(VIDEO) ¿Si Carlos Baute es un azote, Juan Loyola fue un Patriota?

Del rostro subversivo y patriota de Juan Loyola al falso rostro tricolor de Carlos Baute

A propósito del Día Nacional de la Bandera, celebrado recientemente.
Por: Miguel Espinoza

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I-. La Bandera Nacional en retrospectiva

El tricolor nacional a lo largo de la historia ha sido tomado como bandera política por distintos sectores de la sociedad venezolana. Muchos la han enarbolado orgullosamente para construir la patria buena y reivindicar el legado libertario de nuestro próceres; otros cual malinches, la han utilizado para ponerla al servicio de intereses foráneos.

A-. La Bandera enarbolada por patriotas

Desde su primer izamiento por Francisco de Miranda, en Jacmel, Haiti, el 12 de marzo de 1806, la Bandera Nacional ha sido dignamente flameada por el heroico pueblo venezolano y por sus dirigentes revolucionarios en pro de la libertad, la justicia social y contra el imperialismo (Bolívar, Ezequiel Zamora, Cipriano Castro, Rafael Nogales Méndez, Isaías Medina, Manuel Ponte Rodríguez, Nicolás Hurtado Barrios, Argimiro Gabaldón, Argelia Laya, Juan Loyola, Sergio Rodríguez, Belinda Álvarez, entre otros).

B-. La Bandera al servicio de intereses extranjeros

Por el contrario, dirigentes lacayos y serviles a la burguesía nacional y transnacional han colocado nuestro sagrado tricolor al servicio de intereses extranjeros (Páez, Venancio Pulgar, Juan Vicente Gómez, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Antonio Ledezma, Leopoldo López, Henrique Capriles, María Corina Machado, Carlos Baute, entre otros).

C-. Chávez y la Bandera Nacional

Dentro de este contexto, el primer mandatario nacional Hugo Chávez Frías, rescató nuestra historia, reivindicó los símbolos patrios y logró sembrar en el pueblo venezolano el amor por su país, por el Himno, el Escudo y la Bandera Nacional. Chávez rescató la identidad y al igual que Cipriano Castro junto al pueblo enarboló el tricolor contra las potencias hegemónicas. No en vano durante la insurrección militar del 4 de febrero de 1992 una pléyade de jóvenes militares durante el desarrollo de la operación “Ezequiel Zamora”, portaba en sus brazos el brazalete tricolor palpitante en sus corazones, sacándola de los cuarteles, de los actos oficiales y protocolares. A partir de allí, El Pabellón Nacional se regó y amalgamó en todos los poblados, caseríos, urbanizaciones, barrios, campos y ciudades.

Hoy nuestra bandera es orgullo para la mayoría de los venezolanos. Antes de ascender Chávez a la primera magistratura nacional no todos los nacidos en esta gloriosa tierra sentían gran pasión por la Bandera Nacional, en términos generales se había implantado en nuestro país usos, modos y costumbres estadunidenses, muchas personas incluso llegaron a denigrar de su historia, cultura e idiosincrasia. Estados Unidos representaba para ellos el centro del universo. Era usual ver la bandera gringa en sus vestimentas, almas y corazones, copiando los códigos y patrones de conducta impuesta por la industria cultural, reproduciendo la ideología del sistema capitalista.

Dentro de los sectores críticos y rebeldes que se oponían a esta visión pro norteamericana se encontraban los estudiantes, colectivos sociales, intelectuales, profesores universitarios, sindicatos, artistas, entre otros. Los estudiantes durante la democracia burguesa (1958-1998), asumieron un rol de vanguardia en las luchas contra el estamento y la potencia yanqui.

D-. Estudiantes y el tricolor nacional

Muchas fueron las banderas gringas quemadas en liceos y recintos universitarios. A diferencia de las protestas de hoy que defienden los intereses de la burguesía criolla y de otras latitudes, aquella juventud sacrificó su vida y ondeó el pabellón nacional por una patria libre y soberana. Miles de liceístas y universitarios ofrendaron sus vidas por reivindicaciones estudiantiles y sociales. En la UCV fueron sembrados 56 árboles Chaguaramos en honor a estudiantes asesinados durante la democracia representativa, los cuales orgullosos portaban nuestra bandera en sus luchas.

E-. La Bandera y los artistas

De igual forma, en aquella época una generación de artistas críticos y rebeldes alzaron su voz contra la democracia burguesa. Juan Loyola fue uno de ellos, quien por su irreverencia y por plasmar la Bandera Nacional en su rostro, en sus pinturas, fotografías, perfomances, poesías, documentales y protestas, lo encarcelaron decenas de veces, 43 para ser exacto. Muy distinta a la acción asumida por Carlos Baute quién desde la comodidad y la lejanía de la patria que lo vio nacer, y ahora esquiva, pinta su rostro con el tricolor nacional prestándose cual malinche a las pretensiones imperiales. En los siguientes dos artículos lo invitamos a contrastar las posiciones de ambos artistas.

II-. El rostro subversivo, patriota y tricolor de Juan Loyola

Juan Loyola, quién nació en Caracas el 09 de abril de 1952, fue uno de los artistas más controversiales y polifacéticos de Venezuela. En su trabajo destacó por ser poeta, escultor, pintor, fotógrafo, cineasta y performancista. Él a diferencia de Carlos Baute pintó el rostro con la bandera nacional para cuestionar la corrupción imperante en el país y toda la podredumbre de la democracia burguesa. Tomó por asalto las instalaciones del Tribunal Supremo de Justicia para cuestionar la masacre cometida contra el pueblo de Venezuela en febrero del año 1989 (Caracazo) donde murieron miles de venezolanos. Allí luego de un perfomance donde impregnó todo su cuerpo de pintura con los colores amarillo, azul y rojo, lee un manifiesto contra la impunidad, la corrupción imperante en el sistema judicial, la violación de derechos humanos y la persecución de los sectores progresistas y contestarios. Esta acción le costó su ingreso a los calabozos de la DISIP.

Pocos años antes se pintó el rostro con la bandera nacional y desde la Plaza Bolívar en Caracas, cuestionó mediante otro manifiesto el sistema de valores impuesto por los políticos corruptos en la Venezuela saudita y la entrega del país a los Estados Unidos. A principio de la década de los 80´, en la bienal de Sao paulo, Brasil, realizó un perfomance donde pinta todo su cuerpo de rojo protestando contra la cantidad de asesinatos cometidos por los sistemas políticos burgueses en la región contra dirigentes revolucionarios latinoamericanos. En esa iniciativa tomada por este subversivo pintor lo acompañaron y se sumaron otros artistas del mundo. Allí cuestionó también al Fondo Monetario Internacional, señalando: “FMI anda a la puta madre que te parió”; en un momento donde hablar del tema no salía de espacios académicos”.

En otra oportunidad en la Casa Guipuzcoana, ubicada en el Estado Vargas, ante la presencia del presidente Luis Herrera Campins y del Ministro de la Defensa de entonces, quienes se encontraban en un evento protocolar, logró colarse llevando consigo una escultura semejante a una gran moneda. Allí criticó no sólo la devaluación del Bolívar, sino que al mismo tiempo con Spray en mano colocó en una de las paredes de la casa colonial lo siguiente: “azul el mar, roja la sangre, amarilla las riquezas”- para luego añadir en presencia del primer mandatario- “los bolívares fueron robados”… la frase no logró concluirla por cuanto lo sacaron inmediatamente de la Guipuzcoana directo a la DISIP. No pudo concluir el escrito donde expresaría “Los Bolívares fueron robados por usted Sr. Presidente”.

En Venecia, Italia, realizó numerosos perfomances donde muestra la situación imperante en el país, de hecho la sociedad conservacionista de animales lo detiene por pintar una paloma con el tricolor nacional. En ese mismo país compara la corrupción en Venezuela con la Torre Pisa, sosteniendo que mientras la torre se cae y se inclina, en Venezuela la corrupción no se cae porque nunca tiene castigo.

En Bélgica, en el marco del segundo festival de cine “Super Ocho”, protesta contra el trato dado a los artistas latinoamericanos invitados al evento, los cuales fueron alojados en hoteles pocilgas con ratones y cucarachas. Esta acción conllevó a que los organizadores los reubicaran en uno de los mejores hoteles de la localidad. Allí con su documental “Venezuela, tú me dueles demasiado” ocupa la segunda posición de las premiaciones. En este video se puede apreciar parte de lo narrado en este escrito.

En otra oportunidad se disfrazó emulando a la Presidenta del CONAC de entonces, Paulina Gamus, para condenar el sistema elitista en que se encontraba inmerso el sistema cultural venezolano, demandando apertura a la cultura popular, la cual no sólo era vetada de los espacios culturales nacionales sino que era despreciada y reducida a su mínima expresión. En fin, Loyola se enfrentó de mil maneras a un sistema nuevo-rico que venía en decadencia y que con su pensamiento y acción se enfrentó y desafió, no como hace Baute desde la comodidad y la distancia. Loyola luchó por lo que creyó y su vida la consagró a llevar a la sociedad venezolana un mensaje liberador, subversivo, nacionalista, educativo, ecológico, contra-hegemónico y antiimperialista. Su arte se ganó el respeto y la amistad de numerosos artista y políticos en el mundo, Fidel Castro, Milton Nascimiento, María Betania, Guayasamín, Julio Bocca, Pablo Milanés, entre otros.

Por cierto con este último artista en el año 1992, lo conminó a responderle a las declaraciones del cantautor Rubén Blades, quien en el marco del 1er Festival de Música Latino-Caribeña que se celebró en Caracas durante ese año, declaró que no había diferencias entre un Fidel y un Somoza. Ante el silencio de Pablo, Loyola lo emplazó a declarar de inmediato, generándose una diatriba entre ambos artistas (Milanés y Blades).

Durante ese mismo año, generó toda una polémica en el Congreso Nacional, donde introdujo al debate de la Asamblea, la injerencia de investigadores norteamericanos en nuestras selvas amazónicas. Cuestionó a un antropólogo norteamericano quién se casó con una indígena Yanomami y luego la secuestró para hacerle estudios. La indígena logró escaparse y Loyola al enterarse de su situación se convirtió en su más ferviente defensor.

Lamentablemente muere muy joven a la edad de 47 años a causa de un infarto fulminante por una miocardiopatía dilatada congénita. Loyola se convirtió en el máximo exponente y defensor de la Bandera Nacional dibujándola no sólo en su rostro sino en chatarras, piedras, árboles, etc. En contraste, Carlos Baute, la utiliza con fines malinchista, la bandera de Venezuela ya no es su bandera, dejó de serla desde el mismo momento que adoptó otra nacionalidad y se puso al servicio de intereses imperiales.

III-. Carlos Baute, un talento sin probidad, un azote.


Recientemente el artista venezolano radicado en España, Carlos Baute, publica en su cuenta twiter un mensaje desdibujando la realidad de lo que acontece en nuestro país, solicitando al mundo un SOS y que se hagan eco de ello. Al parecer para Baute el país se está cayendo a pedazos.

Aparece su rostro pintado con el tricolor nacional sumándose con esta acción al Reality Show propiciado por artistas nacionales e internacionales serviles a la industria cultural y por añadidura a Estados Unidos. Desconoce el cantautor del reconocido tema “Yo me quedo en Venezuela porque yo soy optimista” que a nuestro país están llegando miles de ciudadanos españoles y de otras latitudes quienes en la tierra de Cayaurima, Guaicaipuro, Bolívar y Chávez encuentran mejores condiciones y oportunidades para vivir. Más de seis millones de desempleados españoles están confrontando las miserias en sus narices, cientos de ellos e incluso terminan suicidándose por no poder pagar la hipoteca de sus viviendas (Delgado, G; Mundo Obrero, 21/11/2012). Ante esta situación Baute no se pronuncia convirtiéndose en cómplice de tan nefasta realidad. Mientras en Venezuela se entregan miles de viviendas, pensiones del Seguro Social, computadoras y libros para los estudiantes de forma gratuita, amén de otros programas sociales que reivindican a la sociedad venezolana.

Baute es afortunado en aquél país, lleva una vida cómoda, mientras millones de españoles emigran a distintos países del mundo como consecuencia del sistema capitalista rapaz que los obliga a vivir en condiciones deplorables tal como ya se indicó. Resulta muy fácil cuestionar y criticar bajo la comodidad, ostentosidad y la distancia, opinando y escribiendo tal como lo hicieron siglos atrás muchos cronistas españoles quienes jamás estuvieron por estas tierras, reflejando en sus escritos lo que otros le decían. Ve los toros desde las barreras, en su mente ilusa sueña que con sus infames, escuetas e inconsistentes declaraciones incidirá en la caída del gobierno bolivariano.

El cantautor en su condición de Malinche apuesta y desea que nuestro país vuelva nuevamente a su condición de colonia de EEUU. Abandonó su patria para vivir en un país que en pleno siglo XXI se encuentra bajo la tutela de un monarca decadente, prefirió convertirse en súbdito y vasallo del rey, al adoptar la nacionalidad española. Como buen demagogo no cumplió con su palabra, no se quedó en Venezuela ni mucho menos fue optimista como reza su canción. No luchó como Loyola.

Si bien es cierto que hay muchísimas críticas que realizarle al gobierno, no es menos cierto que hay que reconocer logros sustanciales que se ven reflejados en los sectores más vulnerables de la población, los cuales han sido favorecidos por los programas sociales implementados por el Comandante Chávez. Sería interesante que este apátrida artista visitara Venezuela y palpara la realidad in situ, en los barrios de Caracas y otras regiones del país. En vez de estar emitiendo opiniones sesgadas que carecen de argumentos y sustentación.

El tricolor nacional le queda grande, su cosmovisión del mundo está condicionada bajo un enfoque colonial. Su desarraigo y su posición esclavizante a las grandes industrias del disco y del espectáculo, lo convierten en un simple engranaje de esa maquinaria transculturizadora. Nuestra música, nuestra cultura ya no está presente en su música y canciones. Razón tenía El Libertador cuando afirmó que “el talento sin probidad es un azote”.

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Escuela Bolivariana del Poder Popular
@prensa_ebpp

1 comentario:

  1. “Los Bolívares fueron robados por usted Sr. Presidente”. Ponga usted, amigo lector, el nombre del presidente a quien considera que más aplica esta frase, a través de la Historia de Venezuela.

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