LA HISTORIA NAZI GRINGA: ¿En qué se parecen la demolición de las Torres Gemelas y el incendio del Reichstag?

En el siguiente artículo el Doctor en Comunicación Federico Fasano Mertens se preguntaba en el 2003 ¿Quién se atreverá parar a este loco? Para ese entonces el loco era Bush; ¿hoy el loco es Obama?

Del incendio del Reichstag al martes negro 11 de setiembre, pasando por la demolición de la ONU y el Lebensraum (espacio vital) petrolero, culminando con la formidable blitzkrieg (guerra relámpago) dirigida por la Luftwage (aviación nazi) más mortífera de todos los tiempos para ocupar Irak. ¿Habrá acaso también una nueva Cancillería en ruinas?  Dr. Federico Fasano Mertens

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La familia Bush. De izauierda a derecha: Barbara y George Bush senior, en sus brazos George W. con botas rojas de cowboy; sus abuelos Dorothy y Prescott Bush.

El señor embajador de los Estados Unidos de Norteamérica en Uruguay, Martin Silverstein, hace unos pocos días me envió un comunicado acusando al diario La República, publicación que me honro en dirigir, de carecer "de toda medida de integridad periodística" por comparar a su presidente, George Bush con el canciller del Tercer Reich alemán, Adolfo Hitler.

No pude contestarle antes porque el acto de piratería internacional que su país cometió al atacar con la más formidable maquinaria de matar que recuerde la historia universal, a un pueblo indefenso y casi desarmado, me obligó a destinar más tiempo que el rutinario en la preparación de las ediciones especiales sobre la matanza. También me encontraba ocupado en hacer condenar penalmente a torturadores uniformados que fueron entrenados en EEUU y que me estaban calumniando, tarea esta que llevé a cabo con éxito en estos días.

Cuando el embajador me visitó hace no mucho tiempo en mi despacho comenté con mis colaboradores que él era el embajador de EEUU más inteligente, perspicaz y humorista que había conocido. "Por fin -dije-, un representante del imperio con el que se puede discutir ideas fuera de los insulsos y aburridos clichés con que nos intoxican en las reuniones que nos toca compartir".


Pero, lamentablemente para el embajador, su sagacidad no le impidió la desdicha de tener que representar al presidente 43 de su nación, George Bush (hijo), un fanático paranoico, intoxicado de mesianismo, con menos luces que una babosa, borracho de poder como antaño fue borracho de alcohol y condenado legalmente por ello el 4 de setiembre de 1976 cuando conducía ebrio y a toda velocidad su automóvil, amonestado también por el famoso predicador Graham que le dijo: "Quien eres tú, para creerte Dios", militante de la Christian Right, la derecha cristiana tejana y sudista, un racista enamorado de la pena de muerte, sobre todo contra los negros, en fin, el peor presidente norteamericano de la última centuria, el que mayores tragedias desencadenará sobre su propio pueblo, la contracara del homo sapiens, la encarnación del homo demens.

Y además misógino, como buen racista. Nadie puede olvidarse de las humillaciones públicas a las que somete a su esposa Laura Bush. No es fácil de olvidar el malestar de Laura cuando el presidente explicó a la prensa que su esposa no lo estaba acompañando ese día "porque ha llovido y ella necesitaba barrer la entrada, porque mañana recibiremos al presidente de China, Jiang Zemin, en nuestro rancho de Crawford (Texas)".

Su compatriota, el anciano escritor Kurt Vonnegut no dudó en calificarlo del "más sórdido y patético golpista de opereta que es dable imaginar".

Pero vayamos al corazón del incidente. Que se quede el embajador de EEUU con su patética desventura de tener que defender al más delirante de los habitantes de la Casa Blanca y a mí con el honor de procesarlo con las armas de la palabra.

El tema es la comparación entre Adolfo Hitler y George Bush.


Obvio es que existen diferencias. La primera de ellas es que el criminal de guerra, genocida del pueblo judío y del pueblo soviético, ganó por abrumadora mayoría los comicios alemanes, mientras que el criminal de guerra, genocida del pueblo iraquí llegó al poder en forma fraudulenta, en medio del mayor escándalo electoral de la historia norteamericana.

Desde el punto de vista teórico la comparación entre Bush y Hitler es correcta. Los cientistas han definido al nazismo como la dictadura terrorista del capital financiero en expansión. Bush al ponerse al margen de la ley e invadir a una Nación indefensa que no lo agredió, para quedarse con su riqueza petrolera, la segunda mayor del mundo, y anunciar que después le seguirán otras Naciones petroleras, se acercó a la definición de dictadura terrorista del capital financiero. Aunque no le guste aceptarlo.

George Bush ya llevaba en sus genes la raíz nazi.

Su abuelo, Prescott Bush, era socio de Brown Brothers Harriman y uno de los propietarios de la Unión Banking Corporation. Ambas empresas jugaron un papel clave en la financiación de Hitler en su camino hacia el poder alemán. El gobierno norteamericano ordenó el 20 de octubre de 1942 la confiscación de la Unión Ranking Corporation propiedad de Prescott Bush e incautó además la Corporación de Comercio Holando-Estadounidense y la Seamless Steel Corporation, ambas administradas por el banco Bush-Hamman. El 17 de noviembre de ese mismo año, Franklin Delano Roosevelt confiscó, por violación a la ley de comercio con el enemigo, todos los bienes de la Silesian American Corporation administrada por Prescott Bush. El bisabuelo de nuestro George, el guerrero de Dios, Samuel Bush, padre del nazi Prescott Bush, fue la mano derecha del magnate del acero Clarence Dillon y del banquero Fritz Thyssen, quien escribió el libro I Paid Hitler (Yo financié a Hitler), afiliándose en 1931 al partido nazi (Partido Obrero Nacional Socialista Alemán).

Y si el señor embajador tiene alguna duda sobre la espuria alianza de los Bush con Hitler le ruego leer el lúcido ensayo de Víctor Thorn. Dice Thorn: "Una parte importante de los cimientos financieros de la familia Bush fue constituida por medio de su ayuda a Adolfo Hitler. El actual presidente de Estados Unidos, así como su padre (ex director de la CIA, vicepresidente y presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía política norteamericana porque su abuelo y padre y su familia política ayudaron y alentaron a los nazis". Todo esto sin contar las estafas y desfalcos de la familia Bush por cuatro millones y medio de dólares al Broward Federal Savings en Sunrise, Florida, o la estafa a millones de ahorristas del Banco de Ahorros Silverado (Denver, Colorado).

Bisabuelo nazi, abuelo nazi, padre que no tuvo tiempo de ser nazi porque ya Hitler se había suicidado en los jardines de la Cancillería en ruinas, aunque se benefició de la fortuna mal habida de sus ancestros.

Pero no condenemos a nuestro homo demens por sus genes siniestros.

Juzguémoslo sólo por sus obras. Y comparemos. Sólo comparemos.

¿Cómo cree el señor embajador, que el delirante cabo austríaco alcanzó la suma del poder público? Porque Hitler llega al poder en elecciones limpias pero se encuentra con la Constitución de Weimar que le impone límites que su omnipotencia le impide aceptar. Planifica entonces el incendio del Reichstag y en una sola noche es ungido el decisor de la guerra o la paz.

¿No le resultan conocidos esos hechos al señor embajador?

La criminal demolición de las Torres Gemelas trajeron los mismos lodos que el incendio del Reichstag.

Obviamente no voy a cometer la osadía de afiliarme a la tesis de los que acusan al grupo belicista bushiano de haber orquestado esa masacre o no haberla impedido cuando sabían que se preparaba.

No hay pruebas contundentes para tamaña afirmación aunque sí, múltiples indicios de negligencia culpable o vastas sospechas que son alimentadas por una férrea censura, sin precedentes en la democracia norteamericana moderna.


Algún día, cuando el pueblo norteamericano recupere totalmente la libertad de información e investigación sobre el martes negro del 11 de setiembre, hoy acotadas por la ley patriótica aprobada con el único voto en contra de una mujer, símbolo de la dignidad nacional norteamericana, se podrá saber por qué desoyeron los numerosos indicios y huellas dejadas por todo el país anunciando el magnicidio. Se podrá saber por qué demoraron 80 minutos en despegar los aviones militares para interceptar las aeronaves secuestradas cuando de inmediato se supo que los aviones comerciales que habían despegado de Boston habían sido secuestrados y se dirigían a Washington, cuando el manual prevé la intervención de la Fuerza Aérea en caso de secuestros, en menos de 5 minutos.

Se podrá saber por qué se ocultaron los restos del presunto avión que impactó en el Pentágono. Se podrá saber por qué el director del servicio secreto paquistaní inmediatamente después de reunirse en Washington con Tenet, el jefe de la CIA norteamericana, dispuso, y así lo informa el diario conservador The Wall Street Journal, que Islamabad girara a EEUU la suma de cien mil dólares para Mohammed Atta, jefe del operativo suicida contra las Torres Gemelas de Nueva York. Sobre este dato aterrador está prohibido investigar al suspenderse las libertades civiles en EEUU a partir de la Ley Patriótica.

Se podrá saber, en fin, por qué 15 de los 21 integrantes de los comandos suicidas eran originarios de Arabia Saudita, el principal aliado de los EEUU en el golfo Pérsico. No había ni un sólo iraquí. Ni por casualidad.

Pero más allá de las sospechas, no hay duda que el descontrolado presidente número 43 de EEUU, ungido en elecciones fraudulentas, en medio de una impresionante recesión sin salida a la vista, con el más bajo nivel de popularidad inicial en un mandatario, pasó a dominar todo el escenario, a recibir poderes inconcebibles en una democracia, siendo coronado Emperador vindicator para lavar la afrenta que los bárbaros infringieron a su pueblo.

El incendio del Reichstag americano del 11 de setiembre brindó la gran oportunidad de su vida a George Bush.

La peor victoria electoral en EEUU de un presidente desde 1876 hasta nuestros días se transformó en la mayor posibilidad histórica recibida por belicista alguno para imponer al mundo el nuevo orden norteamericano.

Así como Hitler lo primero que hizo fue rodearse de una pandilla de fascinerosos como él, fanatizados por el poder de la fuerza, como Goering, Goebels, Himmler, Mengele, Eichman, el presidente texano buscó la coraza protectora de una guardia de hierro, por momentos más belicista que él, que le impiden la tentación de la duda y que portan como él una marca en el orillo: todos son petroleros. El vicepresidente Dick Cheney estuvo en el grupo Halliburton Oil, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld en la petrolera Occidental, la Consejera de Seguridad Nacional, la solterona despiadada Condoleeza Rice, que por una broma de la vida su nombre significa "con dulzura", integró el directorio de Chebron y tiene buques petroleros con su nombre. También la secretaria del Interior, Gale Norton está vinculada al petróleo como Bush padre también lo estuvo en el grupo petrolero Carlyle y el actual presidente Bush hijo en la Harkins Oil.

Este quinteto de la muerte que rodea al guerrero Bush, una verdadera mafiocracia, al igual que el quinteto que se fusionó con Hitler, se nutrió de una Biblia muy especial.

En este caso la filosofía de Hegel, Nietzsche, Schopenhauer, que le dio vida y pasión al creador del holocausto del siglo XX fue sustituida por especímenes menos cultos y de menor prosapia intelectual, pero más pragmáticos para el Hitler del siglo XXI.

¿Cuáles son los autores de cabecera de esta pandilla belicista?

El bostoniano Henry Cabot Lodge afirmando que "en el siglo XIX ningún pueblo igualó nuestras conquistas, nuestra colonización y nuestra expansión y ahora nada nos detendrá". Marse Henry Watterson declarando que EEUU es "una gran república imperial destinada a ejercer una influencia determinante en la humanidad y a modelar el futuro del mundo como no lo ha hecho nunca ninguna otra nación, ni siquiera el imperio romano".

O Charles Krauthammer quien hace muy poco, en 1999 escribió en The Washington Post: "EEUU cabalga por el mundo como un coloso. Desde que Roma destruyó Cartago ninguna otra gran potencia ha alcanzado las cimas a las que hemos llegado. EEUU ha ganado la guerra fría, se ha puesto a Polonia y a la República Checa en el bolsillo y después ha pulverizado a Serbia y Afganistán. Y de paso ha demostrado la inexistencia de Europa".

O Roberto Kaplan señalando que "la victoria de los EEUU en la segunda guerra mundial, al igual que la de Roma en la segunda guerra púnica, la convirtió en una potencia universal".

O el conocido historiador Paul Kennedy explicando que "ni la Pax Británica, ni la Francia napoleónica, ni la España de Felipe II, ni el Imperio de Carlomagno, ni siquiera el Imperio romano pueden compararse al actual dominio norteamericano. Nunca ha existido una tal disparidad de poder en el sistema mundial".

O el director del Instituto de Estudios Estratégicos Olín de la Universidad de Harvard, profesor Stephen Peter Rosen afirmando que "nuestro objetivo no es luchar contra un rival, porque éste no existe, sino conservar nuestra posición imperial y mantener el orden imperial".

O el inefable Zbigniew Brzezinski declarando que "el objetivo de EEUU debe ser el de mantener a nuestros vasallos en un estado de dependencia, garantizar la docilidad y la protección de nuestros súbditos y prevenir la unificación de los bárbaros".

O el Presidente Wilson declarando en pleno Congreso de la Unión que "le enseñaría a las repúblicas sudamericanas a elegir buenos diputados".

O el célebre Billy Sunday quien definía a un izquierdista latinoamericano como "un tipo con hocico de puerco espín y un aliento que haría huir a un zorrino", agregando que si él pudiera "los amontonaría a todos en prisiones hasta que se les salieran los pies por las ventanas".

Escuchemos ahora al actual vicepresidente de los EEUU Dick Cheney y al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que junto con Dulzura Rice, forman el triángulo belicista, más temible que el de las Bermudas.

Dijo el vicepresidente Cheney ante esta guerra santa: "EEUU no tiene que enrojecer por ser una gran potencia y tiene el deber de actuar con fuerza para construir un mundo a imagen de EEUU". Mientras que el jefe del Pentágono fue más claro, por si no lo entendimos. Rumsfeld dixit citando la frase preferida de Al Capone: "Se consigue más con una palabra amable y un revólver que con sólo una palabra amable".

Este lenguaje que nutre la epidermis y las neuronas de Bush es un lenguaje encrático, autoritario, intimidante que conduce inevitablemente a la perversión moral del fin justificando los medios. La característica esencial del lenguaje de la banda Bush, similar al lenguaje nazi, es la simplificación, el reduccionismo y la intimidación. El lenguaje de este grupo depredador es un lenguaje esquemático, emocional, cargado de prejuicios que incita a la exaltación de los sentimientos más nobles del pueblo. No tengo dudas que Bush se nutre del lenguaje nazi.

Bush no cree, como Hitler, en el Estado de Derecho que no es el Estado que posee leyes sino el Estado que se somete, él mismo, al imperio de la ley y no puede transgredirla por ninguna causa, y menos aún por la razón de Estado. En nombre de la razón de Estado o de la Patria o de la seguridad nacional se han cometido crímenes abominables.

¿Qué diferencia entre el edificio intelectual de Bush y el de Hitler, existen en el escenario de la razón de Estado? No creo que muchas. Salvo diferencias de estilos, épocas y magnitud de fuerza y poder.

El discurso de la banda Bush es el discurso del amo y del esclavo. No hay diferencias con el discurso de la pandilla hitleriana.

Uno es más amable que el otro. Aunque la historia está probando que el menos amable fue menos mortífero.

Civilización, barbarie, pacificación de los bárbaros, pueblo elegido y de ahí a la raza elegida un solo paso. En fin ¿no nos hace acordar todo esto al sicópata del bigotito?

Y hablando del bigotito, es aleccionador el relato que un influyente asesor de seguridad que vive en Washington le contó a la revista argentina "Noticias": "Para bien o para mal, George Bush Jr. es el hombre indicado para esta guerra. Nació para esto. La potencia que le viene de adentro lo hace temblar. Cuando uno está hablando con él en su despacho parece que se va a comer al que tiene enfrente. Se sienta en el borde del sillón, casi sin apoyarse y mueve los brazos como si no supiera qué hacer con ellos. Necesita acción".


Vaya imitación de la gestualidad del dictador nazi. Aunque nunca es lo mismo la flema de un vaquero texano pistola al cinto que la de un teutón cuasi epiléptico que se atraganta con su furia y escupe al hablar y gesticular. El cuerpo de Bush no escupe al hablar. Su alma, sí escupe, odio y violencia y genera terror. Mas no le importa. Debe haberse aprendido el "oderint dum metuant" del emperador Calígula ("Dejen que nos odien, basta con que nos tengan miedo").

La incontinencia emocional de Bush ya es un clásico y como el Adolfo, no admite un NO. Su esposa Laura Bush recordó a la prensa que la primera vez que le dijo a su esposo que no le gustaba uno de sus discursos, éste, muy enojado, chocó su auto contra el muro de entrada del garage de su casa.

Se siente como el numen nazi, un enviado de Dios, a quien convoca en cuanta oportunidad se presenta. Decretó que todas las reuniones de su Gabinete se inicien con una oración religiosa. Y dice haber consultado a Dios para atacar a Irak despreciando la posición de la mayoría de las naciones del planeta y del 90% de los seres humanos. Trata de imitar al presidente William McKinley invadiendo Filipinas para evangelizar a los nativos y culpando a Dios que le dio la orden de entrar a patadas en ese país.

Otra coincidencia en estas vidas paralelas, que hubiera hecho la delicia de Plutarco, es que Bush y Hitler se hubieran salvado de ingresar a la galería de los grandes bufones de la historia, de haber tenido un sicoanalista a mano. A ambos un buen sicoanalista les habría ayudado a canalizar su libido hacia menesteres más normales, sublimando el único afrodisíaco que tanto Hitler como Bush conocen, que es el poder omnímodo y cruel sobre los demás.

Sigamos viendo las similitudes entre el guerrero de la raza aria y el guerrero de Dios como bien calificara Telma Luzzani, al exaltado texano.

Bush proclama urbi et orbe la guerra preventiva. Dwight Eisenhower en 1953 no dudó al respecto: "La guerra preventiva es un invento de Adolfo Hitler, francamente yo no me tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer una cosa semejante".

Pero ¿guerra preventiva contra quién? Bien es sabido que la primera víctima de una guerra es la verdad. Y Bush lo primero que hace para fabricar su guerra preventiva, tras el incendio del Reichstag, es mentir a lo Goebels a un grado tan primitivo que nadie terminó creyéndole algo. Primero dijo que Irak apoyaba a Al Qaeda. Cuando se comprobó el odio irreconciliable entre Saddam Hussein y el ex empleado de EEUU, Osama Bin Laden, Bush apeló a incluir a Irak en la corriente fundamentalista musulmana. Difícil de creer en el país más laico del mundo árabe. Apelaron entonces a la existencia de armas de destrucción masiva. Afirmaron que Irak no iba a permitir las inspecciones y cuando las permitió, aseveraron que no iba a dejar entrar a la ONU en los Palacios y otros lugares preservados. Cuando también se reveló que tal negativa era falsa, dijeron que las armas estaban bien ocultas. Finalmente no encontraron ni una sola. Cuando todos los argumentos fueron sepultados pidieron la renuncia o el exilio de Saddam Hussein y admitieron la única verdad real: queremos ocupar el territorio iraquí pese a quien pese y decidir quién lo va a gobernar. Democracia planetaria que le dicen. La misma operación de desinformación que Hitler lanzó contra Checoeslovaquia, Austria y Polonia. Las mismas excusas que iban cambiando a medida que se derrumbaban.

Otra similitud es el desprecio por la comunidad internacional y por la opinión pública mundial. Hitler destruyó la Sociedad de Naciones creada en 1919. Bush hizo trizas las Naciones Unidas, concitando en su contra la mayor oposición a un país desde la fundación de la ONU: 170 países no apoyan la guerra contra sólo 30, la mayoría de éstos sin peso alguno y procedentes de la desarticulada Unión Soviética, que se venden al mejor postor. A Bush, como a Hitler, no lo paró ni la mayor derrota diplomática de los EEUU desde que se fundó la ONU. A Hitler jamás le importó el odio y el rechazo de los pueblos del mundo entero. Bush intenta superar al teutón. Las manifestaciones en su contra sin precedentes en el planeta, son música guerrera para sus oídos wagnerianos. Lo enfrenta el espíritu de Seattle que fundó en 1999 el movimiento antiglobalizador y pacifista más imponente de la historia universal. Nada lo detiene.

Indignaba ver el destrato de que hacía objeto al jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, con sus 75 años a cuestas, nacido en la maravillosa y helada Uppsala de la Suecia socialdemócrata, un digno seguidor de las tradiciones democráticas del mártir, Olof Palme.

El desprecio hacia la gente y sus derechos es el motor de su humanismo. Escuchemos al mariscal Goering en el juicio de Nuremberg: "Naturalmente la gente común no quiere la guerra, pero después de todo, son los dirigentes de un país los que determinan la política y siempre es un asunto sencillo el arrastrar al pueblo. Ya sea que tenga voz o no, al pueblo siempre se le puede llevar a que haga lo que quieren sus gobernantes. Es fácil. Todo lo que uno debe hacer es decirles que están siendo atacados y denunciar a los pacifistas por su falta de patriotismo y porque exponen el país al peligro". Fue el nazi Goering el que lo dijo en 1945, no fue George Bush. La diferencia entre Goering y Bush es que el nazi lo dijo en alemán y Bush lo dijo en inglés. La invasión de una nación soberana que no lo agredió necesitaba una legitimación ética aunque ilícita: derrocar al tirano Hussein e imponer a sangre y fuego un gobierno democrático y popular. Suena lindo, aunque la comunidad internacional y sus normas sea el precio que haya que pagar. Pero no es cierto. Nadie duda que Saddam Hussein es un dictador siniestro que ha asesinado a su pueblo y que su partido socialista Baath, de socialista no tiene nada. Pero quién puede creerle a Bush que va a instaurar la democracia iraquí cuando sus predecesores menos nazis que él, invadieron y ocuparon durante años y años naciones soberanas e instalaron dictaduras feroces que defendieron contra sus propios pueblos como Somoza en Nicaragua, Duvalier en Haití, Trujillo en República Dominicana. Tanto como los regímenes títeres y despóticos que impusieron los nazis en los países que ocuparon, incluida la Francia antigaullista del mariscal Petain.

Así como Hitler invadió Europa en busca de su Lebensraum, de su expansión territorial y de las urgentes materias primas que necesitaba para el desarrollo alemán y la construcción del nuevo imperio germano que vengara la afrenta del Tratado de Versalles, Bush va en busca también de su propio Lebensraum. Un Lebensraum que en el mundo globalizado de hoy no se mide más por kilómetros de territorios físicamente ocupados sino por el dominio económico y político que se ejerce sobre ellos dirigido a distancia desde los centros financieros internacionales.

Los objetivos del nuevo Hitler son múltiples. En primer lugar apoderarse del tanque de gasolina del capitalismo mundial que no otra cosa es el Golfo Pérsico. Bush sabe que en 10 años el petróleo que produce su país, locomotora productiva del mundo, se agotará irremediablemente. En 40 años no existirá más petróleo en el planeta. Es una carrera contra reloj. Según Statistical Review disminuye en forma alarmante el descubrimiento de reservas energéticas. La última década creció sólo un 5% contra el 45% de la década anterior. El 65% de las reservas están ubicadas en Medio Oriente. EEUU consume 20 millones de barriles por día de los 77 millones que se producen a diario en el mundo, de los cuales sólo 10 millones es producido por los propios norteamericanos, que dependen de los demás para seguir siendo una potencia imperial. El objetivo del ataque a Irak, segunda reserva mundial de petróleo, es controlar esos depósitos, controlar su precio y controlar su producción. Qué armas ocultas ni qué otra cosa. Como dice Galeano, si Irak produjera rabanitos en lugar de petróleo, ¿a quién se le ocurriría invadir ese país?

Para Bush el petróleo está servido. Falta sólo tomarlo. No sabe aun que puede atragantarse.

La segunda jugada de Bush es disciplinar a su aliado, Arabia Saudita, primer productor mundial de petróleo y máxima reserva energética del mundo, cuyos precios no le sirven a EEUU. El tercer objetivo como reveló en febrero de este año el subsecretario de Estado, John Bolton, es invadir a Irán y a Siria, que forman junto con Corea del Norte el "eje del mal", y si la coyuntura es favorable, incluir a Libia en el santa santorum. El cuarto paso es destruir la OPEP y apoderarse de los combustibles fósiles del mundo. Si no expropia los fósiles y no encuentra a tiempo alternativas energéticas, el capitalismo norteamericano deberá modificar el modelo de consumo de su pueblo y con ello puede perder el punto de apoyo de su hegemonía mundial. El quinto objetivo son los suculentos negocios de la reconstrucción de Irak sobre el que se lanzaran muchas de las 500 transnacionales que dominan el mundo, la mayoría norteamericanas. No menos importante es el sexto objetivo, que se nutre en las enseñanzas de lord Keynes, utilizando la industria bélica para superar la honda recesión en que está hundida la economía norteamericana, con crecimiento cero. No olvidemos que una guerra se gana no cuando se impone la supremacía militar sobre el adversario sino cuando se obtienen los réditos económicos que son la razón última de su desencadenamiento.

No podemos dejar de mencionar un último objetivo y quizás el más importante de esta guerra: imponer la supremacía del dólar frente al euro que en los últimos tiempos le está dando una paliza al dólar en frentes inesperados, poniendo en peligro el privilegio del peso norteamericano en la comercialización del crudo. El dólar se depreció en los últimos meses con relación al euro, un 17%, cifras inimaginables desde la creación de la moneda única europea. Incide en esta depreciación la decisión iraquí de pasar 10 billones de dólares de sus reservas a la moneda común europea, provocando un sismo en el dólar. Esta es otra de las razones del ataque a Irak, intentando que un gobierno títere haga retornar los 10 billones de dólares iraquíes al área del dólar. También Rusia está operando el petróleo en euros y además Irán y varios países de la OPEP están analizando si también abandonan el dólar y se pasan al euro. Los economistas estiman que si esto ocurre se producirá una depreciación inusitada del dólar, desplomándose el valor de los activos norteamericanos, acercando al gigante con pies de barro a un colapso económico como en la década de los 30.

La invasión tiene su antecedente más raigal en la necesidad de un nuevo reparto del mundo al fracasar los acuerdos de la tríada (EEUU, Europa y Japón) en 1998 en la reunión de la OCDE en París y en 1999 en la reunión de la OMC en Washington. No hubo acuerdo en el reparto del mercado mundial asediado por la disminución del porcentaje del Producto Mundial Bruto que llegó hasta el 50% concentrado en las manos de la tríada y sus transnacionales al finalizar el siglo. El fracaso del neoliberalismo en seguir manteniendo la máxima tasa de explotación de las naciones dependientes, la fatiga y la decadencia de la hegemonía unipolar y la posibilidad no muy lejana de una crisis mundial que transforme a la arrogante dominación de hoy en una hegemonía en harapos, se encuentra en las raíces de este acto de piratería internacional.

Europa no aceptó los términos del reparto y embistió con su euro. EEUU replicó con la razón de las bestias y si logra el control de los lagos negros tendrá crudo barato y abundante mientras sus aliados lo recibirán caro y en cuentagotas haciendo sufrir a sus economías.

Ese es el plan guerrero. La misma razón de dominio económico que lanzó a Hitler en los brazos de Marte, al grito de "ocupar, administrar, explotar". De ahí a que Bush pueda cumplirlo hay un gran trecho. Sobre todo teniendo en cuenta que esta guerra por primera vez la afrontará económicamente solo. La anterior invasión a Irak, legitimada por la comunidad internacional, la pagaron todas las naciones. Esta invasión ilícita, crimen de lesa humanidad contra el mundo civilizado, la pagará sólo EEUU y un pequeño porcentaje, la Inglaterra del renegado Blair. Y es mucho dinero. Suficiente como para desestabilizar aún más al dueño de la maquinita de fabricar dólares, instalada en el Departamento del Tesoro de la nación más endeudada del planeta: los EEUUde Norteamérica.

Trazados los objetivos reales, Bush y su banda de halcones patentaron la estrategia militar nazi: la famosa "Blitzkrieg" (guerra relámpago) con que los nazis asolaron Europa, en la modalidad de guerra relámpago con ataques combinados de divisiones enteras de tanques Panzers apoyados por oleadas de aviones y piezas de artillería. Los tiempos cambiaron y la blitzkrieg nazi se transformó en súper-blitzkrieg norteamericana, pero la modalidad inventada por los mariscales de Hitler es la misma que aplica Bush, aunque con una potencia de fuego mil veces superior.

Otra similitud es la desproporción de fuerzas. La invasión nazi a Checoeslovaquia o a Polonia donde la caballería polaca se enfrentaba a los tanques alemanes y era diezmada previamente por la aviación, no es nada comparado con el poder de fuego infernal de la más poderosa trituradora tecnológica de la historia. Es como si los polacos se defendieran con hondas frente a la Luftwage de Goering. En la primera invasión a Irak, los iraquíes tuvieron 120 mil bajas contra sólo 137 norteamericanos muertos y 7 desaparecidos. Salvo la Guardia Republicana de Saddam, el resto del ejército iraquí son famélicos campesinos sin entrenamiento, ni tecnología, ni armamento adecuado, el que se enfrentará a más de 300 mil soldados entrenados año tras año para matar sin dudar.



¿Qué puede hacer un país que tiene un presupuesto militar de 1.400 millones de dólares contra otro que destina 400.000 millones de dólares anuales en sus Fuerzas Armadas? Y por si fuera poco Bush acaba de pedir otros 75.000 millones de dólares para la propina de esta masacre. Promete a cambio que el botín de guerra compensará con creces la inversión.

Antes de comenzar la matanza el ejército iraquí fue desangrado como se hace con los toros de lidia por los piqueteros apenas entran en la arena, para que el matador corra menos riesgos. Una década de sanciones económicas, de embargos, carente de repuestos, sin aviones, con escasos tanques, con pocas baterías antiaéreas y sólo equipado con los viejos fusiles de asalto AK 47, ha puesto de rodillas al toro iraquí. El torero sólo tiene que hundir su espada hasta el fondo y esperar la agonía.

Las últimas noticias del frente, sin embargo, revelan que desangrado y todo, el toro está dispuesto a vender cara su vida.

El vagabundo vienés devenido en profeta de la raza aria, Adolfo Hitler, embistió sin respetar los grandes tesoros de la humanidad, destruyendo ciudades prodigiosas, culturas irrecuperables y fantásticos monumentos creados por el hombre a lo largo de los siglos.

Imitando al protegido de su familia, George Bush entra a sangre y fuego en la cuna de la humanidad, en el Mesos Potamos que así se llamaba Irak hace 8 mil años, "tierra entre ríos", donde se fundó el primer estado, la primera civilización agraria y se inventó la escritura cuneiforme. En la tierra de la legendaria biblioteca de Nínive, la de la Torre de Babel, la de los jardines colgantes de Babilonia, entre el Eufrates y el Tigris, Bush se lanza inmisericorde en la primera guerra preventiva del siglo XXI.

Deberá responder también por los tesoros culturales que arrase. Su homo demens tendrá que rendir cuentas al homo sapiens. Como Hitler la tuvo que rendir ante la historia y sus secuaces ante Nuremberg.

El señor embajador de los EEUU en Uruguay, dice en su comunicado contra el diario LA REPUBLICA, que está consternado por la comparación de su presidente con Hitler, explicando que lo que está haciendo Bush en Irak es lo mismo que hizo EEUU al liberar a Europa del nazismo. Creo que es un insulto a la inteligencia comparar al brillante creador del New Deal, Franklin Delano Roosevelt, con este energúmeno del poder que en nombre de las ideas mata las ideas, pero con los hombres adentro.

Roosevelt ingresó a la guerra con la legitimidad que le daban todos los pueblos que se enfrentaron a la barbarie nazi, el primero de ellos el pueblo soviético que ofrendó en el altar del Moloch germano, 30 millones de sus mejores hombres, mujeres y niños, que dieron su vida para cambiar el curso de la guerra, hasta ese momento victoriosa para el Tercer Reich.

Bush hace lo mismo que Hitler no lo mismo que Roosevelt. Bush viola todas las leyes internacionales, se enfrenta a las Naciones Unidas e invade al igual que Hitler a una nación cuasidesarmada que no lo agredió en momento alguno.

Conviene precisar además ante la afirmación de que EEUU liberó Europa y más allá de la heroica entrega de vidas de los soldados norteamericanos en guerra con el Führer alemán, que el ingreso a la conflagración fue muy tardío, casi al final del conflicto cuando ya Alemania estaba desgastada por la resistencia soviética que enfrentó sola al 95% del potencial bélico nazi concentrado en el frente oriental. EEUU fue el único beneficiado con la segunda guerra mundial. Durante y después del conflicto. Durante, como bien explica Heinz Dieterich en LA REPUBLICA, porque desarrolló lejos de los campos de batalla su industria y agricultura aumentando los salarios reales de 1941 a 1945 en un 27% generando 17 millones de nuevos puestos de trabajo y ofreciendo en 1944 más productos y servicios a su población que antes de la guerra.

Y después de la guerra cobró diez por uno su participación, y en Yalta se erigió como la potencia más fuerte del planeta, desplazando a Inglaterra, aunque temiendo a la Unión Soviética, su nuevo contrapeso histórico.

Y así como decimos que es un insulto comparar a Bush con Roosevelt conviene precisar que tampoco confundimos a los padres fundadores de la democracia norteamericana, esos héroes de la libertad, a George Washington, a Abraham Lincoln, a Thomas Jefferson, con este pedagogo del crimen, patán de la muerte, que al hablar por televisión no puede ocultar el gesto taimado de los cobardes. Charles De Gaulle, ese valiente rebelde de la Francia antinazi, le preguntaba al gran filósofo Jean Guitton. ¿Qué es la cobardía maestro? Y ese nido de sabiduría le contestaba: "La cobardía, general, es buscar la aprobación y no la verdad; las condecoraciones y no el honor, el ascenso y no el servicio; el poder y no la salud de la humanidad". ÁQué bien se le aplica esta respuesta a nuestro nuevo Hitler que dice defender los derechos humanos de los iraquíes mientras se especializa en convertirlos en desechos humanos!

Qué nos puede extrañar esta conducta en un gobernante que se resiste a salvar al planeta de la devastación negándose a firmar los protocolos de Kyoto aprobados unánimemente por la comunidad internacional. Un gobernante que rechazó el control de armas bactereológicas porque estimó que el acuerdo para evitar la proliferación de estos arsenales era perjudicial para su país. Un gobernante que exige a las naciones independientes que firmen un documento en el cual renuncian a su derecho a juzgar a ciudadanos norteamericanos por delitos cometidos en el extranjero. Un gobernante que se niega a firmar y a participar en la Corte Penal Internacional creada recientemente por la comunidad mundial para juzgar los crímenes de lesa humanidad. En este rechazo a una institución aprobada por más de 190 países y sólo 7 en contra coincidió su voto con el del invadido Irak quien tampoco quiere que exista en el mundo una Corte Penal integrada por 18 juristas independientes para impedir legalmente que se sigan cometiendo los crímenes de guerra que tanto los gobiernos de EEUU y de Irak han cometido.

Qué se puede esperar de un gobernante que en su propio país, cuna de tradiciones democráticas, ha suspendido los derechos civiles, ha instaurado la censura, las listas negras, la eliminación del habeas corpus, derecho por el que dieron la vida tantas generaciones, imponiendo los juicios clandestinos, las cárceles secretas y el delito de opinión, aproximando a su sociedad a la noche negra del macartismo más anacrónico.

Pese a todo logra hoy una importante mayoría silenciosa en su propio país a favor del horror de la guerra, en medio de un gigantesco apagón intelectual en la sociedad norteamericana, empujada por la desinformación, la deformación de la realidad como sistema, el legítimo dolor del ataque criminal contra las Torres Gemelas que segó la vida de 4 mil seres humanos, y por un nacionalismo atizado por el tartufo de la Casa Blanca. El nacionalismo y el falso patriotismo es otro de los eslabones que unen a Bush y a Hitler. Ese tipo de nacionalismo es el último refugio de los canallas y se apoya en la cultura de los incultos.

Albert Einstein lo describía bien: "El nacionalismo es una enfermedad infantil, el sarampión de la humanidad".

Pero ya comienza a crecer, desde el pie, desde la raíz, un movimiento popular, en las mejores tradiciones civilistas del pueblo norteamericano, para expresarse en las grandes ciudades, para parar con la energía moral que da la razón, a este asesino serial que está construyendo la mayor iniquidad bélica de las últimas décadas.

Y el pueblo norteamericano, aunque lentamente, comienza a comprender que "la libertad no puede ser fecunda para los pueblos que tienen la frente manchada de sangre".

¿Quién se anima a parar a este sicópata? Es la pregunta que circula por todo el planeta.

Las Naciones Unidas no pudieron. La OTAN tampoco. Sus aliados europeos fueron desairados y humillados.

Pero, desde el fondo mismo de la historia comienza a incubarse el antídoto. Todos los imperios y sus profetas se han ido deslizando de victoria en victoria hacia su derrumbe final. Y este imperio y su emperador, al que poco le importa ganarse la mente y los corazones de los pueblos del mundo, que es sordo o finge demencia ante la inmensa rebelión del sentido común, ante ese gran aullido de las sociedades surgido del vientre exasperado de las multitudes que se han lanzado a las calles en todo el mundo clamando por la paz y el cese de la matanza, no tendrá finalmente más remedio que entender que en esta cruzada, al vencedor sólo le pertenecerán los despojos.

Los hombres como Bush creen que los crímenes se entierran. Está equivocado. Los sobreviven.

La gente está harta de violencia. Harta de las vendettas miserables de unos contra otros. Y quiere poner fin al tiempo de los asesinos. Y si la llevan a callejones sin salida, reaccionará.

El discurso siniestro del amo y del esclavo termina casi siempre con la ferocidad del esclavo que ya nada tiene que perder. Espartaco dixit.

La protesta no cede en todos los rincones del planeta. No ha habido un imperio tan huérfano de apoyo como el que encarna hoy este morfinómano del poder.

Y este inmenso movimiento mundial contra Bush sólo comparable al movimiento mundial contra Hitler, tiene a su favor el clásico estrabismo de los mesiánicos, que les impide ver la realidad. El estrabismo es una disposición viciosa de los ojos por el cual los dos ejes visuales no se dirigen a la vez al mismo sujeto. Ven la realidad deformada.

El murmullo de millones puede transformarse en el brazo que pare esta locura.

No hay que tenerle miedo a estos gigantes que ignoran las leyes de la historia. Aplican la astucia más que la inteligencia. Ello los remite al mundo dinosáurico. Esos gigantescos animales que desarrollaron cuerpos enormes y una cabeza diminuta. Cuando vino la hecatombe sus pequeñas cabezas no pudieron inventar la mutación. Sí lo hicieron los mosquitos.

Hay un refrán alemán que refiriéndose a Hitler decía que "cuando veas a un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un enano". No sabemos aún cuánto de gigante y cuánto de enano tiene nuestro nuevo Hitler.

Recuerden a Gandhi, ese incendio moral que alertó a las conciencias. Sólo con su voz y su conducta por la no violencia puso de rodillas al mayor imperio de su época.

Gandhi decía que lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. Ese silencio hoy no existe.

Todos los pueblos, de los países ricos y de los países pobres, gobernados por la derecha o por la izquierda, todos, todos, con excepción del que habita en el país agresor, que comienza ya a desperezarse, han tomado conciencia de que por primera vez en el siglo XXI la guerra como una cruzada irracional puede cambiar la humanidad. Sabe que una guerra injusta es una catástrofe que paraliza el encuentro del hombre con la humanidad. Y une sus manos planetarias para decirle al sicario de la Casa Blanca, que hay una vida y una raza menos sórdida que la suya. Y que vale la pena ponernos de pie para defenderla. Esa es mi respuesta, señor embajador.

Red Voltaire / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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SKULL and BONES: RED SATÁNICA GOBERNANTE de ESTADOS UNIDOS

Skull and Bones, la élite del Imperio

En el seno de la muy elitista y puritana Universidad de Yale, son escogidos cada año por cooptación quince hijos de muy buenas familias. Estos forman una sociedad secreta de ritos morbosos: los Skull and Bones (Calavera y Huesos). A lo largo de su vida se apoyan y ayudan entre sí ante las veleidades democráticas de la plebe que aborrecen. Lejos de ser adversarios, los dos candidatos de la más reciente elección presidencial, George W. Bush y John Kerry, se codeaban en secreto desde hace 36 años en el seno de esa cofradía. La investigación de Alexandra Robbins sobre los Booners constituye hoy un trabajo de referencia. Su libro estará disponible en francés la próxima semana. 18 DE ENERO DE 2006 

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Izquierda: El senador estadounidense John Kerry candidato demócrata a la presidencia de los EEUU en 2004 frente a George W. Bush (derecha) del partido Republicano, ambos pertenecen a la secta Skull & Bones. En el centro el símbolo de esta cofradía secreta: la Calavera con su clave 322. 

La asociación Skull & Bones ha inspirado una importante literatura conspiracionista que responsabiliza a sus miembros con el escándalo Watergate, la invasión de Bahía de Cochinos y aun con el asesinato de John F. Kennedy. Gracias a sus conexiones con el mundo de los negocios, sobretodo con el sector bancario, estos antiguos compinches de la Universidad de Yale controlarían las finanzas mundiales, y hasta el porvenir del planeta. Los Skull & Bones se habrían infiltrado en el Council on Foreign Relation, la Comisión Trilateral, la CIA, etc.

No se trata de discutir en Voltaire, una publicación laica, sobre el esoterismo practicado en esta organización durante los ritos de iniciación, o sus ceremonias anuales, sino de analizar su función social y su posible papel político. Los Skull & Bones son ante todo la ilustración de la manera cómo, en Estados Unidos, se ha perfeccionado un sistema de reproducción de las élites mediante una selección que, contrariamente al mito del self-made man, no tiene nada que ver con el azar o las cualidades individuales. En efecto, como subraya Anthony Sutton, los miembros más activos de la organización proceden de un«núcleo de unas 20 ó 30 familias», muy interesadas en la defensa de su legado y su linaje. Es por ello que son numerosos los matrimonios entre representantes de las familias a las que pertenecen los miembros de Skull & Bones, aunque únicamente los estudiantes varones eran admitidos, hasta hace poco, en la organización.
Yale, universidad puritana y elitista

Los Skull & Bones nacieron en el campus de la Universidad de Yale, lo cual, según la notable investigación de la periodista delAtlantic Monthly, Alexandra Robbins, no es nada de casual [1].

A principios del siglo XVIII, el conjunto de universidades estadounidenses, ya sean Harvard, Williams, Bowdoin, Middlebury o incluso Amherst, fueron fundadas por congregacionalistas, pero se enfrentaban entonces a la competencia de los presbiterianos, lo que incitó a actuar al presidente de Harvard, Increase Mather. En 1701, éste deja su puesto y crea una nueva universidad «para que el interés de la Religión sea preservado, y que la Verdad sea transmitida a las generaciones futuras». Con la ayuda de diez pastores, nueve de los cuales venían de Harvard, logra fundar así la Collegiate School of Connecticut. En 1711, Isaac Newton, Richard Steel y Elihu Yale son contactados para que transfieran a la nueva institución algunos libros de sus colecciones personales. Los contactos con Yale, quien se había hecho extremadamente rico gracias a sus actividades en el seno de la Compañía de las Indias Orientales y como gobernador de la colonia de Madrás, fueron particularmente fructíferos. Además de proveer libros, Yale financia generosamente la universidad, que le rinde homenaje adoptando su nombre, Yale University, a partir de 1720.

Los lazos con el congregacionalismo garantizan el puritanismo de la enseñanza y el modo de funcionamiento de Yale. Estudiantes y profesores están obligados a hacer profesión de fe para ser admitidos en el establecimiento y se exponen a ser expulsados si su sinceridad es puesta en duda. A este puritanismo se agrega un enconado elitismo: les estudiantes son clasificados, desde que llegan a Yale, no según sus capacidades sino en función de la posición social de sus padres. En primer lugar, los hijos o nietos de gobernadores y vicegobernadores. Después, los familiares de jueces de la Corte Suprema. Un poco más abajo, los hijos de pastores y de antiguos alumnos. Al final de la cola, los hijos de granjeros, comerciantes y artesanos. Esta clasificación determina dónde se sentará cada alumno en las aulas, la capilla y el comedor. Lo más asombroso, señala Alexandra Robbins, no es que esta clasificación inicial dependa del estatus social de la familia del alumno, algo corriente en muchas universidades del siglo XVIII, sino que se mantenga durante los estudios. Yale se convierte así en el ejemplo ideal típico de una institución que reproduce las élites y su jerarquía interna. La pérdida del rango inicial es resultado de alguna violación de la disciplina y se considera un castigo al alumno que ha manchado así el honor de su familia.

Hay que agregar a este modo poco usual de funcionamiento la libertad expresamente otorgada a los alumnos de mayor edad para imponer novatadas, incluso las más humillantes y crueles, a los estudiantes de clases inferiores. El reglamento estipula una serie de medidas para garantizar el respeto de la más arbitraria jerarquía, basada únicamente en la edad. Lyman Bagg contó en la obra, Cuatro años en Yale, publicada anónimamente en 1871, cómo analizaba él los métodos establecidos por la institución. Estas prácticas autorizadas reflejan, según él, el «poder enorme de las “costumbres” de la escuela en la creación de una locura temporal que convierte a hombres débiles en seres crueles y a hombres buenos en seres sin piedad».

Esta propensión al elitismo, a la jerarquía brutal y al puritanismo incita los alumnos, a finales del siglo XVIII, a crear varias sociedades paralelas a la universidad. Se trata, al principio, de sociedades literarias, como Linonia y Brothers in Unity. Se exhorta a los alumnos a entrar en una u otra de estas organizaciones, algo que no parece lo suficientemente elitista a los que desean una estricta reproducción de la nueva«aristocracia» estadounidense. En 1780, se funda en Yale la rama Alpha de la organización Phi Betta Kappa. Otras sociedades florecen en esa época: la Beethoven Society, el Hexahedron Club… Poco a poco, las tertulias literarias pierden su importancia, reemplazadas por sociedades secretas, más elitistas y cerradas. A mediados del siglo XIX, las tres principales son los Skull and Bones (Calavera y Huesos), los Scroll and Key (Pergamino y Llave) y Wolf’s Head (Cabeza de Lobo).

Paralelamente, el claustro de profesores de Yale decide seguir la tendencia. Seis años después de la creación de Skull & Bones, seis miembros de la élite del claustro de profesores se reúnen en el «Club», que rápidamente comenzaría a ser llamado el «Old Man’s Club». Entre sus seis miembros fundadores se encuentran los profesores Josiah Willard Gibbs y Theodore Dwight Woolsey. La organización contará pronto en sus filas a William Howard Taft, al futuro chief justice del Estado de Connecticut Simeon E. Baldwin, al universitario Thomas Bergin, al neurocirujano Harvey Cushing y al fundador de los Skull & Bones, William H. Russell. De éstos, Thomas Bergin y Harvey Cushing no se convertirán en miembros de los Skull & Bones.
La guerra del opio

La universidad de Yale constituye un terreno particularmente fértil para una sociedad secreta tan elitista e influyente como los Skull & Bones. Pero el éxito de esta organización secreta se debe también en gran parte a la poderosa familia Russell, uno de cuyos miembros, el reverendo Noadah Russell, miembro eminente de la Iglesia Congregacionalista, participó en la creación de Yale. La familia Russell se implicó también en la gran guerra del opio que enfrentó al Reino Unido y China durante la primera mitad del siglo XIX.

A finales del siglo XVIII, el monopolio de la explotación del opio cultivado en Bengala con el beneplácito de Inglaterra había sido otorgado a la Compañía de las Indias Orientales, sociedad que dependía directamente de la corona británica y en la cual había participado Elihu Yale. La guerra del opio, que comenzó alrededor del año 1815, tenía como objetivo imponer la introducción de esa droga al enorme mercado chino. De 320 toneladas anuales en 1792, el contrabando de opio se eleva a 480 toneladas en 1817 y alcanza las 3 200 toneladas en 1837. China pide entonces a la reina Victoria que ponga fin al tráfico. La soberana anuncia que las ganancias que reporta éste al Reino Unido son demasiado importantes para que ella decida renunciar a éstas. La tensión aumenta entre Pekín y Londres: en febrero de 1839, un traficante chino es ejecutado frente a las representaciones de comerciantes británicos en Cantón. En junio de 1839, la Corona acepta destruir importantes cargamentos de opio. Numerosos ingleses abandonan entonces Cantón y Macao para retomar el tráfico de drogas un poco más lejos, bajo la protección oficial de la marina británica. El choque es ya inevitable: el 4 de septiembre, tiene lugar la primera batalla naval de la guerra del opio, que ocasiona la destrucción de numerosos navíos chinos. Los enfrentamientos demuestran «la fragilidad de los juncos de guerra chinos y la sanguinaria determinación de los protestantes ingleses de que salgan victoriosos los principios del liberalismo fundado en el tráfico de opio» [2].


Samuel Russel, primo de William Russell, es un importante protagonista de la guerra del opio. De nacionalidad estadounidense, es el fundador, en 1813, de la Russel & Company, compañía que competirá, en 1820, con el dominio británico del tráfico de droga hacia China. Uno de los miembros eminentes de la sociedad era Warren Delano Jr., abuelo de Franklin Delano Roosevelt.
Del club Eulogie a los Skull and Bones

Es en este contexto que William Russel crea los Skulls & Bones, en 1832. Se hace difícil establecer las circunstancias con precisión. Al principio, podría tratarse de una reacción a la exclusión de un miembro de los Phi Beta Kappa, Eleazar Kingsbury Forster. Indignado ante tal manera de proceder y deseoso de dar de nuevo vitalidad a Yale, William Russel habría condenado la decisión de Phi Beta Kappa, dado abrigo a Forster y fundado, con otros trece estudiantes de Yale (entre quienes se encuentra Alfonso Taft [3]), una sociedad más secreta aún y todavía más fuerte, originalmente llamada Club Eulogie, nombre de la diosa griega de la elocuencia. Todavía bajo la impresión de un reciente viaje a Alemania, Russel incluye una buena cantidad de referencias germánicas en el ritual. En 1833, los jóvenes miembros adoptan la calavera y los huesos como emblema. En esa misma época, el número 322 se convierte en la «cifra clave» de la organización. El 322 antes de Cristo es justamente el año de la muerte del orador griego Demóstenes. Según la «tradición Skull and Bones», la diosa Eulogie se fue entonces al paraíso para volver en 1832 y unirse a la sociedad secreta.

En 1856, los Skull and Bones son oficialmente incorporados al Russell Trust, propiedad de William H. Russell, gracias a Daniel Coit Gilman (Bones 1852), presidente fundador de la Universidad John Hopkins. El 13 de marzo del mismo año, la organización cambia de cuartel general y se instala en un impresionante edificio del recinto universitario de Yale, pomposamente bautizado «la Tumba». El lugar se llena rápidamente de reliquias guerreras y macabras: pueden verse allí, según los testimonios de algunos miembros, recogidos por Alexandra Robbins, una acumulación de banderas, de colgaduras negras y de armas recogidas en campos de batalla. Como para que no se olvide que se trata de una confraternidad de estudiantes, una serie de pelotas de baseball provenientes de míticos encuentros ganados por Yale se expone en una sala. El logo de la calavera aparece prácticamente encima de todos los lugares vacíos mientras que huesos de animales se exponen en varias paredes. También pueden verse algunos esqueletos y huesos humanos. La mayoría de los cuadros expuestos en el recinto representa a la Muerte encontrándose con tal o más cual personaje célebre. La atmósfera es parecida a la del entorno de la familia Adams, según Marina Moscovici, conservadora de arte del Estado de Connecticut, que trabajó en la restauración de unos quince cuadros en 1999.

Una polémica estalló a principios de los años 1980 alrededor del cráneo de Gerónimo, que los Skull & Bones afirmaban tener en su posesión. Incluso lo mostraron a un jefe de la tribu apache de Arizona, Ned Anderson. Cuando se les pidió la devolución del cráneo, los miembros de la organización presentaron otro diferente. Un análisis demostró que era el cráneo de un niño de diez años, no el del jefe indio. La autenticidad de la reliquia, que regresó posteriormente a «la Tumba», es por tanto dudosa.


Hoy se conoce mejor el funcionamiento de la organización. Cada año se reclutan quince miembros, lo cual permite estimar en cerca de 800 el número de miembros vivos de la organización en cualquier momento preciso. Bajo la autoridad de los miembros más antiguos, los quince felices elegidos se reúnen dos veces por semana durante un año para conversar de sus vidas, de sus estudios y sus proyectos profesionales. También hay debates sobre cuestiones políticas y sociales. Una vez al año, la sociedad organiza un retiro en Deer Iland, una vasta isla situada en el río Saint Laurent, cerca de Nueva York, donde se ha construido un club señorial al estilo inglés. El nombre de la isla es Deer Iland, no Deer Island, porque tal fue la voluntad de George D. Miller, miembro de los Skull & Bones y generoso donante de la residencia [4].

El ritual de iniciación fue objeto de las más descabelladas elucubraciones por parte de los detractores de la organización. Sin embargo, como en el ritual masónico, el secreto que lo rodea constituye su elemento más determinante y, si es efectivamente posible que las ceremonias que se desarrollan en el recinto de «la Tumba» hayan tenido en algún momento connotaciones paganas, e incluso satánicas, hay que recordar también que las novatadas que inflingían a los nuevos alumnos de Yale eran, en el pasado, particularmente crueles. Pese a ello, es difícil que se pida hoy a los estudiantes seleccionados para entrar en la organización que se presten a juegos sexuales de mal gusto ante los demás iniciados.
La red

Lo más fascinante no es lo que sucede en el seno de la organización sino más bien la coherencia de su lista de miembros, reveladora del talento de Skull and Bones en la formación de las élites del mañana. Es así que todos los presidentes de Estados Unidos que han pasado por Yale han sido miembros de los Skull & Bones: William Howard Taft, Georhe H. W. Bush y George W. Bush. Son a la vez incontables las personalidades miembros de la organización que han ocupado más tarde importantes funciones en el mundo de la política, de la diplomacia, de los medios de difusión e, incluso, del espionaje.

La organización dispone de importantes contactos en los medios diplomáticos, sobre todo en el Council on Foreign Relations. Por ejemplo, Henry Stimson, secretario de Guerra de Franklin Delano Roosevelt, el embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética Averell Harriman y J. Richardson Dilworth, administrador de los intereses de la familia Rockefeller, eran miembros de los Skull and Bones [5].

Varios miembros de Skull & Bones han alcanzado también notoriedad en el mundo de los medios de difusión. Al parecer, Henry Luce y Briton Haden, miembros de la organización desde 1920, habrían concebido juntos la idea de crear la revista Timedurante una reunión en «la Tumba» mientras que Averell Harriman fue el fundador del diario Today, que se fusionó con otra revista en 1937 convirtiéndose en Newsweek.

Los contactos con la CIA son particularmente impresionantes: William F. Buckley, miembro ultraconservador de la Agencia y conocido propagandista, fue miembro de la asociación, al igual que su hermano, James Buckley, subsecretario de Estado para la Seguridad, Ciencia y Tecnología, en el gobierno de Ronald Reagan, puesto desde el cual supervisaba la entrega de la ayuda militar estadounidense destinada a los regímenes de derecha. Hugh Cunningham (Bones 1934) también tuvo una larga carrera en los servicios estadounidenses, de 1947 a 1973. William Bundy, Bonesman de la promoción de 1939, se encuentra en el mismo caso, así como Dino Pionzio (Bones 1950), jefe de la estación CIA en Santiago de Chile en 1970, donde ayudó a desestabilizar al gobierno de Salvador Allende.

Al servir de medio de reproducción de la élite económica y política del país la organización se ha asegurado una benevolencia poco acostumbrada por parte de las autoridades. En 1943, un acta legislativa especial adoptada por el Estado de Connecticut eximió a los socios de la Russell Trust Association, que administra, entre otras cosas, los haberes de la sociedad secreta, de la presentación del informe de actividad que se exige a cualquier otra sociedad. Durante la segunda mitad del siglo XX, sus fondos fueron administrados por John B. Madden Jr., miembro de Brown Brothers Harriman, sociedad nacida de la fusión, en 1933, de Brown BROS & Company y de W.A. Harriman & Company. Madden trabajaba entonces bajo las órdenes de Prescott Bush, padre del futuro presidente George H.W. Bush y abuelo del actual presidente de Estados Unidos. Naturalmente, todos estos personajes son miembros de los Skull & Bones.

Otra fuente de fondos: los Rockefeller. Percy Rockefeller fue miembro de la Orden y vinculó la organización a las propiedades de la Standard Oil. Otra importante familia ligada a los Skull & Bones es la de los Morgan. J.P. Morgan no fue nunca miembro de la sociedad, pero Harold Stanley, miembro del equipo dirigente del Morgan’s Guaranty Trust, perteneció a ella desde 1908. W. Averell Harriman, de la promoción de 1913, fue también miembro del consejo administrativo, al igual que H.P. Whitney y su padre, W.C. Whitney. Es también de forma indirecta que la organización ha podido beneficiarse con fondos de la familia Ford, aparentemente en contra de la opinión de la misma. McGeorge Bundy, miembro de los Skull & Bones, fue en efecto presidente de la Fundación Ford de 1966 a 1978, después de haber sido asesor para la Seguridad Nacional bajo John F. Kennedy y Lyndon Johnson.

Presidencial 2004: Skull and Bones cara a cara

Los Skull & Bones no tienen verdaderamente un discurso ideológico, aunque no es corriente reverenciar a un financista de la guerra del opio o utilizar como objeto ritual el supuesto cráneo del último jefe de un pueblo recientemente exterminado. Contrariamente a lo que la literatura conspiracionista haya podido mencionar, no se trata de un club de neonazis, de ultraconservadores o tan siquiera de halcones. Sin embargo, como representante de la futura élite (lo cual implica ya el hecho de pertenecer a la clase social que dispone de suficiente capital sociocultural como para triunfar en los diferentes campos del poder), los miembros de Skull & Bones comparten una misma visión del mundo y de las relaciones en el seno de la sociedad. Son todos capitalistas partidarios de un seudoliberalismo y defensores de los valores de Libertad que presuntamente encarnan los Estados Unidos. Aún habiendo respondido recientemente a los cantos de sirena de lo «políticamente correcto» al admitir progresivamente a algunos representantes de las minorías étnicas y sexuales, y más tarde de las mujeres, en 1991 –provocando la consternación, entre otros, del ex-presidente George H.W. Bush–, las élites reunidas en los Skull & Bones no dejan de ser por ello la encarnación casi perfecta del pensamiento único de la clase dirigente estadounidense.

El hecho de que los dos últimos candidatos a la presidencia de Estados Unidos, George W. Bush y John Kerry, fueran miembros de la organización no puede ser interpretado como la manifestación de una elección arreglada de antemano entre dos cómplices. Podemos sin embargo inquietarnos legítimamente por la forma en que se establece la selección en el terreno político estadounidense ya que, si los dos candidatos son capaces de enfrentarse duramente, no hay dudas de que ambos pertenecen a un medio social estrecho y homogéneo y que, por esa razón, defienden, a pesar de sus divergencias, intereses parecidos. En cierta forma, parafraseando a un político francés, la elección presidencial de 2004 habría sido «Skull and Bones o Bones and Skull». Es además por esa misma razón que la Orden llama tanto la atención, porque encarna la quintaesencia del medio social más favorecido de Estados Unidos y cuyos puntos de vista están lejos de representar el ideal democrático al que aspira el resto de la población. Individualmente, numerosos miembros de la organización han estado involucrados en la mayoría de las «acciones sucias» de Estados Unidos en los últimos cincuenta años, de la invasión de Bahía de Cochinos a la elaboración de la doctrina nuclear, pasando por el derrocamiento de Salvador Allende. Y han podido hacerlo únicamente fuera del marco de las instituciones democráticas, amparados por el secreto de su complicidad y sobre la base de una vieja confraternidad. Sin embargo, ninguna decisión de ese tipo ha sido tomada en el seno mismo de la asociación de los Skull & Bones. No se trata de una estructura jerarquizada, apta para tomar tales decisiones y hacer que se apliquen. Como quiera que sea, la Orden secreta sigue siendo la fachada más evidente del «enemigo de clase» que representa la «aristocracia imperial» de Estados Unidos.

[1] Secrets of the Tomb, por Alexandra Robbins, Little, Brown and Company, 2002.

[2] Le blanchiment du crime en permet la repetition – L’arme éthique dans les nouvelles guerre occidentales, de Michel Tibon, tesis inédita, 1999.

[3] Alphonso Taft, futuro secretario de la Guerra en 1876, más tarde secretario de Justicia y embajador estadounidense en Rusia, es el padre de William Howard Taft, el único político estadounidense que fue presidente de la Corte Suprema después de haber sido presidente de Estados Unidos.

[4] Juego de palabras difícil de traducir: Deer Island significa «Isla del ciervo», Dear I lan significaría «tierra del querido yo mismo».

[5] Anthony C. Sutton, America’s Secret Establishment: An Introduction to the Order of Skull & Bones, Liberty House Press, 1988.

Red Voltaire / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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El OPUS DEI a la CONQUISTA del MUNDO

Fue durante la dictadura del general Francisco Franco en España que el sacerdote José María Escriva de Balaguer funda e instala los cimientos del Opus Dei [5]. Como consejero espiritual de Franco [6] y gracias a la organización que viene de crear, Balaguer se da como misión de seleccionar y formar las elites de la dictadura franquista hasta llegar a controlar lo esencial del poder. Más tarde Balaguer fue enviado al Vaticano. Desde allí trabajó para extender su poder en América Latina. El Opus Dei desarrolla una gigantesca campaña para recuperara los sacerdotes católicos, «culpables» antes sus ojos de apreciar los análisis marxistas y de oponerse a las dictaduras, sean militares o católicas. 25 DE ENERO DE 1996 Thierry Meyssan

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Oficialmente el Opus Dei no es más que una asociación católica internacional. Su labor se resumiría a la actividad espiritual de sus 79 303 miembros (sea 1 506 sacerdotes, 352 seminaristas y 77 445 laicos). Los miembros que el Opus Dei selecciona son la crema y nata de la sociedad latinoamericana y europea. Entre ellos los grandes propietarios de compañías multinacionales, los magnates de la prensa y la financia, jefes de Estado y del gobierno. A cada uno de ellos, el Opus Dei les exige una austera disciplina y una completa obediencia. Una manera muy inteligente de fingir y enmascarar sus actividades políticas«personales», gracias a sus ejecutivos de las «clases dominantes» en el mundo entero, el Opus Dei puede imponer sus valores a los pueblos.

Esta secta fue fundada el 2 de octubre de 1928 por un joven sacerdote católico español, de origen modesto, el cura José María Escriva de Balaguer. Era más que todo un intento de estos adeptos de llegar a la Santidad mediante la participación a la instauración de un régimen teocrático, en la cual Escriva de Balaguer sería el profeta. La guerra civil española les pareció como la ocasión ideal e inesperada de establecer el Estado católico de sus sueños. El sacerdote Escriba llegó a ser el consejero espiritual y de conciencia del general Franco. Juntos restablecerían el antiguo principio: «Cujus regio, ejus religio» (tal gobierno en un Estado, tal religión en este Estado).

El Opus Dei se tomó como objetivo de seleccionar y de formar las elites de la dictadura española hasta controlar lo esencial del poder. Así, en los años setenta, el gobierno franquista del almirante Carero Blanco fue calificado de « monocolor » : de sus 19 ministros, 12 eran del Opus Dei. A pesar que Escriva de Balaguer no ejercía ninguna responsabilidad directa en el régimen, el «padre» Balaguer nunca cesó de aconsejar al Generalísimo. Fue él quien sugirió el restablecimiento de la monarquía de derecho divino. Franco fue proclamado presidente a vida.

Balaguer preveía de hacerse proclamar regente una vez acontecida la muerte del Caudillo. Por tal motivo se hace ennoblecer en 1968 bajo el título de Monseñor Escriva de Balaguer marqués de Peralta. Pero el plan fue modificado. Al año siguiente Franco designa al príncipe Juan Carlos I de Borbón para sucederlo (el actual rey de España). De todas maneras Monseñor Escriva de Balaguer tenía otras ambiciones. A los finales de la Segunda Guerra Mundial viaja a Roma, una vez allí se dedicaba a consolidar y extender su poder en América Latina. Oratorios y capillas del Opus Dei fueron instalados en las embajadas españolas, cosa que facilitaría el contacto entre las elites locales. Escriva de Balaguer brindaba igualmente sus consejos espirituales a todos aquellos que ambicionaban de luchar contra el comunismo y de consolidar la fe católica en su país. Fue en estas circunstancias que Balaguer viajó apresuradamente a Santiago de Chile en 1974, para celebrar una acción de gracias con tres de sus «hijos espirituales», el general Pinochet, el almirante Merino y el general Leigh.

Otra de las inquietudes de Balaguer era extender su «Obra» en Europa pero fue en parte impedido por el aislamiento diplomático de España en aquella entonces. Su objetivo era de volver a crear una internacional anticomunista (como la que crearon Franco- Mussolini-Hitler durante la guerra civil española), de sacar del apartamiento a la España franquista y de favorecer la construcción europea.

En 1957 hizo crear en Madrid, por el archiduque Otto von Habsburg-Lothiringen, le Centre Europeo de Documentación y de Información (CEDI) y, gracias a dos otros de sus «hijos espirituales», Alcide de Gasperi et Robert Schuman, Balaguer pudo tener un peso en la redacción del tratado de Roma, primer cimiento para la creación de la Comunidad Europea. 
A igual que Francisco Franco, el «padre» fallece en el año 1975. Fue un error de creer que el Opus Dei desaparecería con ellos en el infierno. Un apogeo de esta secta fue constatado tres años más tarde, en 1978. Aprovechando de las intrigas y la parálisis del Sagrado Colegio, el Opus Dei logró convencer a los cardinales de elegir uno de sus predicadores como Papa: el arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, más conocido como Juan Pablo II. A partir de ese momento la secta del Opus Dei pudó encaminar a su provecho el aparato diplomático del Estado del Vaticano y la reorganización religiosa de la iglesia católica.

Juan Pablo II constituyó su gabinete exclusivamente de sacerdotes del Opus Dei y se dedicó a desmontar toda resistencia en el seno de la Iglesia. Por tal motivo hizo aislar- «por razones de salud»- al superior de los jesuitas, el padre Pedro Arupe y nombró un administrador provisorio de la misma orden para remplazarlo en la persona del padre Dezza, quien si era miembro del Opus Dei. Pero no se atrevió a disolver la compañía de Jesús. Se ocupó también de controlar a los sacerdotes latinoamericanos, culpables de compartir o apreciar los análisis marxistas y de oponerse a las dictaduras católicas. Todo esto en un gigantesco proceso de control eclesiástico.

Dos personas celotas [1] fueron fieles servidores de la política de Balaguer: Monseñor Josef Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina y la Fe y, Monseñor Alfonso López Trujillo, presidente del Concejo Pontifical para la Familia. Un centro de vigilancia fue instalado en Bogotá, Colombia, dotado de una potente computadora de capacidad estratégica, conectados al Vaticano. Se fichaban todos los datos y actividades políticas de los curas y religiosos latinoamericanos. Es a partir de estas informaciones y datos de inteligencia que fueron asesinados por «escuadrones de la muerte», el padre Ignacio Ellacuria o Monseñor Oscar Romero en El Salvador. Entre otras cosas, Juan Pablo II promulgó un nuevo código de derecho canónico, cuyo artífice principal fue el prelado del Opus Dei, Monseñor Julián Herranz-Casado, a quien se le nombró más tarde presidente del Concejo Pontifical para la Revisión de los Textos Legislativos.

Fue este último quien dotó a la «Obra de Dios» de un estatuto a su medida: «La Prelatura Apostólica». En adelante los miembros del Opus Dei escapan a la autoridad de los obispos en el territorio donde residen. Obedecen únicamente que a su superior religioso, prelado o al Papa. Esta organización ha llegado a ser un instrumento de control de las Iglesias locales al servicio del poder temporal del Vaticano. Este destino lo encontramos en el pasado y en otra secta que reinó con el terror religioso en la España del siglo XVI, antes de imponer y exportar su fanatismo en la Iglesia Universal: El Oficio de la Santa Inquisición [2].

En fin, el Papa confió la administración de la «Congregación para la Causa de los Santos» a un miembro del Opus Dei, Rafaello Cortesini. Juan Pablo II emprendió el proceso canónico del sacerdote Escriva de Balaguer y proclamó su beatificación el día de su cumpleaños, el 17 de mayo 1992. Esta mascarada sublevó vivas polémicas en la Iglesia Romana. Todos los testimonios y relatos de oposición a la «causa del santo» fueron rechazadas sin ser escuchadas mientras que 6000 cartas postuladoras [3] fueron incluidas al expediente. Estas emanaban sobre todo de los 69 cardinales, de los 241 arzobispos, de 987 obispos y de numerosos jefes de Estado y del gobierno.

[1] Celota : Se dice de la persona caracterizada por la vehemencia y rigidez de su integrismo religioso. El origen de la palabra viene de las personas pertenecientes a un grupo religioso del pueblo judío que practicaba este integrismo.

[2] Inquisición : Tribunal eclesiástico, establecido para inquirir y castigar los delitos contra la fe.

[3] Postulator : En derecho canónico, cada uno de los capitulares que postulan. El que por comisión legítima de parte interesada solicita en la curia romana la beatificación y canonización de una persona venerable.

[4] En latín, significa «Obra de Dios».

[5] Francisco Franco: Dictador español que se mantuvo en el poder de 1938 a 1975.

[6] En latín, significa «Obra de Dios».

[7] Francisco Franco: Dictador español que se mantuvo en el poder de 1938 a 1975.

[8] En latín, significa «Obra de Dios».

[9] Francisco Franco: Dictador español que se mantuvo en el poder de 1938 a 1975.

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Detienen en Venezuela al ciudadano vasco Asier Guridi Zaloña

Comunicado del Colectivo de Refugiados Vascos en Venezuela, ante la detención del compañero Asier Guridi20 de septiembre de 2013Detienen en Venezuela al ciudadano vasco Asier Guridi Zaloña

Marcha en solidaridad con los presos vascos en el mundo. Enero de 2011

El Servicio de Inteligencia Nacional de Venezuela, en colaboración con las policías española y francesa, ha arrestado en el país sudamericano a Asier Guridi, según ha informado la agencia Efe, que le ha identificado como miembro de ETA.

Según un comunicado del Ministerio español de Interior, recogido por las agencias Efe y Europa Press, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, con la colaboración de la Policía española y la Policía Judicial francesa, ha detenido al ciudadano vasco Asier Guridi, al que han identificado como miembro de ETA.

Interior ha afirmado que el arresto constituye «un hito» en la «cooperación antiterrorista internacional» y ha añadido que esta operación sirve «como marco de referencia para futuras operaciones» contra ETA.

De acuerdo a la citada fuente, el detenido, quien estuvo en prisión entre 1992 y 1997, se encontraría huido desde 2001, cuando su nombre habría aparecido en un listado de personas relacionadas con Ekin, organización hoy disuelta.

Comunicado del Colectivo de Refugiados Vascos en Venezuela, ante la detención del compañero Asier Guridi

Hoy, en horas de la mañana ha sido detenido nuestro compañero Asier Guridi, por supuestos policías venezolanos cumpliendo órdenes de Interpol. Lo que los medios de comunicación españoles han corrido a mostrar como una “Gran operación policial” no es más que la detención de un ciudadano vasco que, al igual que cientos de ciudadanos vascos, tuvo que abandonar su hogar y su país huyendo de la tortura. Asier eligió Venezuela como destino y desde hace más de una década, al igual que hoy, llevaba a su hijo venezolano al colegio (donde ha sido detenido) y a su esposa venezolana a su trabajo, para luego iniciar su jornada laboral. Lejos de cualquier parecido a una “gran operación policial”, la detención de nuestro compañero Asier Guridi, no es más que el reflejo de la miseria política y humana del estado español, que sólo busca alargar el sufrimiento y dolor.

Mientras en Euskal Herria (País Vasco) la mayoría social y política apuesta firmemente por un camino de paz, el estado fascista español sigue recorriendo la senda represiva y apuesta por el encarcelamiento y la tortura de los-as militantes revolucionarios vascos como fórmula para mantener el conflicto y el sufrimiento del pueblo vasco.

Desde estas líneas hacemos un llamado al gobierno venezolano a no involucrarse en esta estrategia macabra de dolor, represión y sufrimiento que quiere mantener el gobierno español contra el pueblo vasco.

Venezuela, 20 de septiembre de 2013

COLECTIVO DE DEPORTADOS-AS Y REFUGIADOS-AS POLITICOS VASCOS

Rebelión-Naiz.info / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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