CHINA DESARROLLA ARMAS SUPERIORES A LAS GRINGAS

Pentágono: El auge de China cuestiona la superioridad tecnológico-militar de EE.UU.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos se muestra preocupado ante el auge de las fuerzas armadas de China, que -según algunos datos- estarían superando a EE.UU. en el desarrollo de armamento.


Frank Kendall, vicesecretario de defensa para adquisición, tecnología y logística ha hecho un llamamiento para que la industria proponga nuevas ideas "para llevar a EE.UU. a la cima del progreso tecnológico", según cita al funcionario Rebecca L. Heinrichs colaboradora del portal The Hill

En su carta al Congreso Kendall señala que EE.UU. estaba perdiendo su superioridad en algunas áreas militares. Según el vicesecretario, China podría destruir la marina del pacífico estadounidense y lograr su predominio en el aire en el 2020, lo que podría poner fin a la influencia de EE.UU. en el Pacífico. 

Sin embargo, Kendall subraya que "el objetivo de este documento no es suponer que un conflicto militar entre EE.UU. y China sea probable". El vicesecretario cree que "la superioridad tecnológica de EE.UU. lograda hace 20 años está perdiendo su vigencia". 

Según constató en 2010 Bill Gertz, de Washington Free Beacon, citando el informe del comandante del mando de la Marina del Pacífico, almirante Willard, el ejército de liberación popular de China estaba desarrollando misiles balísticos llamados "asesinos de portaaviones". Cuatro años después, los misiles, según cree Heinrichs, han debido ser mejorados y preparados para el uso en combate. "EE.UU. no tiene defensa contra esta arma. Sin embargo, no es el único talón de Aquiles de EE.UU. que los chinos han logrado poner al descubierto", señala Heinrichs. 

"Imagínese el peligro a que EE.UU. podría hacer frente en un conflicto con China, un país cuyos intereses nacionales contradicen los de EE.UU. y con fuerzas militares capaces de realizar estos intereses", comenta Heinrichs,. 

Según la autora del artículo, el objetivo de China no es competir con EE.UU. para formar un ejército que sea más o menos igual al del Pentágono, lo que agotaría el presupuesto estatal, sino en desarrollar armas de alta tecnología para golpear el punto más débil de EE.UU.

RUSIA TODAY / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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CNN MIENTE SOBRE MASACRE DE ESTUDIANTES

CNN: La mentira en grande y la verdad en chiquitico
La corresponsal de RT Káren Méndez analiza la tragedia de los 43 estudiantes mexicanos de Ayotzinapa y el tratamiento mediático recibido por el caso por parte de las grandes corporaciones mediáticas, CNN en particular.


Con una frialdad escalofriante, este 7 de noviembre, el Procurador General de México, le anunció al mundo que los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, que están siendo buscados por sus familiares, amigos y por gran parte de la sociedad mexicana desde el pasado 26 de septiembre, fueron asesinados, calcinados, triturados y echados a un río en bolsas de basura luego de que policías municipales, siguiendo instrucciones del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, los entregara al grupo narcoparamilItar Guerreros Unidos para que los desapareciera y así evitar que estos jóvenes entorpecieran un acto público de su esposa, María de los Ángeles Pineda


Con la misma frialdad con la que el procurador mexicano dio la noticia al mundo han reaccionado las grandes corporaciones mediáticas y los funcionarios estadounidenses, que desde hace décadas se han tomado la libertad de señalar, criminalizar, bloquear o intervenir a cualquier país del mundo con la excusa de estar defendiendo los derechos humanos. 

Sobre la desaparición forzada de los 43 estudiantes mexicanos, grandes corporaciones mediáticas como CNN se han limitado a informar sobre este caso sin ahondar, sin contextualizar y mucho menos levantar críticas contra un gobierno amigo de la Casa Blanca, que desde 2006 hasta la fecha tiene más de 20.000 personas desaparecidas y decenas de fosas comunes a lo largo y ancho de ese país. En esta ocasión CNN en Español se ha ahorrado los calificativos, las denuncias, los pronunciamientos internacionales, el 'show' y el despliegue informativo. Se han limitado a informar sobre un crimen de estado de tal magnitud con un humilde corresponsal en el DF que poco sale de su oficina. 


Este tratamiento mediático contrasta con el despliegue técnico e informativo que hicieron en Venezuela desde el pasado 12 de febrero, cuando el dirigente de la extrema derecha venezolana Leopoldo López llamó a toda su militancia a tomar las calles hasta salir del presidente Nicolás Maduro. Apenas López hizo este llamado y sus seguidores literalmente empezaron a incendiar el país, CNN no perdió tiempo ni escatimó recursos. Dedicó casi toda su programación a Venezuela denunciando, sin pruebas, que el Gobierno arremetía y torturaba a estudiantes indefensos que buscaban una mejor calidad de vida. Además, envió casi de manera inmediata a sus reporteros 'estrellas' para que acompañaran a estos manifestantes; tanto así que estos opositores convocaban a sus marchas y cortes de ruta con acciones violentas diciendo "está garantizada la cobertura en vivo de CNN en Español". 

Fue así como a Venezuela llegaron, entre otros, Patricia Janiot (confesa opositora al Gobierno Bolivariano) y el mexicano Federico del Rincón, conocido periodista de la prensa roja en México, quien se dedicó durante más de un mes a acompañar a los más radicales manifestantes opositores y a silenciar todos los actos vandálicos que cometían. 

La estrategia de CNN en español consistió en manipular y divulgar información falsa. Por ejemplo, decían insistentemente que los manifestantes eran estudiantes pacíficos, sabiendo que algunos de los estudiantes de las universidades privadas que protestaban solo lo hacían durante el día, pero que apenas caía el sol los grupos radicales de la extrema derecha (que no eran estudiantes) empezaban a quemar universidades, guarderías, unidades móviles de transporte, a colocar guayas de púas en las avenidas para que los motorizados se degollaran (tal como ocurrió con 3 personas), a destrozar espacios de la ciudad, sedes financieras públicas y privadas e incluso asesinar a miembros de la fuerzas de seguridad. Nada de esto dijeron estos reporteros 'estrellas' de CNN en Español sobre lo que se vivía en Venezuela durante aquellas semanas. 

Pero si denunciaron insistentemente, sin verificar nunca nada, que los detenidos por las fuerzas de seguridad eran torturados. Las autoridades de Venezuela, los tres países de la Unasur y el Vaticano, que sirvieron como garantes del diálogo entre las partes, aún están esperando las pruebas de esas supuestas torturas porque los opositores nunca quisieron presentarlas. No existen. Solo existieron por CNN y por las corporaciones mediáticas que replicaron estas falsas denuncias. 

Además, sin ningún pudor CNN divulgó fotografías sobre represión y muerte en otros países haciéndole creer al mundo que el Gobierno de Venezuela estaba reprimiendo a todo aquel que luchaba por encontrar un futuro mejor. Lo que nunca informó CNN es que de los 335 municipios que tiene Venezuela solo en 18 (en los más adinerados del país) se registraban estos hechos violentos, en el resto del territorio nacional todo estaba en calma. 

Sin la más mínima vergüenza aún siguen diciendo que las 43 víctimas de esos tristes días fueron producto de la represión del Gobierno a estudiantes opositores. El 'show' de CNN llegó a tal extremo que cinco meses después de ese intento de golpe de estado, como lo denunció el Gobierno, ya las calles estaban tranquilas, en calma y CNN seguía colocando su coletilla 'Tensión en Venezuela' y asegurando que continuaban las protestas en la calle. Nada más alejado de la realidad. 

Y sin la más mínima vergüenza aún siguen diciendo que las 43 víctimas de esos tristes días fueron producto de la represión del Gobierno a estudiantes opositores. La verdad es que de esas 43 vÍctimas solo seis murieron por disparos atribuidos a las fuerzas de seguridad (ya los responsables están presos) y el resto murieron víctimas de las acciones violentas de los opositores, de las barricadas, de las trampas colocadas por la oposición (como las guayas de púas), intentando llegar a centros asistenciales, por infartos provocados tras el acoso a sus casas y tres de forma accidental, como el caso del joven opositor Jimmy Vargas que cayó de un segundo piso cuando organizaba una barricada. Es decir, la mayoría de las víctimas murieron por las acciones violentas de los grupos radicales que ellos alentaban. 

Lo más curioso es que ese reportero 'estrella' de CNN, Fernando del Rincón, le dedicó casi de manera exclusiva su trabajo a Venezuela durante cinco meses. Pero siendo mexicano no ha querido ir a su tierra ni un solo día para informar sobre uno de los peores crímenes de estado que ha vivido América Latina en la última década. 


Ese micromundo de CNN en Español y los funcionarios del Gobierno estadounidense, que tanto presionaron para que la OEA aplicara la Carta Democrática Interamericana contra Venezuela, se sancionara al Gobierno por violación a los derechos humanos, se debatiera dentro de los organismos internacionales el abuso del Gobierno Bolivariano, son los mismos que hoy callan y se hacen la vista gorda ante la desaparición forzosa de 43 jóvenes, que si eran estudiantes y si luchaban por un país más digno y menos cruel. La lógica de ellos es sencilla: si en Venezuela mueren 43 personas, en su mayoría víctimas de las acciones violentas de la derecha, gritan por todo el mundo que son 43 estudiantes víctimas de la represión del Gobierno. Pero si son 43 estudiantes indígenas, pobres y de izquierda que son asesinados y desaparecidos por las fuerzas de seguridad de un país que sirve a los intereses de EE.UU., prefieren pasar agachados. Así son las corporaciones mediáticas, no el periodismo: la mentira la escriben bien grande y la gritan a viva voz, pero la verdad mejor en letra chiquitica y lo más bajito que se pueda. 

Káren Méndez 

RUSIA TODAY / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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FREDDY BERNAL: "O SE ES POLICÍA O SE ES MALANDRO"

Freddy Bernal propuso al presidente Maduro la intervención de 3 cuerpos policiales 


Caracas, noviembre 8 - El presidente de la Comisión Presidencial para la Transformación del Sistema Policial, Freddy Bernal, propuso la noche de este viernes al presidente Nicolás Maduro Moros la intervención de tres cuerpos policiales municipales y la supervisión técnica de ocho más.

“Proponemos ya, con un soporte étnico que reposa en el Ministerio del Interior, la intervención de tres cuerpos de policía municipal donde hay profundas irregularidades: matraqueo, extorsión, delitos, pérdidas de armas de fuego. Eso está debidamente soportado y por supuesto todo en el marco de la Constitución y la Ley”, expresó Bernal en un acto de Gobierno con Maduro, en el Palacio de Miraflores, en Caracas.

“Vamos a ser muy duros en la lucha contra la corrupción. ¿Por qué? O se es policía o se es malandro, pero no se puede ser policía y malandro al mismo tiempo“, agregó.

En tal sentido, indicó que las intervenciones de dos de los cuerpos policiales propuestos se harían “en coordinación con los propios alcaldes”, quienes “les han pedido al Gobierno que no tiene sentido unas policías con esas características”.

Por otra parte, los ocho cuerpos de policías que, según Bernal, deberían pasar por una supervisión técnica, presentan “una serie de irregularidades” y “falta de efectividad en función policial”.

Con estos últimos, sumados a otros 20 que ya se encuentran en supervisión técnica, “estarían 29 bajo control directo del Ministerio del Interior”, señaló Bernal.

Agencias- VTV / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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HISTORIAS DEL PIERCING GENITAL TAILANDÉS Y MÁS ALLÁ

Con el objetivo del estudio de culturas excluidas por las industrias culturales hollywoodenses y europeas, en este caso traemos un ensayo histórico de la la antigua vida sexual tailandesa y de la Oceanía, y su influencia en China. Es interesante observar que fue una igualdad de género lo que puso en moda las campanas de penes, y luego el patriarcado chino y occidental los "acabó".

[Nota: este post contiene material acerca de la modificación corporal que algunos lectores pueden encontrar inquietante.]

Recientemente, la revista el Arte y Cultura publicó un artículo de Pittaya Bunnag relacionada con la tercera parte de la trilogía de la película, La leyenda del Rey Naresuan, que retrata una relación íntima entre los soldados. [1] El artículo es interesante en varios aspectos. Ante todo, se incluye material histórico interesante que no ha sido ampliamente utilizado en el estudio de la historia tailandesa, especialmente durante el período de Ayutthaya. Es el registro de Jacques de Coutre,[2] un comerciante flamenco al servicio de los portugueses en Malaca que vinieron a Ayutthaya durante ocho meses, durante el reinado del rey Naresuan. Con referencia a esta nueva evidencia, el artículo también nos permite repensar la sexualidad y las prácticas relacionados con la sociedad siamés incluyendo relación entre personas del mismo sexo y las formas de realce sexual.


Título original: LINGAM BELLS, LINGAM BELLS, JINGLE ALL THE WAY

Escritor: PONGPHISOOT BUSBARAT

El objetivo principal de este breve artículo para New Mandala es la costumbre de los insertos del pene, particularmente campanas del pene. La intención no es introducir nuevos hallazgos, sino volver a examinar y revisar el tema poniendo el récord de Jacques de Coutre en un contexto histórico y socio-económico más amplio. También tiene como objetivo compartir esta información con los lectores en general que pueden no haber sido consciente de ello, así como con personas que no hablan tailandés y que no pueden acceder a material de idioma tailandés.


Inserciones de pene: qué, dónde, por qué?

Un importante estudio de este tema en particular se llevó a cabo por Donald E Brown, James W Edwards y Ruth P Moore en 1988 como un pequeño ensayo y un estudio de la literatura relevante. [3] Se considera que la inserción de objetos en el pene es una práctica común en el sudeste asiático. Estos objetos toman la forma de los granos, las campanas y los pasadores. Ellos encontraron que esta práctica se formó en la mayor parte del sudeste asiático, de Birmania, Siam, la península de Malaca, Sumatra, Borneo, Sulawesi, Molucas y Filipinas. Es menos común en el este de Bali a los Menores Sundas y no reportados en Indochina o Taiwán. [4] Sin embargo, un estudio sobre la conducta de la salud reproductiva en varios países del sudeste de Asia se encuentra esta práctica no sólo en Tailandia, Indonesia y Filipinas , sino también en Vietnam. [5]

Figura 1 : Palang, pin pene insertado a través del pene se encuentra comúnmente en Borneo [6]

Brown et al. (1988) encontraron que cinco formas diferentes de insertos de pene se utilizan en toda la región: (1) aquellos insertado debajo de la piel del pene incluyendo bolas sólidas, (2) los objetos no esféricas, (3) las campanas, (4) pasadores sólidos o bares con elaboraciones en los extremos insertados transversalmente a través del pene, y (5) los pernos o barras a través del pene sosteniendo un anillo u objeto en forma de rodaja-alrededor del pene [7] . Sin embargo, en Tailandia hoy en día cuando los hombres dicen que insertar objetos bajo la piel del pene o ฝัง มุกcolmillo muk (ฝัง colmillo = enterrar; มุกmuk = perla), se refieren en su mayoría a un objeto o perla en forma de bola. Materiales hechos en bolas sólidas varían incluyendo vidrio, marfil, piedras pequeñas, concha, joyas y metales (como el estaño, bronce, plata y oro). Las campanas son en su mayoría hechas de metal con un objeto en el interior para crear un ruido. Vienen en diferentes tamaños de hasta el tamaño de un pequeño huevo de gallina. Pernos o barras también se hecha de madera, huesos de animales, púas de puerco espín, cuerno, coral o plumas. Pueden ser tan largo como cinco centímetros.[8]

Figura 2: Diferentes insertos pene: (a), (b), (c), (e), (g) anillo del pene insertado a través del pene en diferentes partes; (F) de inserción del pene sólido debajo de la piel del pene ( fang muk en tailandés); (H) y (j) Palang encuentra en Borneo, (i) Talede encuentran en Sulawesi. Fuente: adaptado de Rowanchilde (1995) . [9]

Inserciones de pene son generalmente considerados como mejoras sexuales, ya que están destinadas a aumentar el placer sexual de las mujeres mediante la creación de más fricción durante el coito. Brown et al. argumenta que esta función significa la condición de la mujer en las sociedades del sudeste asiático, donde las mujeres juegan un papel un tanto iguales y tienen el poder de hacer que los hombres se sacrifiquen por su placer sexual a pesar de los procedimientos tortuosos involucrados. Esto difiere de la utilización de fundas de pene que se encuentran en las sociedades australianas melanesios e indígenas en el que expresar la sexualidad masculina significaba que revelan la debilidad, lo que resulta en la pérdida de control sobre las mujeres. [10]


Figura 3 : los hombres de la tribu Dani llevaban fundas de pene en Papúa [11]

También hay algunas referencias a los beneficios espirituales y medicinales similares a otros tipos de magia cuerpo, incluidos amuletos, perforación y el tatuaje. [12]Introducción de un amuleto o un objeto santificado bajo la piel de los hombres alrededor de sus hombros o brazos se cree que es una manera de poseer un poder sobrenatural que puede proteger a una persona de cualquier daño. Del mismo modo, la inserción de objetos en el pene también estimula 'encantos' en los hombres para que puedan ser atractivos para las mujeres. Además, el término que se utiliza para las inserciones de pene en ciertas partes del sudeste de Asia puede tener alguna asociación religiosa. Sacra (anillos del pene) en las Filipinas y cakras (pins del pene) en Sumatra son ejemplos de un vínculo religioso hindú y budista a Tántrico, es decir, la creencia en los centros de energía en el cuerpo (llamado chakra en sánscrito). Uno de estos centros es el área genital representada por un símbolo de loto. [13] Brown et al.también sugieren un vínculo mayor, antes de la influencia hindú, mirando a una deidad de Bali, Tintiya , que es retratado como tener protuberancias en forma de media luna en su pene. [14]


Figura 4 : (Izquierda) Chakras en diferentes posiciones en el cuerpo; (Derecha) el símbolo de Muladhara chakra en los ovarios / próstata [15]


Figura 5 : Tintiya deidad (o Ida Sanghyang Widi Wasa, Sang Hyang Tunggal, o Sang Hyang Acintya) [16]

Otra de las razones para las inserciones de pene que se encuentran en la literatura se relaciona con la prevención de los hombres de participar en la sodomía. Esta justificación para las inserciones de pene nos lleva de nuevo a la leyenda del rey Naresuan el cine y el récord de Jacques de Coutre en sus cuentas de relación entre personas del mismo sexo. Relación del mismo sexo en la sociedad tailandesa parece ser común y algo socialmente aceptado hoy en día. Si bien hay un buen número de los registros históricos de la intimidad entre personas del mismo sexo durante el período de Bangkok, Bangkok pre-evidencia es poco común. En el artículo en Arte y Cultura , Pittaya sugiere que el cineasta Momchao Chatri Chalerm Yukol (o Que Mui) sólo puede tener la intención de retratar una admiración platónica entre soldados tailandeses en su película, y él puede no haber sido consciente de la existencia de este tipo de relaciones entre personas del mismo sexo en Ayutthaya. Sin embargo, a partir de una entrevista en una televisión, Que Mui parece ser la mitad darse cuenta de la existencia de este tipo de relaciones, diciendo: "En los tiempos antiguos, los hombres hombres amorosos eran normales. Los hombres eran de amor, las mujeres eran para la reproducción. " [17] A pesar de su intento de explicar este amor tan platónico, uno de sus actores también dijo al mismo periodista que Que Mui le había pedido que pensar que esta admiración puede surgir 'incluso de uno oler el olor corporal de los demás o el sudor " . [18] Eso suena bastante erótico!



Figura 6 : La expresión de admiración y amor entre hombres en La Leyenda de Naresuan [19]

Registro de Jacque de Coutre agrega evidencia en este frente, ya que puede sugerir que las relaciones entre personas del mismo sexo no sólo prevaleció en Ayutthaya, sino también en otros reinos en el sureste de Asia durante el mismo período. En el capítulo 13 de la cuenta del de Coutre, él dice:

Una mujer me dijo más tarde que el inventor de la misma [campanas del pene] era una reina de Pegu. De hecho, en su momento había una gran cantidad de habitantes de ese reino que tenían un afecto [homosexual] . Ellos nos heredaron uno de los mayores castigos [campanas de pene para los hombres]. Las mujeres con sus vasquinas (una especie de enagua muy sexy) mantienen abierto desde el ombligo hasta abajo, de modo que sus muslos (y la vulva completamente como se ve en la figura más abajo) estaban expuestos al caminar. Ellos hicieron que lo que los hombres tendrían más sabor [interés] en las mujeres y bajarían la sodomía. Las burbujas pueden ser de oro, plata o bronce ... Infinidad de pequeñas tiendas en las ciudades y pueblos vendían tales bruncioles. Los que no llevan ellos tienen mala reputación como [gay] entre los hombres. [20]


Figura 7 : damas Mon llevando faldas de corte altísimo  [21]

El aumento de las campanas del pene: los registros históricos

Jacques de Coutre parece fue testigo de cómo las campanas se insertaban en la piel del pene:

... Todos los señores, la clase media e incluso las personas pequeñas [plebeyos], tenían en el glande del pene dos burbujas, se encontraban incrustados en la carne, penetrados. Los llaman bruncioles. Estos parecían ser tan grandes como nueces y con un sonido muy claro; los hombres usan dos, cuatro, seis o más. Acompañado unos portugueses visité un mandarín, que acababa de pedir a un cirujano para sacar uno de los bruncioles afuera, porque le dolía y su pene estaba tan hinchado. Durante nuestra visita, el cirujano en el interior, como era costumbre en ese país, le hicieron la cirugía sin avergonzarse en dejarnos ver por nuestros ojos. Primero se utiliza la navaja para abrir y llevarlo a cabo. Más tarde se cosió la cabeza para cerrar, [con] el agua de curado, luego repitió la cirugía para colocar la campana de nuevo con un corte [cuando se cura la herida]. [22]

De hecho, el uso de insertos de campana en el pene es bastante único para el sudeste asiático continental. Aunque hay informes de que utilizan campanas conectados al pene en Java y Bali, que no es un implante quirúrgico. [23] Los registros de las inserciones del pene en la misma fecha del sudeste asiático continental, un hombre chino del siglo XIV, Zhou Zhizhong (周致中), que viajaron a reinos extranjeros e informaron esta costumbre en Siam: 'todos los hombres cortaron su pene para insertar ocho gemas, [por lo que] la gente va a casar a sus hijas con ellos ".[24] Sin embargo, no se reportan campanas pene. No fue sino hasta 1433 cuando se observa de campanas en pene documentados por otro viajero chino, Ma Huan (馬歡) que acompañó a general Zheng He en su viaje del océano occidental. [25] Este período corresponde al reinado del rey Borommarachathirat II (Chao Sam Phraya, 1424 -1448) de Ayutthaya.

La Descripción de Ma Huan de insertos de pene en Ayutthaya da una imagen completa de cómo los siameses practican esta costumbre, incluyendo el contexto socio-económico de la época. Él dice:

Cuando un hombre es más de veinte años de edad, se llevan la piel que rodea el membrum viril, y con un fino cuchillo con forma de [la hoja de] cebolletas chinas, la abren hacia arriba e insertan una docena de bolas de estaño dentro de la piel; [Entonces] se cierran hacia arriba y la protegen con hierbas medicinales. El hombre espera hasta que la herida se cure; entonces él sale y anda alrededor. El [cuenta] que se ve como un racimo de uvas, en efecto, hay una clase de hombres que abren tiendas de especialistas en la inserción y soldadura de estas cuentas para todos; [Y] lo hacen como una profesión. Si éste es el rey del país o un gran jefe o un hombre rico [al cual va a operar], entonces utilizan el oro para hacer orificios y perlas, en cuyo interior se coloca una piedra, y se insertan [en el membrum viril]; [Cuando el hombre] anda alrededor, hacen un sonido tintineante, y esto es considerado como hermoso. Los hombres que no tienen cuentas insertadas son las personas de las clases más bajas. Esta es la cosa más extraña. [26]

Curiosamente, esta descripción es muy similar a lo que Jacques de Coutre escribió en su registro al llegar a Ayutthaya de un siglo y medio después, en 1595.

No sólo en Siam fueron documentados campanas de pene, sino que también fueron grabados por extranjeros en otros lugares en el sudeste asiático continental. En reinos de Birmania / lun se piensa que las inserciones del pene se utilizaron durante todo el tiempo como en Siam. Del registro se encuentra data en 1435, unos pocos años después de registro de Ma Huan, por un veneciano Nicolò de Conti, visitando Ava. Él escribe:

En esta ciudad ... había varias tiendas de cosas ridículas y lascivas ... en estas tiendas sólo las mujeres venden cosas que llamamos 'dedos' porque suenan como campanas; que están hechos de oro, plata o bronce, y son tan grandes como una pequeña nuez. Los hombres, antes de que tomen una mujer, van a estas mujeres (de lo contrario el matrimonio se rompería) que cortan la piel del miembro viril en muchos lugares y ponen entre la piel y la carne tanto como doce de estos 'campaneros' (de acuerdo a su gusto). Después de que el miembro se ha cosido, se cura en pocos días. Esto lo hacen para satisfacer la lascivia de las mujeres: a causa de estas "inflamaciones", o artificio de tumor, del miembro, las mujeres tienen gran placer en el coito. Los miembros de algunos hombres se extienden hacia abajo entre sus piernas para que cuando caminan les suenen y se puedan oír ... [27]

Sin embargo, según la colección de fuentes históricas chinas de campanas de pene de Sun Laichen, la evidencia de Birmania parece estar registrados con mayor frecuencia desde 1583. [28] Por eso las campanas del pene se llaman 'Mian Ling' (緬鈴;緬= Birmania, 鈴= campanas) en 'campanas birmanos' chinos.

Sun (2007) sostiene que "las campanas de Birmania 'se extendieron a China como parte de la búsqueda de China para ayudas sexuales y afrodisíacos que datan ya en la dinastía Han del Oeste (206 AC - 25 DC) y especialmente la revolución sexual durante la dinastía Ming en torno a 1430-1640 Antes del interés en las campanas de Birmania, el opio fue utilizado no sólo para fines medicinales, sino también como un potenciador sexual en afrodisíacos chinos. El opio se registró como importación desde el sudeste de Asia, tanto a través del comercio marítimo y como por vías terrestres que unen Asia Occidental, la India y en el interior de China. [29] Sin embargo, las campanas del pene empezaron a captar la atención de los chinos durante la guerra fronteriza Ming-China en la década de 1570 cuando fueron capturados o murieron muchos soldados birmanos / Tai. Un registro anónimo titulado 'Xiyang fentu ji' (西南夷風土記o 'Record de bárbaros sur-occidentales de encargo) en 1583, dice:

[Los hombres] birmanos insertan campanas birmanas en sus penes, algunos dos y otros tres. Algunos caciques de la Comisión de Pacificación de tres (Nandian南甸, Ganya干厓, y Longchuan隴川) y las seis Oficinas Pacificación (Ava Monyhin, Chiang Mai, Cheli [Sipsong Panna], Hsenwi, y Lan Sang) también insertarlos. [ 30]

Esta declaración confirma que las campanas del pene son comunes entre las personas en el sudeste asiático continental, por lo menos, incluyendo Tai / siamés, Lao, birmano, y tal vez algunos grupos en el norte de Asia Sur-Oriental que bordean Yunnan. Varios registros mencionan el uso de campanas de pene entre el Lao por un enviado de Corea en 1790 que fue ofrecido anillos del pene para comprar por un diplomático de Laos en la ceremonia de cumpleaños del emperador chino, Qianlong.[31] El uso de las campanas del pene en la Era de Lao también se menciona en el libro de Juan Bulwer, Anthropometamorphosis (1653). Otros registros europeos también mencionan campanas de pene entre los siameses, incluyendo el portugués Tomei Pires en 1515, la observación del florentino Francesco Cerletti de marineros siameses en Macao en 1600, y un récord holandés de campanas de oro usados ​​por los siameses ricos en Patani. [32] Similar documentación se encuentra también para las personas en Tenasserim y Martaban en 1511, y de Arakan en 1724. [33]


Figura 8 : Una distribución geográfica de las inserciones del pene de cada tipo (línea naranja) y las campanas del pene (círculo rojo), y su propagación histórico (flechas rojas) y la propagación en tiempo moderno (flechas azules).

Los chinos adoptaron el uso de las campanas del pene y luego reinterpretaron el uso de las campanas de manera diferente. Aparte de usar campanas como potenciadores sexuales en los hombres, las mujeres chinas también utilizan campanas como parte de su juego previo o la masturbación mediante la inserción de las campanas en una bola de la vagina. Estas bolas pueden ser tan grandes como avellanas y tenía un mando atada con una cadena para que pudieran ser retiradas de forma segura. Las bolas eran huecas y contenían algunas pequeñas campanas y mercurio. Las campanas pequeñas se movían lentamente en el mercurio, creando un efecto excitante. [34] Esta práctica se informó ya en la dinastía Qing, en algunas novelas chinas en la década de 1730, por un viajero británico a mediados del siglo XIX en Beijing , y por un oficial francés en el barrio chino de Saigón. Sin embargo, la transformación de estas campanas en las manos de las mujeres no continuó la función de 'tintineo' y, finalmente, estos simplemente se convirtieron en bolas.

La disminución de la utilización de las campanas de Birmania entre los chinos fue tal vez el resultado de varios factores. En primer lugar, sin una norma cultural establecida en la sociedad china de campanas de pene incrustadas, la práctica dolorosa extranjera puede haber perdido su atractivo como el tiempo pasado. Por otra parte, la creencia confuciana también desaprueba lesiones corporales como se indica en los tratados de Confucio en Clásico de la Piedad Filial (孝經):

Nuestro cuerpo y el cabello y la piel son todos derivados de nuestros padres, y por lo tanto, no tenemos derecho a herir a ninguno de ellos en lo más mínimo. Este es el primer deber de un niño ... [35]

Por otra parte, de acuerdo con el argumento presentado por los marrones y otros.(1998) la voluntad de los hombres para insertar objetos en sus penes en los países del sudeste de Asia refleja el papel relativamente equitativa de la mujer en estas sociedades. La sociedad china más patriarcal puede no haber sido capaz de acomodar o mantener tales prácticas. Se espera que las mujeres chinas a obedecer, servir y seguir a lo que los hombres sugieren u orden. Las mujeres son vistas como subordinadas a los hombres en el confucianismo. Los roles de las mujeres son principalmente como una esposa que tiene que ser obediente a su marido, como una madre que tiene que criar y educar a sus hijos y obedecer a su mayor de edad hijos, y como una hija que tiene que obedecer y tomar un buen cuidado de ella ante sus padres.[36] Por lo tanto, las mujeres son menos en condiciones de pedir a los hombres para darles el placer sexual, por no hablar de pasar por el dolor de la perforación del cuerpo del pene o inserciones con fines sexuales.

La caída de las inserciones del pene?

En lo que respecta a las "campanas del pene" en particular, la razón de la disminución de esta costumbre no está claro, a lo mejor de mi conocimiento limitado. Mi corazonada es que puede atribuirse a dos factores principales. En primer lugar, el caos social, el hambre y una década de guerra durante la caída de Ayutthaya pueden haber causado que muchos grupos de personas interrumpieran la práctica. Sin embargo, esta teoría es cuestionada por los registros chinos disponibles de fecha después de que el establecimiento de Bangkok en 1782. Un registro de Lu Fengzao fechado 1804 durante el reinado del rey Rama I (que reinó: 1782-1809) informa campanas pene en Siam, pero esto es información de segunda mano. Si todavía se utilizan campanas del pene durante el período de Bangkok temprano era probablemente sólo entre los grupos pequeños como se ha encontrado ningún registro de la época posterior.

La segunda posible razón para la disminución de las campanas del pene puede ser el impacto del colonialismo occidental y la modernización de la región. Amos coloniales occidentales pueden haber visto como una práctica bárbara y directamente obligaaron a la gente en sus colonias a abandonarlo. En el caso de Tailandia, que puede tener el abandono voluntario implicado por la clase alta por primera vez como un escaparate para la modernización y la civilización. Este abandono puede entonces haberse extendido gradualmente a los plebeyos. La última documentación de primera mano china de las campanas del pene en Birmania fue fechado 1799 durante el reinado del rey Bodawpaya (conocido en Tailandia como Phrachao Padung , พระเจ้า ปะ ดุ ง), ocho décadas antes de la colonización británica.

Sin embargo, la pregunta sigue siendo, ¿por qué la práctica de inserciones en general en el pene o del colmillo muk ha continuado? Posiblemente, una vez que las inserciones del pene se hizo menos popular y sólo fueron utilizados por pequeño grupo de personas de clase baja, la sofisticación de los insertos se fue denegada, lo que significa que se utilizaron objetos sólidos sólo fácilmente adquiridos.

A pesar de la desaparición de las campanas del pene, los insertos de pene en general son aún observables entre los hombres del sudeste asiático. En Tailandia, muchos hombres todavía consiguen colmillo muk. Los anuncios acerca de este servicio no son difíciles de encontrar en las revistas de ambos hombres y en Internet [37] . Estos hacen hincapié en su saneamiento y la innovación incluyendo diferentes tipos de materiales y técnicas. Curiosamente, la inserción de los granos en movimiento también se encuentra en algunos tableros de discusión de Internet. Sin embargo, hay informes mixtos de aumento de placer sexual en los tablones de web que tratan sobre el tema. [38]

El renacimiento contemporáneo de insertos de pene chinos en el mundo, es probable que se han extendido desde Tailandia como el término chino moderno también tiene el significado de Tailandia, Ruzhu (入ru = entrar, insertar;珠zhu = perla). Sun (2007) también informa de la creciente popularidad de Ruzhu en los hombres taiwaneses supuestamente introducidas por marineros tailandeses y los trabajadores desde la década de 1980. Sun también menciona anuncios en Internet en muchas ciudades taiwanesas que dicen sus tiendas tienen los clientes del sudeste de Asia, Taiwán y Japón. [39]

Otra práctica de la transformación del pene se puede observar en términos de grupos sociales. Como se ha señalado en muchos registros históricos, los implantes de pene eran comunes entre los hombres en el sudeste de Asia que van desde el rey hasta los plebeyos. Los que no tienen insertos en sus pene eran niños o los hombres que se dedican a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo pre-púberes. Los hombres sin inserciones de pene pueden haber sido negados al matrimonio. Sin embargo, la práctica moderna parece estar confinado dentro de pequeños círculos de hombres. Un grupo de investigación encontró inserciones de pene entre los hombres de la clase trabajadora en Tailandia, otras partes del sudeste de Asia y Melanesia. [40] En Tailandia, los hombres con inserciones de pene son también percibidos como los que están, o han estado participando en grupos criminales. [ 41] La práctica se informó que se produjo ampliamente en prisión. [42]Un sitio web menciona que inserciones en el pene forzosas eran normales en los nuevos reclusos de prisión de Bangkhwang. [43] Otro estudio encontró que entre un grupo de estudio de los hombres que tenían la modificación del pene, el 60 ciento que insertaron objetos en la piel del pene (fang muk), el 80 por ciento lo hicieron en la cárcel o prisión, y el 80 por ciento lo habían realizado por lo amigos de prisión. [44]

Sin embargo, el trabajo de Sun (2007) también da una imagen de un renacimiento de las inserciones del pene en los chinos, desde Taiwán a Hong Kong, Macao y la China continental. [45] A pesar de la imagen por la cual quien tiene insertos de pene todavía está asociada con la clase criminal e inferior, el desarrollo actual en el mundo chino sugiere expansión gradual a un círculo más amplio de la población masculina.El uso de materiales costosos (como el jade de Birmania) y la técnica moderna / son herramientas menos propensas a adaptarse a los trabajadores de bajos ingresos.[46] Por otra parte, los servicios de inserción del pene también se encuentran en muchas tiendas de tatuajes, abriéndo se abren la oportunidad para un grupo más amplio de clientes .

En suma, la costumbre de inserción del pene en el sudeste de Asia se confirma sólidamente por muchos registros históricos desde el siglo XIV. Las campanas de pene fueron únicas para el sudeste asiático continental y se habían extendido a China a través del contacto como consecuencia de la guerra y el comercio. El objetivo principal de la utilización de insertos de pene y campanas pene era generalmente para aumentar el placer sexual para las mujeres. Esto indica un estado positivo de las mujeres en las sociedades del Sudeste de Asia y que eran capaces de negociar con los hombres en materia sexual.

Ayutthaya debe haber sido un lugar interesante. En su apogeo, su encanto y la grandeza deben haber derivado no sólo un floreciente comercio internacional, personas de diversos orígenes y razas, brillando pagodas y palacios de oro, y las frutas tropicales y los animales, sino también por el sonido de cascabeles en los mercados, canales e incluso en los templos! Otra pequeña curiosidad mía al escribir sobre este tema es cómo los hombres de aquella época lograron mantener su privacidad cuando tenían un arbolado!

Puede leer más sobre el tema en:

[1] Pitaya Bunnag (2010) '"Chai rak chai" nai nang "tamnan Somdet Phra Naresuan Phak 3" khong que mui' ['Los hombres aman los hombres "en la película de Than Mui' Rey Naresuan leyenda 3 '], Arte y Cultura Revista , vol.31, Nº 3, pp.38-39.

[2] Aziatische Omzwervingen, Het Leven van Jacques de Coutre, en Brugs diamanthandelaar 1591-1627

[3] Donald E Brown, James W Edwards, y Ruth P Moore (1988), Los insertos pene del sudeste asiático: una bibliografía anotada con una visión general y perspectivas comparativas , ocasional papel No.15, Centro de Estudios del Sur y el Sudeste de Asia, Universidad de California en Berkeley.

[4] Brown et al. (1988), pp.5-6.

[5] Terence H. Hull y Meiwita Budiharsana (2001), "la circuncisión masculina y el realce del pene 'en el sudeste asiático: Asuntos de dolor y placer', Reproductive Health Matters , Vol. 9, No. 18, pp. 60-67.

[6] http://www.lelong.com.my/Auc/Archive/DetailStd.asp?When=2009-05&ProductID=34152139

[7] Brown et al. (1988), p.1.

[8] Brown et al. (1988), pp.2-3.

[9] Cuervo Rowanchilde (1995), 'modificación genital masculino: una interpretación de selección sexual ", Human Nature , Vol.7, No.2.

[10] Brown et al. (1988), pp.14-15.

[11] http://www.irianjaya.com/kobela.html

[12] Brown et al. (1988), p.9; Hull y Budiharsana (2001), p.63.

[13] Lea más detalles en Brown et al. (1988), pp.9-10.

[14] Brown et al. (1988), p.10.

[15] http://en.wikipedia.org/wiki/Chakra

[16] http://en.wikipedia.org/wiki/File:Acintya_Bali.jpg

[17] Momchao Chatri Chalerm Yukol, http://www.youtube.com/watch?v=5ooq8_znzm4, en 0,18 a 0,20 minutos.



[20] Jacques de Coutre, Coutre Aziatische Omzwervingen, Het Leven van Jacques de Coutre, en Brugs diamanthandelaar 1591-1627 , editado por Johan Verberckmoes y Eddy Estolas (1988), Berchem, Países Bajos: EPO, pp.85-86.

[21] http://www.kroobannok.com/28619

[22] Jacques de Coutre en Verberckmoes y Estolas (eds) (1988), p.85.

[23] Browns et al. (1998), p.2.

[24] Sun Laichen (2007), 'campanas birmanos y erotismo chino: la influencia cultural del sudeste de Asia en China ", Revista de Estudios del Sudeste Asiático , vol.38, no.2, p.250.

[25] Sun (2007), p.260.

[26] Citado en Sun (2007), p.250.

[27] Citado en Sun (2007), p.259.

[28] Sun (2007).

[29] Sun (2007), pp.251-254.

[30] Citado en Sun (2007), p.255.

[31] Sun (2007), p.257-258.

[32] Sun (2007), p.264.

[33] Francois Valentijn (1724) citado en Browns et al. (1988), p.58.

[34] Sun (2007), p.265.

[35] Ivan Chen (1908) El libro del deber filial , Hazeli, Watson y Viney: Londres, reeditado en Hsiao Ching (2004), El libro del deber filial , Adamant Media: Boston, p.16. El texto original va '身體髮膚,受之父母,不敢毀傷,孝之始也...'

[36] Joseph A Adler (2006), 'La hija / esposa / madre o sabio Bodhisattva ?: mujeres inmortales / / en la enseñanza de las religiones chinas', ASIANetwork Cambio , vol.xiv, no.2, visto 4 septiembre de 2010: < http://www2.kenyon.edu/Depts/Religion/Fac/Adler/Writings/Women.htm>



[39] Sun (2007), 0.269.

[40] N Thomson, CG Sutcliffe, B Sirirojn, K Sintupat, Un Aramrattana, A Samuels, DD Celentano (2008), 'modificación del pene en los hombres jóvenes tailandeses: entornos de riesgo, procedimientos y consecuencias generalizadas para el VIH y las infecciones de transmisión sexual ", infección de transmisión sexual , vol.84, junio, pp.195-197; Hull y Budiharsana (2001), p64 .; Terence H. Hull (2000), Participación y servir a los hombres en el programa de salud reproductiva de Indonesia: los problemas y obstáculos , un documento presentado en Population Association of America 2000 Reunión Anual, 24 de marzo de 2000, p.6.

[41] Thomson et al. (2008).

[42] Véase, por ejemplo, http://guru.google.co.th/guru/thread?tid=0c585d63b77bb9dd;http://atcloud.com/stories/54728 ; http://forum.atcomink.com/index.php/topic,199.0.html

[43] http://www.thaisexdee.com/bbs/show.php?Category=thaisexdee&No=64

[44] Thomson et al. (2008), p.196.

[45] Sun (2007), p.270.

[46] Sun (2007), p.270

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SABIDURÍA ANTIGUA: PENES ÁUREOS DE MARINOS FILIPINOS

Hombres de penes brillantes: el extraño y poético artilugio sexual de los marineros filipinos

LOS MARINEROS FILIPINOS INCRUSTAN “BOLITAS“ DE METAL EN SUS PENES PARA CONGRACIARSE CON LAS MUJERES DE LOS PUERTOS; ACASO SIN SABER CUMPLEN UN ANTIGUO RITO QUE SE REMONTA A LA ALQUIMIA SEXUAL DE LOS DIOSES.

Tanto hombres jóvenes como viejos perforan sus penes con una varilla de oro o de metal del tamaño de una pluma de ganso, sus puntas con la forma de la cabeza de un clavo… Cuando un hombre y una mujer desean tener relaciones, ella no toma su pene de la manera normal, sino que suavemente introduce primero la espuela de arriba y luego la de abajo dentro de su vagina. Una vez dentro, el pene se vuelve erecto y no puede ser sacado hasta que esté flácido.

Antonio Pigafetta sobre la prácticas sexuales de los nativos filipinos, 1521


escrito por: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO

Las mujeres de Mactaan sabían que no podían confiar
en esos penes. Aprendieron de sus hermanas,
madres y abuelas que incluso los más grandes

mentirían, buscarían excusas para no tener que merodear
dentro de esas tibias, resbalosas paredes.


Para algunos el destino del pueblo filipino ha sido aciago, sufriendo el yugo de un múltiple colonialismo, dictaduras y explotación (o saqueo) de recursos. Y, sin embargo, ese estado precario, pronto a abandonarse, y su geografía isleña, les ha permitido una venturosa compensación, difícil de medir bajo indicadores financieros, otra riqueza: partir al mar y conocer el mundo para mezclarse con la sal de la tierra. Aunque bajo la servidumbre del navío y sus lores, ningún otro pueblo en la actualidad recorre –y, en ese aspecto reversible de la dialéctica, domina– los océanos del orbe como el pueblo filipino …un furtivo imperio a la deriva. Actualmente se calcula que la quinta parte de los marineros del mundo son de origen filipino. Una cifra que ha crecido luego de que leyes internacionales permitieran la contratación de marineros a salarios mínimos y de que Filipina viviera una pronunciada crisis petrolera en los 70.

El destino de un marinero hace que pase alrededor de 10 meses en alta mar, sólo acallando en la tierra brevemente. Estas visitas a ciudades marítimas, lejos de casa (casa que de por sí ya se ha difuminado en la borrasca del mar), son el escenario de las más variadas y afamadas correrías sexuales: la prostitución, las farras orgiásticas y, en el caso de los filipinos, la oportunidad de hacer gala de sus implantes peniles con las mujeres del puerto.

Aunque existen numerosos relatos históricos que documentan esta práctica, extendida entre hombres del Pacífico asiático, una nueva investigación realizada por el antropólogo noruego Gunnar Lamvik ha creado recientemente cierta sensación. Según Lamvik, muchos marineros filipinos hacen pequeñas incisiones en sus penes con pedazos de plástico, piedras o metales (del tamaño de M&M’s) debajo de la piel con el fin de aumentar el placer de las prostitutas y otras mujeres con las que se encuentran en ciudades portuarias, especialmente en Río de Janeiro. “Esta arma secreta de los filipinos, como fue fraseada por un contramaestre, tiene que ver obviamente con el hecho de los que filipinos ‘son tan pequeños, y las mujeres brasileñas son tan grandes”’, señala Lamvik.

Un sondeo realizado en 1999 mostró que el 57% de los marineros filipinos utiliza estas incisiones, conocidas como “bolitas”. Steve McKay, de la Universidad de California Sana Cruz, viajó en containers con marineros filipinos y, al igual que Lamvik, documentó el proceso de inserción de los implantes. Las bolitas son conocidas como “fang muk”, “bulletus”, “bolas de chagan”, “bolas de tancho” y “canicas de pene”. La diversidad de objetos y materiales que se utiliza para hacer los implantes es tan ocurrente como potencialmente infecciosa: se usan cucharas derretidas, cepillos de diente, palillos chinos, cuentas de collares (incluyendo rosarios), municiones y metales y minerales (como el hierro, el jade, el marfil, la porcelana, la fibra de vidrio y, los más afluentes, el oro). McKay notó que muchos marineros filipinos hierven las “bolitas” y es una práctica común insertar cuatro de ellas en diferentes partes del pene formando el signo de la cruz (una clara herencia del catolicismo español que, sin embargo, muestra una articulación que esa religión podría considerar profana justamente al inmiscuir en el sexo lo sagrado).

Esta práctica, también conocida como “perlado” fue observada por el hisoriador precolonial William Henry Scott y por Antonio Pigafetta, quien viajó en la mítica expedición de Magallanes por el estrecho que ahora lleva su nombre. “Tanto hombres jóvenes como viejos perforan sus penes con una varilla de oro o de metal del tamaño de una pluma de ganso, sus puntas con la forma de la cabeza de un clavo”, escribió Pigafetta en 1521.


La interpretación antropológica de Lamvik es que los filipinos se reafirman a sí mismos utilizando las “bolitas”. Esto no sólo por el aparentemente tamaño desfavorable de sus penes, también por su posición generalmente inferior en la jerarquía de los navíos. Los filipinos son percibidos dentro del rubro como “afeminados” (según Lamvik), como incapaces de tomar decisiones y como fácilmente reemplazables. Esto les genera una “inseguridad”, misma que buscan paliar con las incisiones en el pene que de alguna manera apuntalan su masculinidad. Por otro lado, (quizás un poco como los mexicanos son “gaffers” en las películas) se dice que los filipinos “pueden arreglar todo”, mientras que los otros marineros se esperan a llegar al puerto “los filipinos hacen una nueva parte o la arreglan”. La misma pericia también parece reflejarse en suars amatoria, donde su habilidad técnica, un poco a la manera de Vulcano, el dios de la fragua, les permite conseguir la privanza femenina sin ser ortodoxamente deseables. Los filipinos se jactan de que las mujeres de los puertos las prefieren a ellos porque las tratan bien: “les sonreímos, incluso las cortejamos. Eso es lo que hace especiales a los filipinos. Somos románticos”, dijo un marnero filipino a Lamvik.

Aunque estas perforaciones puedan reflejar cierto complejo de inferioridad, también resaltan la concepción romántica del filipino, en ciertos aspectos más sofisticada y evolucionada que la de otros pueblos en los que el paternalismo ha hecho mella. El filipino, sea por su necesidad de sobresalir o por su afeminamiento, y aunque sea con una prostituta, se regala en función del placer femenino. Y si bien, en la era de Cosmpolitan y New Scientist, puede resultar más o menos evidente la importancia de buscar la gratificación sexual de la mujer, hace unos siglos, en la cultura patriarcal, esto no era del todo así (era en todo caso un secreto iniciático). La filipina es una cultura maternal, como el mar (“I will go back to thee, great sweet mother,/mother and lover of men, the sea”, dice un poema de Swinburne que entre muchos otros revela la inextricable relación del mar, el hombre y el arquetipo femenino), y como tal parece rendirse a la Virgen, que por momentos se transforma en la Gran Puta (que cumple una función igualmente sagrada y de la cual quizás María Magdalena, la esposa de Jesús en los textos gnósticos, sea el mejor ejemplo).

De lo anterior podemos derivar una ecuación en la que el marinero filipino logra transferir su amor al mar a las mujeres del puerto –que son una misma manifestación de la materia que abraza y engolfa—a través del artilugio y el ingenio, burlando sus limitaciones físicas un poco como hiciera Ulises, el gran náufrago de la historia, y quien sin contar con el prodigio atlético de Aquiles logró regresar a casa, al seno de Penélope.

“Allí unidos, rozando aquel centro, como una madeja de nervios, hasta la punta del ala del águila, hasta el más remoto de los días. Esto significa: el altar del fuego”. Ka

Roberto Calasso en su versión de la mitología de la India, sugiere que los actos de los dioses, los mitos fundadores, se repiten permanentemente, con sutiles variaciones, hasta el punto de que conscientes o no nosotros seguimos representando esos actos (que son sacrificios). El origen del mundo que habitamos (aquel que distingue lo múltiple de lo uno), según la tradición védica, se dio a través de la cópula de Prajapati con su hija Usas, la aurora. El acto que repetimos siempre, en perpetuación del mundo –de ese orden velado—, es la cópula (aquello que nos vincula). “Esta es la escena que está detrás de todas las escenas, la escena que cada escena varía, repite, deforma, destroza, recompone, porque de esta escena en la aurora desciende el mundo”. Es posible, entonces, encontrar en el equipamiento y en la conducta sexual de los marineros filipinos una prolongación representativa de los arquetipos trazados por los dioses en su instauración del mundo.

Tanto Pigafetta como un notable poema escrito por Nick Carbo (que puede leerse al final del texto), donde dice “varillas de oro incrementarían/su placer y las lanzarían/más allá de las copas de las palmas,/más allá de los centelleantes/ojos de anillo de los dioses/en el cielo nocturno”, hacen énfasis en el oro como el material elegido para incrustarse en el pene. Esto, aunque de manera rebuscada, pero con el lujoso placer que es refocilarse en la mitología –la telaraña invisible que sigue tejiendo, por debajo, al mundo– me recuerda la historia de Osiris, quien resucitó luego de que Isis le fraguara un pene de oro con su voz. Osiris fue engañado y despedazado por su hermano Set; Isis logró reunir 13 partes de se cuerpo y uncirlas, pero faltaba su pene. Entonces, en la orilla del mar, cantando con la voz del ibis –el ave cuyo vuelo Thoth observó para inventar la escritura—, Isis cinceló el pene áureo de Osiris en una especie de sintestesia creativa que oculta una profunda simbología alquímica, probablemente la conjunción de los opuestos, el fuego y el agua, y la cópula divina (en el tálamo del mar que se funde con el cielo) o hierosgamos. Osiris entonces se alzó como dios del Sol y de la vida después de la muerte.

Si creemos que nosotros somos la descendencia de los dioses –o al menos de los hombre que los imaginaron—podemos ver en las incrustaciones de oro de los filipinos una correspondencia (y las correspondencias, las sampad, fueron lo primero que hicieron los dioses para hilar el mundo). De alguna manera remota y misteriosa colocar una punta de oro en el pene y llenarlo de resplandores es una oblación a la Diosa Madre. Al hacerlo los marineros filipinos hacen lo que hizo Isis (quien también es Stella Maris, la estrella del mar) y aunque sea sólo con una realidad espectral se convierten por un instante (atemporal) en Osiris. El principal tributo de los hombres a los dioses es hacer lo que ellos hicieron –aunque no sepan que lo están haciendo o por qué lo están haciendo.

Juegos de Alquimia


Tiendo a hacer una digresión: puede resultar un exceso ver en las incisiones peniles de los filipinos, y en su arrojo por complacer a las mujeres de los puertos –destacándose de hombres aparentemente mejor dotados—un impulso de elevarse “al cielo nocturno” atravesando los anillos de los dioses –o al menos la generosidad de hacerlo para el género femenino. Pero, ¿qué otra forma más contundente, que no requiera de una etérea metafísica, tiene el hombre para inscribirse en el firmamento? (El poeta indio Bhartrihari considera que existen dos vías: “la juventud de una mujer de pechos generosos, inflamada por el vino del ardiente deseo, o la selva del anacoreta”, lo demás es “hueca palabrería”). En la sexualidad, en su transfiguración erótica, yace no sólo el instinto de la reproducción, de la perpetuación de la sangre y la información genética, también el deseo de trascendencia. De alguna manera los hombres y las mujeres intuyen –en la gnosis del cuerpo— que su participación en lo sagrado está dada en el erotismo. La decadencia del rito, la perversión del éxtasis, no dejan de simbolizar y volver a escenificar el acto de creación de los dioses… no importa que sean marineros y prostitutas ahora los que se tienden en el atanor. Amor, el más viejo de los dioses, es el primer y último sacrificio.

En las perforaciones peniles de los filipinos podemos atisbar también el tiempo cíclico. Primero son pepitas de oro las que refulgen en el sol (podemos adivinar que esta práctica es mucho más antigua de lo que documenta Pigafetta), al final son latas, chatarras, alumino, fierros en el glande — atravesamos las edades que describe Hesíodo (la decandencia del oro hacia el hierro). Los dioses vivían en la superabundancia –la materia, el maia, era fácilmente manipulable–; el destino del hombre es otro, pero el deseo es el mismo. Sin los mismos recursos, y sin haber alcanzado la perfección de la cual el oro es un metáfora, los marineros filipinos buscan una satisfacción transpersonal, complacer a las prostitutas brasileñas, un ciero doro –esa dádiva incomparable que es la alegría erótica femenina–, reestablecer el orden. Por lo mismo, Osiris logró alzarse redivivo como Señor del Inframundo y constelarse en el firmamento: propulsado por Isis (a su vez constelada como Sirio). De alguna manera en la profundidad de la mente que compartimos, los marineros con sus perforaciones están añorando la antigua alquimia de la pareja divina. El metal, que brilla como el sol y se alía por la acción ígnea, introduce el elemento de fuego, doblemente necesario al penetrar en un ambiente húmedo; así el marinero filipino inconscientemente cristaliza el principio alquímico de “conjunctio oppositorum”: la llama se agita en el agua. El acto es el mismo: un solo eros recorre el mar con su rayo de oro (sólo los actores cambian de rostro).

Las mujeres de Mactaan sabían que no podían confiar
en esos penes. Aprendieron de sus hermanas,
madres y abuelas que incluso los más grandes

mentirían, buscarían excusas para no tener que merodear
dentro de esas tibias, resbalosas paredes.
Los hombres siempre tenían otra cosa que hacer:

Terminar de vaciar la banca para que los hombres pudieran ir
a pescar en un nuevo bote, recoger más cocos
para hacer suficiente arak (un vino de palma que hacían los hombres

para embriagarse juntos). Atar a los hombres a los muebles
tomaba demasiado tiempo, morderlos
mientras se estaban saliendo era considerado violento,

Amenazarlos con cortárselos con un cuchillo de bambú
nunca funcionó. Entonces, las mujeres de Mactaan escucharon
de una secreta práctica sexual de un chamán

que visitaba de una isla hacia el sur.
Introdujeron la varilla de oro
en sus hijos pubertos como un ritual

para alcanzar virilidad. Tomó veinte días
para que sus penes sanaran, tres años
antes de que estos niños empezaran a complacer a las mujeres.

Los hombre más viejos, quienes se reían
de estas generaciones más jóvenes
(llamándolos ulo ng aspili, cabezas de clavo)

fueron vistos gradualmente como poco atractivos
por sus esposas y mujeres más jóvenes.
Los hombres sin adornos fueron acusados

de eyacular muy rápido, de no mantener
sus penes hinchados por mucho tiempo,
de tener mal aliento, de perder pelo prematuramente, de verrugas.

Ninguna mujer tocaría a los no perforados.
Un día, los ancianos de la aldea y el resto
de los nerviosos adultos se formaron

frente a la cabaña de la anciana que desempeñaba
el servicio. En veinte días,
todos los hombres de Mactaan tenían penes que brillaban

cuando expuestos al sol.
Caminaban con los pechos henchidos,
disfrutando el fresco arak,

mientras las mujeres se preguntaban si dos,
o quizá tres
varillas de oro incrementarían

su placer y las lanzarían
más allá de las copas de las palmas,
más allá de los centelleantes

ojos de anillo de los dioses
en el cielo nocturno.


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