han llegado a dominar casi todo el planeta desde el final del siglo XX, el mundo tendría que convertirse finalmente en este siglo XXI en una aldea global en términos ideológicos, políticos, económicos y culturales, esto después del derrumbe del sistema socialista y la desintegración de la Unión Soviética, el mayor obstáculo para la imposición de este sistema unipolar bajo el liderazgo norteamericano.

Pero los iluminados globalizadores jamás se imaginaron que en un país caribeño de 28 millones de habitantes, aliado incondicional de los Estados Unidos, Venezuela, se prendiera una chispa anti-sistémica que posteriormente se llamaría la Revolución Bolivariana bajo el lema “El Socialismo del Siglo XXI”.

El concepto de un socialismo moderno formulado por el sociólogo alemán Heinz Dieterich Steffan, radicado en México, fue acogido por el presidente de Venezuela Hugo Chávez en 1996 cuando éste anunció públicamente que el futuro del país sería “el Socialismo del Siglo XXI basado en “la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, la libertad y en la igualdad”, valores que Chávez empezó a aplicar intuitivamente en su país desde que asumió la presidencia tras ser democráticamente elegido en 1999. En trece años (1999-2012) del gobierno bolivariano, Venezuela se transformó, de ser “un patio trasero” de los EE.UU. en un país soberano y el unificador de América Latina.

La nueva democracia bolivariana ha incorporado a la sociedad civil a los millones de excluidos, desposeídos y oprimidos. La pobreza disminuyó en un 60 por ciento y la extrema en un 70 por ciento. La mortandad infantil se redujo en 50 por ciento. Se generalizaron la sanidad y la educación gratuita y se amplificó la construcción de viviendas. Todos los trabajadores, inclusive los informales y las amas de casa recibieron el derecho a la jubilación y la pensión. El número de maestros se quintuplicó y el analfabetismo fue totalmente erradicado. Actualmente el salario mínimo en Venezuela es de 698 dólares al mes, el más alto en América Latina.

En estos 13 años el rol de Hugo Chávez en el proceso de integración en el continente fue vital. Ha sido el promotor del Petrosur, del Petrocaribe, del Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), del Banco del Sur, del Unasur (Unión de Estados Suramericanos), del Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y de la moneda regional Sucre (Sistema Único de Compensación Regional). En términos geopolíticos, Hugo Chávez ha hecho todo lo posible para promover un sistema del mundo multicéntrico y pluripolar sin dominación imperial y con respeto irrestricto a la autodeterminación de los pueblos creando una estrecha alianza con Rusia y una alianza estratégica con China.

Ahora este líder indiscutible latinoamericano está convaleciente afectado por el cáncer pero luchando por su vida y por el futuro de América Latina desde su cama en un hospital cubano donde ingresó el pasado 8 de diciembre. Sus detractores neoliberales tanto nacionales como extranjeros lo vienen declarando muerto desde hace más de dos años, igual como lo hicieron en más de 637 ocasiones con Fidel Castro. Sin embargo, Hugo Chávez vive y su pueblo está invocando a todas las fuerzas de la tierra y del cielo para su pronta recuperación. Este pasado 10 enero, señalado como el día de su juramentación para el nuevo período presidencial (2013-2019) a la cual él no pudo asistir, cientos de miles de personas se congregaron frente a la sede del gobierno, el palacio de Miraflores para expresar su solidaridad con Hugo Chávez, clamando “Todos somos Chávez”. A la vez el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello declaró que “hoy día el pueblo será investido como Presidente”.

La intención de la oposición representada por la Mesa de Unidad Nacional (MUD) que quiso interpretar el Artículo 231 de la constitución desde su punto de vista llamando a nuevas elecciones debido a la incapacidad física de Hugo Chávez para asistir a su investidura, fue rechazada tajantemente por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La titular del TSJ, Luisa Morales anunció la decisión del tribunal de que “a pesar de que el 10 de enero se inicia un nuevo período constitucional no es necesaria una nueva toma de posesión en relación con Hugo Chávez en su condición de presidente reelecto. El poder ejecutivo constituido por el presidente, vicepresidente, los ministros y demás órganos y funcionarios de la administración seguirá ejerciendo cabalmente sus funciones con fundamento en el principio de la continuidad administrativa”. Por lo tanto, el vicepresidente Nicolás Maduro, designado por Chávez antes de partir a Cuba como su heredero político, seguirá en funciones. Posteriormente Hugo Chávez, cuando se presenten condiciones, juramentará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Inicialmente el líder de la oposición Henrique Capriles aceptó la decisión del TSJ pero esta aceptación duró muy poco. Sus auspiciadores de Miami y en especial, la congresista Ileana Ros-Lehtinen han promovido una campaña mundial denunciando el veredicto del TSJ como anti constitucional. Dijo la congresista que “la ausencia de la toma de posesión es un ejemplo de cómo “este déspota socava la constitución. El régimen autoritario y no democrático de Chávez hará todo lo posible para mantener su puño de hierro sobre el pueblo venezolano y estos gangsteres no soportan la idea de dejar el poder. Le pido al Departamento de Estado y la OEA asegurar que se respeten los principios democráticos de la Constitución venezolana”.

La oposición venezolana ha acogido esta idea inmediatamente y ya ha anunciado la preparación de varias acciones a nivel internacional y la convocatoria para el próximo 12 de enero asambleas populares en plazas públicas en rechazo a la sentencia del TSJ. También los diputados opositores convocaron el jueves 23 de enero una marcha para “la defensa de la Constitución” en rechazo al fallo del TSJ a la postergación de la toma de posesión del presidente Chávez, haciendo coincidir la fecha con la del 23 de enero de 1958 que puso fin a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez a través de un golpe de Estado. Tan ciegos están los opositores en su odio hacia Chávez, quien fortaleció la democracia en Venezuela y al que apoya actualmente más del 68 por ciento de la población, que lo comparan con un dictador que reprimió a sus opositores duramente. En realidad están tratando de confundir la opinión pública y provocar un golpe de Estado, sobre cuya preparación advirtió el diputado Héctor Agüero del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV).

Lo que no percibe la oposición es que el proceso bolivariano que ya ha trascendido la personalidad de Hugo Chávez y que ahora ya es un proceso colectivo de la mayoría de la población venezolana e inclusive latinoamericana. Lo confirma la presencia de los presidentes Evo Morales, Daniel Ortega, Pepe Mujica y de los representantes del gobierno de más de 20 países latinoamericanos en la marcha multitudinaria de apoyo a Hugo Chávez que tuvo lugar en Caracas. Allí fue declarado que “¡El pueblo está contigo Chávez! ¡Tu eres el Pueblo! ¡Y el pueblo es Chávez”!

En su carta al gobierno bolivariano el presidente de Ecuador, Rafael Correa recalcó que “el proceso político en curso en América Latina debe continuar y recobrar cada vez más fuerza. El sueño de nuestro libertador fue la construcción de esta Patria Grande y la Patria Grande necesita el aporte y la fuerza del pueblo bolivariano de Venezuela, de su gobierno democrático y del presidente Hugo Chávez”. El pueblo bolivariano está consciente de su rol en la Nueva América Latina que está naciendo, igual como sus fuerzas armadas, de acuerdo a la declaración del ministro de defensa Diego Molero quien anunció que los militares “están comprometidos con el proceso revolucionario”. Los sueños de oposición seguirán siendo sueños mientras el pueblo resguarda la revolución bolivariana iniciada por Hugo Chávez.

rian.ru / Rebelión.org / Escuela Bolivariana del Poder Popular

56% de las notas del diario El País sobre Venezuela son escritas en Miami


Durante los últimos dos meses del año pasado, 56% de las noticias relacionadas con Venezuela, publicadas por el diario español El País, fueron escritas en Miami, Estados Unidos.

En el artículo titulado "Venezuela, capital Miami", el periodista español Baltazar López detalló que entre noviembre y diciembre del año pasado 14 notas (56% de las difundidas por el diario) fueron firmadas desde la ciudad estadounidense, tres desde Caracas, dos de ellas de la agencia EFE, (12%); otras tres desde Madrid (12%); México y Washington fueron el origen de dos, (8%, cada ciudad) y una desde Cádiz (4%).

"Y es que desde que se celebraran las elecciones el 7 de octubre, la corresponsal que informa de Venezuela en El País, Maye Primera, lo ha hecho siempre desde Miami", precisó López.

El lugar de producción de informaciones del diario del grupo empresarial Prisa se repite en el caso de noticias sobre el estado de salud del presidente Chávez: 15 desde Miami (53,7%), seis desde Caracas (21,4%), tres procedentes de Madrid (10,7%); dos escritas en México (7,1%) y una en La Paz y Washington, respectivamente (3,5% cada una).

El pasado 3 de enero, a través de un comunicado, el Gobierno venezolano advirtió al pueblo sobre "la guerra psicológica que el entramado mediático transnacional ha desatado alrededor de la salud del Jefe del Estado, con el fin último de desestabilizar a la República Bolivariana de Venezuela, desconocer la voluntad popular expresada en las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre y acabar con la Revolución Bolivariana liderada por Chávez".

AVN / Escuela bolivariana del Poder Popular

Maduro: El comandante Chávez avanza en su recuperación y eso nos llena de felicidad


Caracas, 15 Ene.- El vicepresidente ejecutivo, Nicolás Maduro, informó este martes que el presidente de la República, Hugo Chávez, avanza en su proceso de recuperación, que cumple en La Habana, Cuba, tras la intervención quirúrgica del 11 de diciembre pasado.

Durante la instalación del Consejo Federal de Gobierno, que se realiza en el Palacio Blanco, en Caracas, Maduro resaltó: "Nuestro comandante Hugo Chávez va avanzando y eso nos llena de gran felicidad desde el punto de vista humano y patrio".

Asimismo, recordó que en su visita a Cuba este fin de semana, junto al ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez; la procuradora General de la República, Cilia Flores; el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello; y el gobernador del estado Barinas, Adán Chávez; se informó al Jefe de Estado sobre los avances del proceso revolucionario en Venezuela.

"La verdad verdadera es que nuestro comandante está en batalla. Lo hemos visto el día de ayer, lo actualizamos ampliamente sobre cómo nuestro pueblo va avanzando, cómo se van consolidando los pasos del Poder Popular, del gobierno en la nueva etapa, de las fuerzas políticas, de la revolución y de las distintas instituciones", explicó.

Maduro agradeció al gobierno cubano y al equipo médico por el amor, la consagración y la atención que le han ofrecido al presidente Chávez.

"Con Cuba tenemos la hermandad más profunda que pueda existir desde nuestro corazón de bolivarianos verdaderos", añadió en transmisión de Venezolana de Televisión.

Maduro reiteró su compromiso de seguir trabajando por la consolidación de la Revolución en Venezuela, además dijo: "Le decimos a nuestro pueblo que hay que tener el mismo coraje que el presidente Chávez para enfrentar las dificultades de todos los días".


AVN /Escuela Bolivariana del Poder Popular