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Es real: No somos materia, somos información

Los científicos que creen posible que el universo que nos rodea no sea real.¿Somos reales? ¿Vivimos en un universo creado? The Matrix articuló esta narrativa como ninguna otra película lo había hecho antes.


¿Eres real? ¿Y yo?

9 octubre 2016
Algunos físicos, cosmólogos y otros científicos no tienen problema hoy en día en contemplar la posibilidad de que todos estemos viviendo dentro de una simulación computarizada gigante, como en la famosa película de finales de los años 90, The Matrix.

Nos rebelamos por instinto ante esa idea, por supuesto. Todo se siente demasiado real como para ser una simulación.

Pero piensa por un momento el extraordinario progreso que ha habido en computación y tecnologías de la información en décadas recientes.

Las computadoras nos han dado juegos de increíble realismo, así como simuladores de realidad virtual muy persuasivos. Es más que suficientemente para ponerse paranoico.

¿Cómo diferenciar entre la realidad y una simulación? ¿E importa en realidad en cuál de las dos vivimos?

El universo es un experimento

La idea de que somos parte de una simulación tiene algunos simpatizantes de alto perfil.

¿Quién o qué creó nuestro universo? Una pregunta sin respuesta definitiva.

En junio del 2016 el empresario en tecnología Elon Musk señaló que las probabilidades de que estuviéramos viviendo en una realidad objetiva eran "una en mil millones".

En esa misma línea, tanto Alan Guth, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Estados Unidos, como el gurú de las máquinas inteligentes, Ray Kurzwell, sugieren que "a lo mejor todo nuestro universo es un experimento de ciencia de un estudiante de secundaria en otro universo".

Ninguno de ellos cree que somos seres físicos atrapados en una realidad falsa, como en The Matrix. En cambio, hay al menos dos formas en que es posible que el universo que nos rodea no sea real.

El cosmólogo Alan Guth de MIT ha sugerido que el universo puede ser una especie de experimento de laboratorio, concebido por cuenta de un Big Bang artificial por alguna inteligencia superior.

Una vez formado, creó su propia burbuja de tiempo-espacio. Pero si creemos en esta teoría, el universo resultante sería perfectamente real, aunque se hubiese originado por un proceso artificial.

El segundo escenario, en cambio -al que se adhieren personalidades como Musk-, sugiere que los humanos somos seres completamente simulados: poco más que información manipulada por una gran computadora, como los personajes de un videojuego.

En este Universo no hay escape al estilo Matrix: este es el lugar donde vivimos y es nuestra única oportunidad de vivir.

Pero, ¿por qué creer esta posibilidad tan rebuscada? La respuesta es sencilla: ya recreamos el mundo a través de la realidad virtual.

No solo realizamos simulaciones para los videojuegos, sino también para investigaciones científicas. ¿Quién dice que dentro de poco no seremos capaces de crear seres virtuales que muestren señales de conciencia?

Las supercomputadoras cada vez son más poderosas.

Si alguna vez alcanzamos ese nivel, estaremos desarrollando una enorme cantidad de simulaciones, más allá de nuestro mundo "real".

¿No es posible entonces que un ser inteligente en otra esquina del universo haya llegado ya a ese punto?
Un mundo virtual

El filósofo Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, ha definido tres posibilidades en relación con este escenario:

1.- Las civilizaciones inteligentes nunca llegan a desarrollarse a un nivel tan elevado como para producir estas simulaciones, porque quizás se erradican a sí mismas de la faz de la tierra.

2.- Una civilización llegó a tener la capacidad para hacer estas simulaciones, peropor alguna razón decidió no realizarlas.

3.- Hay una probabilidad abrumadora de que estemos viviendo en una simulación.

¿Cuál de estas tres opciones es la más probable?

Los científicos han simulado el "nacimiento" del universo. Y muchas otras cosas.

El astrofísico y ganador del premio Nobel, George Smoot, señaló que no hay razones sólidas para creer en las opciones 1 y 2.

Es cierto que la humanidad se ha causado una gran cantidad de problemas. Por ejemplo, está el cambio climático, las armas nucleares y la posibilidad de una extinción masiva. Pero ninguno de ellos tiene por fuerza que ser terminal.

Adicionalmente, no hay nada que sugiera que simulaciones verdaderamente detalladas, en la que los agentes se experimentan a sí mismos como reales y libres, sean imposibles en principio.

Smoot agrega que, dado el conocimiento alcanzando en este momento sobre la existencia de otros planetas, sería el colmo de la arrogancia pensar que somos la inteligencia más avanzada del universo.

¿Qué hay de la opción 2? Smoot piensa que también es improbable. Después de todo, una de las razones por las que hacemos simulaciones hoy es para conocer mejor el mundo real; para hacerlo mejor y salvar vidas. Son motivos éticamente indiscutibles para continuar recreando la vida.

Con esos argumentos solo nos queda la opción 3: probablemente estamos en una simulación.
Cómo demostrarlo

Una de las formas de averiguar si estamos viviendo en una simulación es buscar fallas en el programa que la produce.

¿Seremos, al final, no más que una simulación computarizada?

Por ejemplo, encontrar inconsistencias en las leyes de la física.

También pueden hallarse errores debido al redondeo de cifras en las computadoras, como sugirió una vez el experto en inteligencia artificial Marvin Minsky.

Por ejemplo, cada vez que un evento tiene varios resultados posibles, sus probabilidades deben sumar 1. Si detectamos que no es así, algo debe estar mal.

Para otros científicos, la prueba de que estamos en una realidad virtual radica en el Universo mismo: todo está diseñado para que encaje perfectamente.

Incluso la menor alteración de las fuerzas naturales habría hecho del átomo una partícula inestable, o habría hecho imposible la vida en la Tierra.


La mecánica cuántica ha dado con toda clase de cosa extraña. Por ejemplo, tanto la materia como la energía parecen granulares: como la pixelación de una pantalla, cuando la ves muy cerca.

El universo funciona con una precisión tal, que despierta suspicacias.

Otro poderoso argumento es que el Universo parece funcionar a través de líneas matemáticas, como si se tratara de un programa de computación.

Sin embargo, este argumento parece morderse la cola: si una superinteligencia estuviese administrando simulaciones en su propio mundo "real", se supone que lo haría basándose en principios físicos que rigen su universo, así como lo hacemos nosotros ahora con el nuestro.

En ese caso, la razón por la cual nuestro mundo es matemático no sería porque es administrado por una computadora, sino porque el mundo "real" también es así.

En todo caso, es muy difícil -si no imposible- encontrar evidencia sólida que demuestre que estamos en una simulación.

En palabras de Smoot, quizás nunca lo sabremos, porque nuestra mente no está lista para afrontar esa tarea.

Después de todo, diseñas a unos agentes en una simulación para que funcionen dentro de unas reglas, no para que las subviertan.
Realidad cuántica

En el fondo de este debate reposa una idea que quizás disminuya la preocupación por determinar si solo somos información manipulada por una gigantesca computadora.

En su raíz, puede que el universo sea pura matemática.

Para algunos físicos, eso es lo que el mundo real es, en cualquier caso.

Cada vez más, la teoría cuántica está siendo formulada en términos de información y computación. Algunos especialistas creen que, en su nivel más fundamental, puede que la naturaleza no sea matemática pura, sino información pura: como los ceros y los unos de las computadoras.

Al respecto, el reconocido físico John Wheeler propuso que todo lo que pasa, desde la interacción de partículas hacia arriba, es en cierta forma computación.

"Si uno mira las entrañas del Universo -la estructura de la materia en su escala más pequeña- se da cuenta que no son más que bits realizando operaciones digitales locales", dice Seth Lloyd, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Esto nos lleva al meollo del asunto. Si la realidad es sólo información, entonces nosotros no somos más o menos "reales" si estamos en una simulación o no. En cualquiera de los casos, información es todo lo que podemos ser.

Casi con absoluta certeza Elon Musk no va por ahí diciéndose que todas las personas que ve son construcciones hechas por computadoras que procesan data codificada por su propia conciencia.

En parte porque es imposible mantener esa imagen por mucho tiempo en nuestras cabezas, y porque también en el fondo sabemos que la única noción de realidad que vale la pena tener es la que experimentamos, y no algún hipotético mundo detrás de todo.

El concepto del "mundo como simulación" toma una vieja diatriba filosófica y le pone el traje de la tecnología. Eso no hace daño nadie: simplemente nos anima a examinar nuestras asunciones y preconcepciones.

El mundo cuántico es vago e indeterminado.

Pero hasta que se pueda demostrar que distinguir entre lo que experimentamos y lo que es "real" se traduce en una diferencia entre lo que observamos o hacemos, nuestra noción de la realidad no cambia de manera significativa.

A principios del siglo XVIII el filósofo George Berkeley argumentaba que el mundo era una mera ilusión.

Y para cuestionar esta idea, el vivaz escritor inglés Samuel Johnson exclamó: "yo refuto eso", y pateó una piedra.

En realidad, Johnson no refutó nada. Sin embargo, puede que se le haya ocurrido la respuesta correcta.

Philip Ball

BBC Earth / Escuela Bolivariana del Poder Popular
@prensa_ebpp

Gente inmune al SIDA

Conoce la historia de una familia inmune al VIH

Investigadores identificaron que el gen que causa en una familia, una enfermedad genética degenerativa, a la vez los protege del VIH.

Investigadores españoles buscan una cura o una vacuna contra el VIH. Fuente: El País

Abrahán Guirao pertenece a una familia cuyos miembros, incluido él, nacen con una mutación genética que le provoca una distrofia muscular degenerativa. La que por ocho generaciones han considerado una maldición, ahora resulta que los hace inmunes al VIH.

Abrahán, un español de 31 años, recuerda que a los 6 ya no podía correr como los otros niños, a los 12 le costaba subir escalones, y a los 24 necesitaba una silla de ruedas para desplazarse. Su enfermedad hace que todos los músculos de su cuerpo vayan perdiendo fuerza poco a poco. 

En busca de una cura al VIH

Algo dio un giro el año 2013, tiempo en el que se identificó el gen causante de la distrofia muscular de cinturas que sufren Guirao y su familia, tipificada como LGMD1F. 

“Al identificar el origen genético de la enfermedad vieron que afectaba a una proteína, la transportina 3, clave en la infección del VIH. Fue toda una sorpresa”, explicó a El País José Alcami, investigador de inmunopatología del sida en el Instituto de Salud Carlos III en declaraciones.

El descubrimiento ha hecho que el Instituto Carlos III, el Hospital Vall d'Hebron, el Hospital de la Fe y la Universidad de Valencia unan esfuerzos para buscar una cura o una vacuna contra el VIH. 

“En teoría es posible. Si podemos bloquear la transportina 3 solamente en los leucocitos (las células del sistema inmunológico a las que ataca el VIH) sin que afecte a los músculos, detendríamos el virus. Esto nos muestra una nueva diana para luchar contra la pandemia”, sostuvo el virólogo.

Esperanzas de vida 

La familia de Guirao también podría por fin acabar con esa enfermedad que arrastran de generación en generación. Él, sin embargo, teme que la cura llegue demasiado tarde. 

“Me da mucha alegría saber que nuestra enfermedad pueda ayudar a mucha gente. También rabia porque en mi familia llevamos sufriendo esto durante más de un siglo y nunca se había investigado en profundidad”, se confiesa Mara Guirao, tía de Abrahán.

El País / Escuela Bolivariana del Poder Popular
@prensa_ebpp

¿Qué y cómo se producen los trastornos psiquiátricos graves?

Trastornos psiquiátricos graves: qué los producen y cómo se representan¿Todo en el cerebro?

"Cuanto más piense la gente que la enfermedad mental es una enfermedad cerebral determinada por los genes, y cuanto menos la identifiquen como una reacción a las dificultades de la vida, más se apartarán de los pacientes de salud mental."Richard Bentall


El programa de Stephen Fry sobre el trastorno maníaco-depresivo en la actual serie de la BBC sobre salud mental, ‘In The Mind’(‘En la Mente’) ha atraído elogios y críticas. El catedrático de psicología Richard Bentall, ha enviado una carta abierta al actor en la que ofrece una perspectiva diferente. La carta se reproduce aquí con permiso.

Estimado Stephen,

Usted y yo asistimos en la misma época, a principios de 1970, a la misma escuela pública (Uppingham, en Rutland), y, sin duda, nuestras infelices experiencias vividas allí han ayudado a conformar nuestras diferentes trayectorias, y nos han llevado a un interés común por la salud mental.

En su caso, su salida prematura de Uppingham y las historias que le siguieron, se documentaron en su maravilloso libro, Moab is my Washpot. Su posterior revelación sobre sus problemas de salud mental, algo por lo que le felicito, ha sido una inspiración para otras personas que padecen problemas de salud mental.

En mi caso, a pesar de un rendimiento académico mediocre que atribuyo principalmente a pasar gran parte de mi adolescencia sintiéndome deprimido y maltratado emocionalmente, logré hacerme un camino en la universidad y, finalmente, obtener la carrera de psicología clínica. (A mi hermano, por desgracia, le afectó mucho más su tiempo en la escuela; su expulsión fue el comienzo de una larga espiral descendente que culminó con su suicidio, un suceso que me persigue todavía hoy, veinte años más tarde, y que refuerza mi determinación por mejorar la comprensión pública de los problemas de salud mental.)

He pasado más de treinta años investigando la enfermedad mental grave, centrándome especialmente en los pacientes con psicosis (que, en la psiquiatría convencional, normalmente se diagnostican como "trastorno bipolar" o "esquizofrenia"). Es desde esta perspectiva desde la que, a regañadientes, debo pedirle que reconsidere la forma en que se presentan estas enfermedades ante el público general. Sé que su objetivo es desmitificar y desestigmatizar la enfermedad mental, pero mi preocupación es que algunos aspectos de su enfoque pueden tener el efecto contrario de lo que pretende.

La psiquiatría convencional tiende a descontextualizar los trastornos psiquiátricos, viéndolos como diferentes enfermedades del cerebro, las cuales están, en gran medida, determinadas genéticamente y apenas influidas por los terribles golpes de la vida, y es únicamente dicha perspectiva la que se presentó en su reciente programa “La vida no tan secreta de un maníaco depresivo, diez años después “.

De acuerdo con este punto de vista, los trastornos psiquiátricos se producirían en gran medida, y de forma inesperada, en personas que son genéticamente vulnerables, y la única respuesta apropiada sería la de encontrar la medicación adecuada. Además, se suele asumir que las enfermedades mentales graves son de larga duración y que solo pueden manejarse mediante un tratamiento continuado. Sin embargo, la investigación sobre la enfermedad mental grave llevada a cabo durante los últimos veinte años (a la cual he contribuido) nos habla de una historia más compleja.

Para empezar, ahora sabemos, con un nivel de certeza, que diagnósticos tales como "trastorno bipolar" y "esquizofrenia" no son enfermedades independientes (Ver NOTA/1). Además, no existe una línea divisoria clara entre los trastornos psiquiátricos graves y un funcionamiento saludable (NOTA/2), con la consecuencia de que un gran número de personas se las arreglan, sin buscar ayuda, para llevar una vida productiva a pesar de experimentar síntomas (/3). Hay, por ejemplo, una red internacional para las personas que oyen voces, muchas de las cuales se manejan perfectamente bien sin la asistencia psiquiátrica (/4). (Desde mi experiencia, mientras que los psiquiatras están a menudo preocupados por esta "imprecisa" imagen de los límites entre los problemas mentales y la normalidad, lo que a mí me parece desconcertante es cómo los médicos especializados en problemas somáticos no parecen tener dificultades con el uso de criterios arbitrarios; por ejemplo, no hay una línea divisoria precisa entre la presión arterial saludable y la no saludable).

También parece que los desenlaces de las enfermedades mentales graves son mucho más variables de lo que se pensaba. Las investigaciones en las que se siguen a las personas con enfermedades mentales sugieren que un sorprendente número de ellas logran recuperaciones completas o parciales (/5), incluso sin tomar medicación. Un problema es que el concepto de recuperación (recovery) significa cosas diferentes para diferentes personas; mientras que los psiquiatras suelen pensar la recuperación en términos de recuperación de los síntomas, los pacientes hacen hincapié, más a menudo, en la importancia de su autoestima, en la esperanza de un futuro, y en el desempeño de un papel valioso en la sociedad (/6).

Por supuesto que los genes juegan un papel en el hecho de que algunas personas sean más vulnerables que otras a un trastorno psiquiátrico, pero las últimas investigaciones en genética molecular desafían las suposiciones simplistas sobre que la "esquizofrenia" y el "trastorno bipolar" sean enfermedades principalmente genéticas. El riesgo genético parece ser compartido a través de una amplia gama de diagnósticos -es decir, los mismos genes están implicados cuando alguien es diagnosticado de esquizofrenia, o de trastorno bipolar, de TDAH e incluso, en algunos casos, de autismo (/7). Más importante aún, el riesgo genético se encuentra ampliamente distribuido en la población con cientos, posiblemente miles de genes implicados, y cada uno de ellos supone un aumentos limitados de riesgo (/8). Por lo tanto, citando al investigador estadounidense de genética, Kenneth Kendler: “El riesgo genético para la esquizofrenia se encuentra ampliamente distribuido en las poblaciones humanas, de modo que todos portamos un cierto grado de riesgo " (/9).

Por supuesto, algunas personas (posiblemente usted mismo) tiene más de algunos de estos genes que otras personas, pero el hecho de que sean tantos los genes implicados sugiere que es muy poco probable que el estudio de los mismos de lugar a innovaciones terapéuticas a corto plazo. Como un ejemplo de comparación tenemos la enfermedad de Huntington. Esta es una terrible enfermedad neurológica degenerativa causada por un único gen dominante, con una función biológica conocida. Después de muchos años del descubrimiento de este gen todavía no tenemos indicios de un tratamiento para la más sencilla de todas las enfermedades genéticas.

En su programa, no intentó poner en relación sus propias dificultades de salud mental con las circunstancias de su vida, y eso a pesar del hecho de que su historia personal sugiere que, al menos, dos episodios de enfermedad podrían haber sido desencadenados por acontecimientos concretos (después de enfrentarse con valentía a una reacción homofobia extrema en Uganda; y después de un largo viaje en avión). Más importante aún, tal vez por razones entendibles, parecía reacio a explorar cualquier posible conexión entre sus dificultades actuales y las experiencias previas de su vida. De hecho, estudios epidemiológicos recientes han identificado una amplia gama de factores sociales y ambientales que aumentan el riesgo de padecer problemas de salud mental (/10), y con algunos de estos, supongo que podría estar familiarizado a partir de su propia experiencia.

Entre estos se encuentran la pobreza en la infancia (/11) y la exposición temprana a ambientes urbanos (/12); la migración (/13) y el pertenecer a una minoría étnica (/14) (probablemente estos no están entre los problemas encontrados por la mayoría de los niños que estudiaron en las escuelas públicas a principios de los 70). Sin embargo, también se incluyen la separación temprana de los padres; el abuso sexual, físico y emocional en la infancia; y el acoso en la escuela (/15). En cada una de estas situaciones, la evidencia de una relación con futuros trastornos psiquiátricos, es muy fuerte, por lo menos tan fuerte como la evidencia genética. Además, tenemos hoy fuerte evidencia de que este tipo de experiencias pueden afectar a la estructura del cerebro, lo que explica los hallazgos de anomalías en las exploraciones de neuroimagen realizadas en pacientes psiquiátricos (/16), y que estas conducen a una sensibilidad al estrés y a intensos cambios de ánimo durante la edad adulta (/17). Y, por supuesto, hay un sinfín de adversidades en la vida adulta que también contribuyen a padecer problemas de salud mental (/18), como matrimonios infelices (/19), entornos laborales excesivamente exigentes (/20), o la amenaza del desempleo (/21), por nombrar sólo unos pocos. Podría decirse que la mayor de las causa de las miserias humanas son los problemas en las relaciones interpersonales que se producen en contextos deprimentes.

¿Por qué es importante todo esto? Bueno, por un lado, muchos pacientes psiquiátricos en Gran Bretaña perciben que, con demasiada frecuencia, los servicios de salud ignoran la historia de sus vidas, y que son tratados como si fueran pacientes quirúrgicos o neurológicos en lugar de como personas cuyos problemas han surgido como respuesta a circunstancias difíciles de la vida. En palabras de Eleanor Longden, una conocido escuchadora de voces y activista de la salud mental: "Casi siempre te preguntan qué es lo que padeces y casi nunca te preguntan qué es lo que te afectó" (/22).

A los pacientes, como se mostró en su programa, se les ofrecen, de forma rutinaria, potentes fármacos (y no estoy diciendo que estos medicamentos no tengan su papel) pero rara vez se les ofrece la posibilidad de una terapia psicológica que podría ayudarles a afrontar sus experiencias o incluso un asesoramiento práctico (por ejemplo, el asesoramiento sobre las deudas probablemente tiene un lugar en el tratamiento de la depresión).

La insatisfacción de los pacientes con un enfoque únicamente médico está bien fundada. La investigación ha documentado que, a pesar de lo que afirman a menudo los médicos, este enfoque no ha sido, precisamente, exitoso. Mientras que las tasas de supervivencia y de recuperación de enfermedades somáticas graves, como el cáncer y las enfermedades del corazón, han mejorado enormemente desde el final de la Segunda Guerra Mundial (/23), las tasas de recuperación de las enfermedades mentales graves no han cambiado en absoluto (/24). Y lo que es aún más sorprendente, se podría pensar que es en los países que menos gastan en servicios psiquiátricos en donde se obtienen los mejores resultados en el tratamiento de las enfermedades mentales graves (/25), y además es en los países que gastan más en estos servicios en donde se observan las tasas más altas de suicidio (/26). Sin duda, si entendiéramos los mecanismos psicológicos que conducen desde la desgracia en la infancia a la enfermedad mental podríamos hacer mucho más para ayudar a la gente. Sin embargo, la financiación de la investigación en salud mental se ve canalizada de forma casi exclusiva hacia estudios genéticos y neurobiológicos, los cuales tienen pocas perspectivas realistas de dar lugar a intervenciones prácticas.

Para empeorar las cosas, la investigación ha mostrado que las teorías exclusivamente biológicas de las enfermedades mentales contribuyen a la estigmatización que padecen los pacientes de salud mental, una estigmatización que sé que usted quiere hacer disminuir (/27). Cuanto más piense la gente que la enfermedad mental es una enfermedad cerebral determinada por los genes, y cuanto menos la identifiquen como una reacción a las dificultades de la vida, más se apartarán de los pacientes de salud mental. El modelo biomédico de la enfermedad mental, que usted mostró en su programa, hace que sea más fácil de creer que los seres humanos pertenecen a dos subespecies distintas: los mentalmente sanos y los mentalmente enfermos.

Por último, el enfoque biomédico ignora por completo la dimensión de salud pública de las enfermedades mentales. Dada la evidencia de los estudios epidemiológicos, podemos, con mucha certeza, reducir drásticamente la prevalencia de las enfermedades mentales en la población. Por ejemplo, combatiendo la pobreza en la infancia y la desigualdad, averiguando qué aspectos del entorno urbano son tóxicos (puede sorprenderle saber, o no tanto, que vivir cerca de un parque parece proporcionar cierta protección contra la enfermedad mental (/28) y garantizando que todos nuestros niños y niñas vivan una infancia mejor de la que nosotros hemos vivido. No podemos hacer ninguna de estas cosas si dedicamos todo nuestro tiempo a mirar los tubos de ensayo.

Stephen, quiero acabar diciendo que le tengo el mayor respeto, y que le agradezco sus esfuerzos para llegar a las personas que padecen enfermedades mentales. Por favor continúe con este importante trabajo. Pero, por favor, de ahora en adelante, hágalo de una manera más equilibrada.

Sinceramente

19/02/2016

Richard Bentall, es Catedrático de Psicología Clínica en la Universidad de Liverpool y antiguo alumno de Uppingham

Notas:

1/ La literatura científica en este tema es compleja pero incluye estidios de pacientes con síntomas pertenecientes a la dimensión esquizoafectiva (por ejemplo, Tamminga, C.A., Pearlson, G., Keshavan, M., Sweeney, J., Clementz, B., & Thaker, G. (2014). Bipolar and Schizophrenia Network for Intermediate Phenotypes: Outcomes across the psychosis continuum. Schizophrenia Bulletin, 40 suppl 2, S131-S137); estudios estadísticos de la variación de los síntomas (p. ej., Reininghaus, U., Priebe, S., & Bentall, R.P. (2013). Testing the psychopathology of psychosis: Evidence for a general psychosis dimension. Schizophrenia Bulletin, 39, 884-895) y estudios que muestran la contribución genética compartida a transtornos psiquiátricos aparentemente diferentes (p. ej., Lichtenstein, P., Yip, B.H., Bjork, C., Pawitan, Y., Cannon, T.D., Sullivan, P.F., & Hultman, C.M. (2009). Common genetic determinants of schizophrenia and bipolar disorder in Swedish families: a population-based study. Lancet, 373, 234-239).

2/ De nuevo, la literatura científica en este tema es compleja, pero incluye estudios psicológicos de personas con rasgos de personalidad que muestran una vulnerabilidad a la psicosis (Raine, A. (2006). Schizotypal personality: Neurodevelopmental and psychological trajectories. Annual Review of Clinical Psychology, 2, 291-326), incluyendo rasgos sub-clinicos de transtorno bipolar (p. ej., Bentall, R.P, Myin-Germeys, I., Smith, A., Knowles, R., Jones, S.H., Smith, T., & Tai, S. (2011). Hypomanic personality, stability of self-esteem and response styles to negative mood. Clinical Psychology and Psychotherapy, 18, 397-410) y también estudios "psicométricos" que usan metodos estadísticos complejos (‘taxonometricos’) para descubrir si existen saltos naturales en el continuum entre el funcionamiento sano y el transtorno psiquiátrico (p. ej., Haslam, N., Holland, E., & Kuppens, P. (2012). Categories versus dimensions in personality and psychopathology: A quantitative review of taxometric research. Psychological Medicine, 42, 903-920).

3/ Existen muchos estudios epidemiológicos que muestran una sorprendente alta prevalencia de experiencias parecidas a la psicosis en la población general. Ver, por ejemplo, Johns, L.C., & van Os, J. (2001). The continuity of psychotic experiences in the general populations. Clinical Psychology Review, 21, 1125-1141. Este fenómeno ha sido documentado con respecto a los síntomas del transtorno bipolar; ver por ejemplo, Merikangas, K.R., Akiskal, H.S., Angst, J., Greenberg, P.E., Hirschfield, R.M.A., Petukhova, M. and Kessler, R.C. (2007) Lifetime and 12-Month prevalence of bipolar spectrum disorder in the National Comorbidity Survey Replication. Archives of General Psychiatry, 64, 543-552


5/ Ver, por ejemplo, Harding, C.M., Brooks, G.W., Ashikage, T., & Strauss, J.S. (1987). The Vermont longitudinal study of persons with severe mental illness: II. Long-term outcome of subjects who retrospectively met DSM-III criteria for schizophrenia. American Journal of Psychiatry, 144, 727-735, y Harrow, M., & Jobe, T.H. (2007). Factors involved in outcome and recovery in schizophrenia patients not on antipsychotic medications: A 15-year multifollow-up study. Journal of Nervous and Mental Disease, 195, 406-414.

6/ Morrison, A. P., Shryane, N., Beck, R., Heffernan, S., Law, H., McCusker, R., & Bentall, R.P. (2013). Psychosocial and neuropsychiatric predictors of subjective recovery from psychosis. Psychiatry Research, 208, 203–209.

7/ Psychiatric Genomics Consortium. (2013). Genetic relationship between five psychiatric disorders estimated from genome-wide SNPs. Nature Genetics, 984-994. Nótese que este hallazgo, procedente del analisis del ADN, es completamente consistente con los resultados de los estudios genéticos poblacionales tales como el de Lichtenstein et al. (2009) ibid.

8/ The International Schizophrenia Consortium. (2009). Common polygenic variation contributes to risk of schizophrenia and bipolar disorder. Nature, 460, 748-752.

9/ Kendler, K.S. (2014). A joint history of the nature of genetic variation and the nature of schizophrenia. Molecular Psychiatry.

10/ Para una revisión reciente, ver Bentall, R.P., de Sousa, P., Varese, F., Wickham, S., Sitko, K., Haarmans, M., & Read, J. (2015). From adversity to psychosis: Pathways and mechanisms from specific adversities to specific symptoms. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, 49, 1011-1022.

11/ Ver, por ejemplo, Wicks, S., Hjern, A., & Daman, C. (2010). Social risk or genetic liability for psychosis? A study of children born in Sweden and reared by adoptive parents. American Journal of Psychiatry, 167, 1240-1246.

12/ Vassos, E., Pedersen, C.B., Murray, R.M., Collier, D.A., & Lewis, C.M. (2012). Meta-analysis of the association of urbanicity with schizophrenia. Schizophrenia Bulletin, 38, 1118-1123.

13/ Cantor-Graee, E., & Selten, J.P. (2005). Schizophrenia and migration: A meta-analysis and review. American Journal of Psychiatry, 163, 478-487.

14/ Veling, W., Susser, E., van Os, J., Mackenbach, J.P., Selten, J.P., & Hoek, H.W. (2008). Ethnic density of neighborhoods and incidence of psychotic disorders among immigrants. American Journal of Psychiatry, 165, 66-73.

15/ Para un resumen meta-analítico de los efectos de las adversidades en la infancia (separación de los padres, bullying, abuso en la infancia) ver Varese, F., Smeets, F., Drukker, M., Lieverse, R., Lataster, T., Viechtbauer, W, Read, J, van Os, J. and Bentall, R.P. (2012). Childhood adversities increase the risk of psychosis: A meta-analysis of patient-control, prospective and cross-sectional cohort studies. Schizophrenia Bulletin, 38, 661-671.

16/ Sheffield, J.M., Williams, L.F., Woodward, N.D., & Heckers, S. (2013). Reduced gray matter volume in psychotic disorder patients with a history of childhood sexual abuse. Schizophrenia Research, 143, 185-191.

17/ Glaser, J.P., Van Os, J, Portegijs, P.J., & Myin-Germey, I. (2006). Childhood trauma and emotional reactivity to daily life stress in adult frequent attenders of general practitioners. Journal of Psychosomatic Research, 61, 229-236.

18/ Meltzer, H., Bebbington, P., Brugha, T., Farrell, M., & Jenkins, R. (2013). The relationship between personal debt and specific common mental disorders. European Journal of Public Health, 23, 108-113.

19/ Wade, T.J., & Pevalin, D.J. (2006). Marital transitions and mental health. Journal of Health and Social Behavior, 45, 155-170.

20/ Stansfeld, S. & Candy, B. (2006). Psychosocial work environment and mental health: A meta-analytic review. Scandinavian Journal of Work, Environment & Health, 32, 443-462.

21/ Barr, B., Taylor-Robinson, D., Scott-Samuel, A., & McKee, M. Suicides associated with the 2008-10 economic recession in England: Time trend analysis. British Medical Journal, 345, e5142.


23/ Ver Capítulo 1 de mi libro "Doctoring the mind: Why psychiatric treatments fail" (Penguin, 2009) para la evidencia sobre las tasas históricas de recuperación del cáncer y de las enfermedades cardíacas. (Richard P. Bentall. Medicalizar la mente. ¿Sirven de algo los tratamientos psiquiátricos?. Herder Editorial. Barcelona, 2011. 526 pp.)

24/ Esto fue señalado por primera vez por Richard Warner (1985) en su libro Recovery from schizophrenia: Psychiatry and political economy. New York: Routledge & Kegan Paul. Para un resumen meta-analítico de los datos históricos ver Jääskeläinen, E., Juola, P., Hirvonen, N., McGrath, J.J., Saha, S., Isohanni, M., & Miettunen, J. (2013). A systematic review and meta-analysis of recovery in schizophrenia. Schizophrenia Bulletin, 39, 1296-1306.

25/ Sartorius, N., Jablensky, A., Ernberg, G., Leff, J., Korten, A., & Gulibant, W. (1987). Course of schizophrenia in different countries: Some results of a WHO comparative 5-year follow-up study. En H. Hafner, W.G. Gattaz, & W. Janzarik (Eds.), Search for the causes of schizophrenia (Vol. 16, pp. 909-928). Berlin: Springer. Ver, para información más reciente, Saha, S., Chant, D., Welham, J., & McGrath, J.A. (2007). A systematic review of the prevalence of schizophrenia. PLoS Medicine, 2. e141.

26/ Ver, por ejemplo, Shah, A., Bhandarkar, R., & Bhatia, G. (2010). The relationship between general population suicide rates and mental health funding, service provision and national policy: A cross-national study. International Journal of Social Psychiatry, 56, 448-453; y también Rajkumar, A.P., Brinda, E.M., Duba, A.S., Thangadurai, P., & Jacob, K.S. (2013). National suicide rates and mental health system indicators: An eological study of 191 countries. International Journal of Law and Psychiatry, 36, 339-342.

27/ Ver Read, J., Haslam, N., Sayce, L., & Davies, E. (2006). Prejudice and schizophrenia: A review of the ‘mental illness is an illness like any other’ approach. Acta Psychiatrica Scandinavica, 114, 303-318, y Angermeyer, M.C., Holzinger, A., Carta, M.G., & Schomerus, G. (2011). Biogenetic explanations and public acceptance of mental illness: systematic review of population studies. British Journal of Psychiatry, 199, 367-372.

28/ van den Berg, A.E., Maas, J., Verheij, R.A., & Groenewegen, P.P. (2010). Green space as a buffer between stressful life events and health. Social Science and Medicine, 70, 1203-1210.

VientoSur / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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CUBA: Científicos pueden dar alivio a la Isquemia cerebral

Científicos cubanos descubren molécula que podría mejorar el tratamiento de la isquemia cerebral


Investigadores cubanos encontraron en estudios preclínicos evidencias farmacológicas del efecto neuroprotector de una nueva molécula denominada JM-20, lo cual abre promisorias potencialidades en el tratamiento de la isquemia cerebral, un grave problema de salud mundial. 

De acuerdo con el diario Granma de comprobarse el beneficio del hallazgo durante la fase de ensayos clínicos en humanos podría disponerse por primera vez de un producto con acción terapeútica efectiva contra esa dolencia y sus secuelas. 

La molécula y sus derivados están protegidos por patente ciento por ciento nacional y en su estudio participaron entidades como el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos, CIDEM; el Centro de Estudios para las Investigaciones y Evaluaciones Biológicas, la Universidad de La Habana, y la Universidad Federal de Río Grande del Sur, de Brasil. 

Esta investigación sobre la isquemia cerebral mereció uno de los Premios Nacionales de la Academia de Ciencias de Cuba 2015 y el Premio Especial del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente al resultado de mayor relevancia científica.

Radio Rebelde / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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¿NASA OFRECE 10 MIL DÓLARES A QUIEN SEPA SOBREVIVIR A BLOQUEOS Y GUERRAS ECONÓMICAS?

CONCURSO: NASA OFRECE 10 MIL DÓLARES A LA MEJOR IDEA PARA SOBREVIVIR EN MARTE... (Y a nuestra manera de ver, quien dé las ideas más acertadas para sobrevivir a los bloqueos gringos como  se la aplicaron a Cuba y a la guerra económica aplicada a nuestro país, podría fácilmente ganar estos millones, pero creemos que no nos premiarán)


La NASA ha lanzado un concurso en busca de ideas para que los astronautas aprovechen los recursos naturales del planeta rojo. El objetivo: ahorrar dinero.

Con cada día que pasa la ficción se vuelve realidad y la colonización de Marte está a la vuelta de la esquina. Y todo apunta a que la NASA está trabajando a toda máquina para lograr ese objetivo ya que acaban de ofrecer 10 mil dólares a quien tenga la mejor idea para sobrevivir a base de recursos naturales encontrados en Marte.

La competición está organizada por la NASA Tournament Lab, una iniciativa de la NASA y el Gobierno Federal de Estados Unidos para encontrar soluciones a problemas difíciles a través de la inteligencia colectiva.

A medida que se acerca nuestro primer viaje a Marte, van surgiendo problemas más prácticos. Viajar a un planeta que está a 225 millones de kilómetros no es fácil, pero sobre todo no es barato. Cada kilogramo que los astronautas se lleven consigo a Marte costará a la agencia espacial más de 100.000 dólares. De ahí la importancia de aprovechar in situ los recursos que ofrece el planeta.

“Estamos buscando soluciones creativas y novedosas de todo tipo de personas”, dice la NASA. Si crees que puedes aportar buenas ideas para este hito de la humanidad, aquí tienes el formulario donde apuntarte. El premio es una anécdota, lo interesante será comprobar si la NASA consigue, gracias al ingenio de los ciudadanos, superar otro de los obstáculos que nos separan de la misión más emocionante desde el viaje a la Luna.

La Iguana / Escuela Bolivariana del Poder Popular
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LA CIENCIA MODERNA SE ACERCA MAS AL SEGUIMIENTO DE LA CONDUCTA CANINA

CIENTÍFICOS DEVELAN POR IMÁGENES DE RESONANCIAS ELECTROMAGNÉTICA

LOS PERROS SIENTEN Y PIENSAN

TÉCNICAS DE ESCANEO CEREBRAL EN LOS CANINOS DAN COMPROBACIONES VERIFICABLES  

Un hecho curioso que reveló el ensayo científico era el modo en que tanto los humanos como los perros perciben sonidos emocionalmente sobrecargados

Un grupo de investigadores de la Emory University de Atlanta desarrollaron técnicas que permiten realizar el escáneo del cráneo canino y de su cerebro para conocer un poco más cómo piensan y sienten los perros.


LOS PERFILES DE DEFINICIÓN SE AMPLÍAN
EL COMPARTIR SE HACE MUTUO


LAS LIMITACIONES SE REDUCEN
SE COMPRENDEN MEJOR LOS SENTIRES 
Los investigadores se valieron en sus ensayos imágenes por resonancia magnética funcional, lo que les permitió analizar los impulsos neuronales de perros al oler a seres humanos y compararlos con los que generan al oler a otro perro. El efecto fue sorprendente, según publica Emory magazine, ya que resulta que

 los perros prefieren el olor de un ser humano antes que cualquier otro olor.
Otro hecho curioso que reveló este ensayo era el modo en que tanto los humanos como los perros perciben sonidos emocionalmente sobrecargados. Así, tanto en uno como en otro caso los sonidos suaves activan la parte de la corteza celebral que se encarga de la actividad auditiva. Y eso explicaría en gran parte por qué los perros saben entender nuestros cambios de humor.

Otra investigación realizada por Atilla Andics en materia de comportamiento canino subraya que los perros más que otros animales domésticos interaccionan con sus dueños. Por ejemplo, cuando un perro está asustado corre directamente a su dueño mientras los gatos y los caballos huyen en dirección contraria.

AHORA EL HUMANO AMPLIA SU ESPECTRO DE CONOCIMIENTO ANTE LOS CANINOS COMO REFERENCIA ANIMAL
Finalmente, los científicos del Hospital General de Massachusetts estudiaron las relaciones entre los perros y los seres humanos, llegando a la conclusión de que sentimos casi lo mismo hacia los perros que hacia nuestros propios niños. El experimento consistía en realizar el análisis de un grupo de mujeres a quienes enseñaron fotos de bebés y de perros. Y resultó que el efecto la imagen de los perros nos hacen tan felices como las de los niños.

CORREO DEL ORINOCO / ESCUELA BOLIVARIANA DEL PODER POPULAR
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SABIDURÍA ANTIGUA: PENES ÁUREOS DE MARINOS FILIPINOS

Hombres de penes brillantes: el extraño y poético artilugio sexual de los marineros filipinos

LOS MARINEROS FILIPINOS INCRUSTAN “BOLITAS“ DE METAL EN SUS PENES PARA CONGRACIARSE CON LAS MUJERES DE LOS PUERTOS; ACASO SIN SABER CUMPLEN UN ANTIGUO RITO QUE SE REMONTA A LA ALQUIMIA SEXUAL DE LOS DIOSES.

Tanto hombres jóvenes como viejos perforan sus penes con una varilla de oro o de metal del tamaño de una pluma de ganso, sus puntas con la forma de la cabeza de un clavo… Cuando un hombre y una mujer desean tener relaciones, ella no toma su pene de la manera normal, sino que suavemente introduce primero la espuela de arriba y luego la de abajo dentro de su vagina. Una vez dentro, el pene se vuelve erecto y no puede ser sacado hasta que esté flácido.

Antonio Pigafetta sobre la prácticas sexuales de los nativos filipinos, 1521


escrito por: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO

Las mujeres de Mactaan sabían que no podían confiar
en esos penes. Aprendieron de sus hermanas,
madres y abuelas que incluso los más grandes

mentirían, buscarían excusas para no tener que merodear
dentro de esas tibias, resbalosas paredes.


Para algunos el destino del pueblo filipino ha sido aciago, sufriendo el yugo de un múltiple colonialismo, dictaduras y explotación (o saqueo) de recursos. Y, sin embargo, ese estado precario, pronto a abandonarse, y su geografía isleña, les ha permitido una venturosa compensación, difícil de medir bajo indicadores financieros, otra riqueza: partir al mar y conocer el mundo para mezclarse con la sal de la tierra. Aunque bajo la servidumbre del navío y sus lores, ningún otro pueblo en la actualidad recorre –y, en ese aspecto reversible de la dialéctica, domina– los océanos del orbe como el pueblo filipino …un furtivo imperio a la deriva. Actualmente se calcula que la quinta parte de los marineros del mundo son de origen filipino. Una cifra que ha crecido luego de que leyes internacionales permitieran la contratación de marineros a salarios mínimos y de que Filipina viviera una pronunciada crisis petrolera en los 70.

El destino de un marinero hace que pase alrededor de 10 meses en alta mar, sólo acallando en la tierra brevemente. Estas visitas a ciudades marítimas, lejos de casa (casa que de por sí ya se ha difuminado en la borrasca del mar), son el escenario de las más variadas y afamadas correrías sexuales: la prostitución, las farras orgiásticas y, en el caso de los filipinos, la oportunidad de hacer gala de sus implantes peniles con las mujeres del puerto.

Aunque existen numerosos relatos históricos que documentan esta práctica, extendida entre hombres del Pacífico asiático, una nueva investigación realizada por el antropólogo noruego Gunnar Lamvik ha creado recientemente cierta sensación. Según Lamvik, muchos marineros filipinos hacen pequeñas incisiones en sus penes con pedazos de plástico, piedras o metales (del tamaño de M&M’s) debajo de la piel con el fin de aumentar el placer de las prostitutas y otras mujeres con las que se encuentran en ciudades portuarias, especialmente en Río de Janeiro. “Esta arma secreta de los filipinos, como fue fraseada por un contramaestre, tiene que ver obviamente con el hecho de los que filipinos ‘son tan pequeños, y las mujeres brasileñas son tan grandes”’, señala Lamvik.

Un sondeo realizado en 1999 mostró que el 57% de los marineros filipinos utiliza estas incisiones, conocidas como “bolitas”. Steve McKay, de la Universidad de California Sana Cruz, viajó en containers con marineros filipinos y, al igual que Lamvik, documentó el proceso de inserción de los implantes. Las bolitas son conocidas como “fang muk”, “bulletus”, “bolas de chagan”, “bolas de tancho” y “canicas de pene”. La diversidad de objetos y materiales que se utiliza para hacer los implantes es tan ocurrente como potencialmente infecciosa: se usan cucharas derretidas, cepillos de diente, palillos chinos, cuentas de collares (incluyendo rosarios), municiones y metales y minerales (como el hierro, el jade, el marfil, la porcelana, la fibra de vidrio y, los más afluentes, el oro). McKay notó que muchos marineros filipinos hierven las “bolitas” y es una práctica común insertar cuatro de ellas en diferentes partes del pene formando el signo de la cruz (una clara herencia del catolicismo español que, sin embargo, muestra una articulación que esa religión podría considerar profana justamente al inmiscuir en el sexo lo sagrado).

Esta práctica, también conocida como “perlado” fue observada por el hisoriador precolonial William Henry Scott y por Antonio Pigafetta, quien viajó en la mítica expedición de Magallanes por el estrecho que ahora lleva su nombre. “Tanto hombres jóvenes como viejos perforan sus penes con una varilla de oro o de metal del tamaño de una pluma de ganso, sus puntas con la forma de la cabeza de un clavo”, escribió Pigafetta en 1521.


La interpretación antropológica de Lamvik es que los filipinos se reafirman a sí mismos utilizando las “bolitas”. Esto no sólo por el aparentemente tamaño desfavorable de sus penes, también por su posición generalmente inferior en la jerarquía de los navíos. Los filipinos son percibidos dentro del rubro como “afeminados” (según Lamvik), como incapaces de tomar decisiones y como fácilmente reemplazables. Esto les genera una “inseguridad”, misma que buscan paliar con las incisiones en el pene que de alguna manera apuntalan su masculinidad. Por otro lado, (quizás un poco como los mexicanos son “gaffers” en las películas) se dice que los filipinos “pueden arreglar todo”, mientras que los otros marineros se esperan a llegar al puerto “los filipinos hacen una nueva parte o la arreglan”. La misma pericia también parece reflejarse en suars amatoria, donde su habilidad técnica, un poco a la manera de Vulcano, el dios de la fragua, les permite conseguir la privanza femenina sin ser ortodoxamente deseables. Los filipinos se jactan de que las mujeres de los puertos las prefieren a ellos porque las tratan bien: “les sonreímos, incluso las cortejamos. Eso es lo que hace especiales a los filipinos. Somos románticos”, dijo un marnero filipino a Lamvik.

Aunque estas perforaciones puedan reflejar cierto complejo de inferioridad, también resaltan la concepción romántica del filipino, en ciertos aspectos más sofisticada y evolucionada que la de otros pueblos en los que el paternalismo ha hecho mella. El filipino, sea por su necesidad de sobresalir o por su afeminamiento, y aunque sea con una prostituta, se regala en función del placer femenino. Y si bien, en la era de Cosmpolitan y New Scientist, puede resultar más o menos evidente la importancia de buscar la gratificación sexual de la mujer, hace unos siglos, en la cultura patriarcal, esto no era del todo así (era en todo caso un secreto iniciático). La filipina es una cultura maternal, como el mar (“I will go back to thee, great sweet mother,/mother and lover of men, the sea”, dice un poema de Swinburne que entre muchos otros revela la inextricable relación del mar, el hombre y el arquetipo femenino), y como tal parece rendirse a la Virgen, que por momentos se transforma en la Gran Puta (que cumple una función igualmente sagrada y de la cual quizás María Magdalena, la esposa de Jesús en los textos gnósticos, sea el mejor ejemplo).

De lo anterior podemos derivar una ecuación en la que el marinero filipino logra transferir su amor al mar a las mujeres del puerto –que son una misma manifestación de la materia que abraza y engolfa—a través del artilugio y el ingenio, burlando sus limitaciones físicas un poco como hiciera Ulises, el gran náufrago de la historia, y quien sin contar con el prodigio atlético de Aquiles logró regresar a casa, al seno de Penélope.

“Allí unidos, rozando aquel centro, como una madeja de nervios, hasta la punta del ala del águila, hasta el más remoto de los días. Esto significa: el altar del fuego”. Ka

Roberto Calasso en su versión de la mitología de la India, sugiere que los actos de los dioses, los mitos fundadores, se repiten permanentemente, con sutiles variaciones, hasta el punto de que conscientes o no nosotros seguimos representando esos actos (que son sacrificios). El origen del mundo que habitamos (aquel que distingue lo múltiple de lo uno), según la tradición védica, se dio a través de la cópula de Prajapati con su hija Usas, la aurora. El acto que repetimos siempre, en perpetuación del mundo –de ese orden velado—, es la cópula (aquello que nos vincula). “Esta es la escena que está detrás de todas las escenas, la escena que cada escena varía, repite, deforma, destroza, recompone, porque de esta escena en la aurora desciende el mundo”. Es posible, entonces, encontrar en el equipamiento y en la conducta sexual de los marineros filipinos una prolongación representativa de los arquetipos trazados por los dioses en su instauración del mundo.

Tanto Pigafetta como un notable poema escrito por Nick Carbo (que puede leerse al final del texto), donde dice “varillas de oro incrementarían/su placer y las lanzarían/más allá de las copas de las palmas,/más allá de los centelleantes/ojos de anillo de los dioses/en el cielo nocturno”, hacen énfasis en el oro como el material elegido para incrustarse en el pene. Esto, aunque de manera rebuscada, pero con el lujoso placer que es refocilarse en la mitología –la telaraña invisible que sigue tejiendo, por debajo, al mundo– me recuerda la historia de Osiris, quien resucitó luego de que Isis le fraguara un pene de oro con su voz. Osiris fue engañado y despedazado por su hermano Set; Isis logró reunir 13 partes de se cuerpo y uncirlas, pero faltaba su pene. Entonces, en la orilla del mar, cantando con la voz del ibis –el ave cuyo vuelo Thoth observó para inventar la escritura—, Isis cinceló el pene áureo de Osiris en una especie de sintestesia creativa que oculta una profunda simbología alquímica, probablemente la conjunción de los opuestos, el fuego y el agua, y la cópula divina (en el tálamo del mar que se funde con el cielo) o hierosgamos. Osiris entonces se alzó como dios del Sol y de la vida después de la muerte.

Si creemos que nosotros somos la descendencia de los dioses –o al menos de los hombre que los imaginaron—podemos ver en las incrustaciones de oro de los filipinos una correspondencia (y las correspondencias, las sampad, fueron lo primero que hicieron los dioses para hilar el mundo). De alguna manera remota y misteriosa colocar una punta de oro en el pene y llenarlo de resplandores es una oblación a la Diosa Madre. Al hacerlo los marineros filipinos hacen lo que hizo Isis (quien también es Stella Maris, la estrella del mar) y aunque sea sólo con una realidad espectral se convierten por un instante (atemporal) en Osiris. El principal tributo de los hombres a los dioses es hacer lo que ellos hicieron –aunque no sepan que lo están haciendo o por qué lo están haciendo.

Juegos de Alquimia


Tiendo a hacer una digresión: puede resultar un exceso ver en las incisiones peniles de los filipinos, y en su arrojo por complacer a las mujeres de los puertos –destacándose de hombres aparentemente mejor dotados—un impulso de elevarse “al cielo nocturno” atravesando los anillos de los dioses –o al menos la generosidad de hacerlo para el género femenino. Pero, ¿qué otra forma más contundente, que no requiera de una etérea metafísica, tiene el hombre para inscribirse en el firmamento? (El poeta indio Bhartrihari considera que existen dos vías: “la juventud de una mujer de pechos generosos, inflamada por el vino del ardiente deseo, o la selva del anacoreta”, lo demás es “hueca palabrería”). En la sexualidad, en su transfiguración erótica, yace no sólo el instinto de la reproducción, de la perpetuación de la sangre y la información genética, también el deseo de trascendencia. De alguna manera los hombres y las mujeres intuyen –en la gnosis del cuerpo— que su participación en lo sagrado está dada en el erotismo. La decadencia del rito, la perversión del éxtasis, no dejan de simbolizar y volver a escenificar el acto de creación de los dioses… no importa que sean marineros y prostitutas ahora los que se tienden en el atanor. Amor, el más viejo de los dioses, es el primer y último sacrificio.

En las perforaciones peniles de los filipinos podemos atisbar también el tiempo cíclico. Primero son pepitas de oro las que refulgen en el sol (podemos adivinar que esta práctica es mucho más antigua de lo que documenta Pigafetta), al final son latas, chatarras, alumino, fierros en el glande — atravesamos las edades que describe Hesíodo (la decandencia del oro hacia el hierro). Los dioses vivían en la superabundancia –la materia, el maia, era fácilmente manipulable–; el destino del hombre es otro, pero el deseo es el mismo. Sin los mismos recursos, y sin haber alcanzado la perfección de la cual el oro es un metáfora, los marineros filipinos buscan una satisfacción transpersonal, complacer a las prostitutas brasileñas, un ciero doro –esa dádiva incomparable que es la alegría erótica femenina–, reestablecer el orden. Por lo mismo, Osiris logró alzarse redivivo como Señor del Inframundo y constelarse en el firmamento: propulsado por Isis (a su vez constelada como Sirio). De alguna manera en la profundidad de la mente que compartimos, los marineros con sus perforaciones están añorando la antigua alquimia de la pareja divina. El metal, que brilla como el sol y se alía por la acción ígnea, introduce el elemento de fuego, doblemente necesario al penetrar en un ambiente húmedo; así el marinero filipino inconscientemente cristaliza el principio alquímico de “conjunctio oppositorum”: la llama se agita en el agua. El acto es el mismo: un solo eros recorre el mar con su rayo de oro (sólo los actores cambian de rostro).

Las mujeres de Mactaan sabían que no podían confiar
en esos penes. Aprendieron de sus hermanas,
madres y abuelas que incluso los más grandes

mentirían, buscarían excusas para no tener que merodear
dentro de esas tibias, resbalosas paredes.
Los hombres siempre tenían otra cosa que hacer:

Terminar de vaciar la banca para que los hombres pudieran ir
a pescar en un nuevo bote, recoger más cocos
para hacer suficiente arak (un vino de palma que hacían los hombres

para embriagarse juntos). Atar a los hombres a los muebles
tomaba demasiado tiempo, morderlos
mientras se estaban saliendo era considerado violento,

Amenazarlos con cortárselos con un cuchillo de bambú
nunca funcionó. Entonces, las mujeres de Mactaan escucharon
de una secreta práctica sexual de un chamán

que visitaba de una isla hacia el sur.
Introdujeron la varilla de oro
en sus hijos pubertos como un ritual

para alcanzar virilidad. Tomó veinte días
para que sus penes sanaran, tres años
antes de que estos niños empezaran a complacer a las mujeres.

Los hombre más viejos, quienes se reían
de estas generaciones más jóvenes
(llamándolos ulo ng aspili, cabezas de clavo)

fueron vistos gradualmente como poco atractivos
por sus esposas y mujeres más jóvenes.
Los hombres sin adornos fueron acusados

de eyacular muy rápido, de no mantener
sus penes hinchados por mucho tiempo,
de tener mal aliento, de perder pelo prematuramente, de verrugas.

Ninguna mujer tocaría a los no perforados.
Un día, los ancianos de la aldea y el resto
de los nerviosos adultos se formaron

frente a la cabaña de la anciana que desempeñaba
el servicio. En veinte días,
todos los hombres de Mactaan tenían penes que brillaban

cuando expuestos al sol.
Caminaban con los pechos henchidos,
disfrutando el fresco arak,

mientras las mujeres se preguntaban si dos,
o quizá tres
varillas de oro incrementarían

su placer y las lanzarían
más allá de las copas de las palmas,
más allá de los centelleantes

ojos de anillo de los dioses
en el cielo nocturno.


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