¿LLEGA EL FIN DE LA OEA ANTE LA SALIDA DE VENEZUELA?

Inicio del histórico proceso de salida de esta nación latinoamericana de la OEA



El presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros anunció el inicio del histórico proceso de salida de esta nación latinoamericana de la OEA, el cual se prolongará por dos años, y la presentación formal de esta decisión ante el secretario general de la organización Luis Almagro. En una entrevista con RT, Ana Cristina Bracho, abogada, especialista y analista en temas de la Organización de Estados Americanos, brinda detalles sobre la actual coyuntura política que vive este mecanismo de integración americano y las posibles implicaciones que tendría la futura salida de Venezuela del organismo.

La abogada detalla que aunque la OEA es actualmente la organización regional más antigua del continente, "luego de la llegada del gobierno del presidente Chávez y el avance de sus políticas de integración, no es la única fórmula de encuentro de las naciones latinoamericanas", que según su opinión, "han venido desarrollando espacios libres de la presencia de EE.UU. como la Unasur y la Celac".

Ana Cristina Bracho afirma que en este momento político del continente americano "las fuerzas favorecen la permanencia de una institución injerencista y alineada como la OEA, por lo que se observa que se intenta, incluso violando sus normativas internas, revivirla como un instrumento de dominación regional".

Este punto de vista contrasta con la visión de varios países de la región, que han lamentado la decisión del Gobierno venezolano. Incluso el secretario general de la organización reiteró en su cuenta de Twitter que "la salida de la OEA no es la solución, lo es la redemocratización del país".

¿Es la OEA un instrumento de la política exterior estadounidense?

La analista manifiesta que para dar respuesta a esta incógnita tan solo hay que remitirse a la historia. "Ella nos contará que la OEA fue el primer ejemplo de una organización regional que se consolidó incluso poco después de la constitución formal de la ONU en el marco de impedir cualquier influencia que tuvieran los comunistas en el continente", explica.

Y añade que la organización tomó como doctrina fundacional "la propuesta interamericana adversa a las premisas bolivarianas de independencia e igualdad de los Estados y enraizada en una relación de tutelaje del norte sobre el sur". "Esto no es tan solo histórico, pues lo vemos al analizar cómo la OEA es un sistema de doble estándar, donde las normas que le son frecuentemente aplicadas a Latinoamérica no han sido usadas nunca en conflictos del norte, de lo cual se aseguran países como EE.UU. al no ratificar los instrumentos regionales", agrega la especialista. 

Ana Cristina Bracho explica que en ese contexto, la organización ha sido frecuentemente utilizada "para torcer el brazo de los gobiernos progresistas o considerados cercanos a las ideas soviéticas, utilizando el lenguaje de Obama". "El caso más famoso ha sido el tratamiento que en especial desde los años setenta se le ha dado a Cuba, pero no es el único", opina.

Asimismo, puntualiza que "estas acciones de tutelaje, aunadas a las posibilidades de este país de nombrar directivos interamericanos, así como la utilización de los planes de cooperación y desarrollo para forzar a los países latinoamericanos a apoyar los proyectos estadounidenses son las causas por las cuales en toda justicia se ha sostenido que la OEA es un instrumento de la política exterior estadounidense".

La respuesta de la OEA ante los acontecimientos en la región

"Hemos de observar que la OEA no tiene un historial del que pueda decirse que ha estado a la altura de acompañar los procesos políticos en los países que la integran", asegura Bracho. Y añade que, como foro regional, ha apostado siempre por defender una zona de influencia. "Por ello, ha sometido ―o pretendido someter― a su tutelaje a todos los gobiernos de izquierda y ha sido tolerante con los gobiernos de derecha". 

En ese sentido, la especialista también sostiene que "la relación con Venezuela cambió radicalmente en 1998", y que hasta entonces "la organización no había hecho mayores pronunciamientos sobre los gobiernos venezolanos, ni siquiera cuando los historiadores reconocen que antes de su utilización sistemática en las dictaduras del Cono Sur, la desaparición forzada y el terrorismo de Estado se perfeccionaron como formas de gobierno en los años sesenta en Venezuela".

Asimismo, la analista enfatiza el hecho de que "para el año 2000, la OEA, en especial en sus espacios de derechos humanos, empezó a señalar a Venezuela hasta clasificarla como un Estado contrario al sistema de los derechos humanos, sin pronunciarse en relación al golpe de Estado del 2002 o de sus víctimas".

"Por ende, sus omisiones y declaraciones actuales no son sino la continuación de la política de la organización con un mayor respaldo de ciertos Estados en virtud de los cambios políticos, democráticos o no, que han ocurrido en los países de la OEA", asegura Bracho.

La Carta Democrática de la OEA en el caso venezolano

En reiteradas ocasiones, el presidente de esta organización, Luis Almagro, ha hecho llamados a la aplicación de la Carta Democrática ante la coyuntura que vive Venezuela. Sobre este tema, Bracho puntualiza que "las razones no son jurídicas. La Carta Democrática Interamericana no es un documento fundador de la OEA, sino uno adoptado posteriormente, una vez que se introdujo en el continente la idea de la democracia participativa y como mecanismo para preservar los gobiernos legítimamente constituidos de la amenaza de los golpes de Estado".

Y añade que desde su adopción, solo ha sido utilizada una vez, en ocasión del golpe de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras "sin que haya sido posible recomponer el gobierno popularmente electo".

La abogada señala también que a los efectos de entender la situación en la OEA, "son los principios fundamentales los que están en riesgo con la postura del secretario general, que no es miembro de la OEA sino un simple trabajador, con tareas específicas y rango jerárquico, pero sin capacidad de tomar posturas soberanas". Y sostiene que sus actos "han lesionado profundamente el principio de autodeterminación de los pueblos, así como el de igualdad jurídica de los Estados".

Sin embargo, el líder del bloque opositor en la Asamblea Nacional afirmó semanas atrás que la activación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) es una solución para que haya elecciones generales en Venezuela, según cita el diario 'El Universal'.

¿Podría la OEA dejar de existir por la salida de parte de sus miembros?

"Es difícil creer seriamente que en estos momentos la existencia política de la OEA se vea comprometida; algunos cambios políticos a la derecha la han fortalecido y hay factores que trabajan por eliminar las fórmulas alternativas de unión regional", asegura Bracho.

La especialista considera que un ejemplo tangible de esta realidad es el caso de Cuba, "país que fue suspendido por la organización y al cual se buscó aislar desde la organización, no tan solo dentro del foro, sino en la relación bilateral con los países miembros, lo que demuestra la discrecionalidad que tiene la organización en cuanto a los temas que trata y los países que juzga".

Sin embargo, es importante destacar que la OEA revirtió la suspensión sobre Cuba en 2009 e incluso soportó su participación en la VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá en 2015, donde los presidentes de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro, celebraron el primer encuentro entre los máximos líderes de esos dos países en casi sesenta años.

La especialista concluye afirmando que teniendo en cuenta estos factores, "es posible que la OEA continúe trabajando para los intereses que la crearon, sin que el caso de Venezuela signifique una mutación". Por el contrario, "si la voz de los pueblos se impone y se recompone la fuerza latinoamericana, veremos que su tiempo habrá concluido cuando los países busquen un esquema de integración más favorable a sus intereses de conjunto"

La Iguana/Escuela Bolivariana del Poder Popular
@prensa_ebpp

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