Ensombrecido panorama sirio por la violencia

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Un intermitente cañoneo de fuerzas gubernamentales durante gran parte de la noche de este domingo contra áreas de Damasco Campo, al noreste de la capital, ilustra hoy la complejidad del panorama en Siria.
En los últimos meses, la gran afluencia de mercenarios extranjeros, fogueados en Libia, Afganistán e Irak y de las canteras de países occidentales, más el apoyo en armas sobre todo provenientes de Libia y de mercados subterráneos, marcaron un punto de inflexión en la crisis en esta nación levantina, consideran diferentes análisis.

La consumación de ese apoyo externo a las bandas, la llegada de armas más sofisticadas, entre ellos cohetes Stinger y Sam7, proporcionaron a los grupos irregulares un mayor poder de fuego para enfrentar al contingente del Ejército Árabe Sirio (EAS) que participa en la ofensiva gubernamental.

Pese a los intentos de actores externos como Rusia, Irán y China, entre otros, de impulsar un arreglo entre sirios y el inicio del diálogo, la situación se deteriora, pues otros insisten en apoyar la revuelta, enviar armas, proporcionar financiamiento e inteligencia a los mercenarios y rebeldes, y solicitar la salida del presidente Bashar al-Assad, como condición para negociar.

Hoy nadie se atreve a predecir el desenlace de la agresión contra Siria, aunque la mayoría alerta sobre las implicaciones del conflicto para toda la explosiva región levantina, donde incluso, hasta las monarquías que apoyan la revuelta están en peligro, y por consiguiente los mercados de gas y petróleo.

De igual manera, el impulso que le da Occidente a las bandas armadas también preocupa en muchas capitales europeas e incluso en Washington. Hay temor que un desenlace en esta nación sea aprovechado por grupos extremistas musulmanes vinculados a la red Al-Qaeda para llevar sus acciones fuera de la región.

En semanas recientes aumentó la violencia del conflicto: hay mas explosiones terroristas en la capital, violentos enfrentamientos en provincias e incesantes bombardeos de sitios, donde hay presencia de las bandas.

Lo anterior resulta indicativo de una escalada de la crisis, mientras las gestiones diplomáticas no avanzan por falta de acuerdo entre las partes y la fractura existente entre los llamados opositores, muchos mercenarios y otros sirios que llevan 20, 30 o 40 años fuera del país, como aseguró recientemente la secretaria norteamericana de Estado, Hillary Clinton.

Hacia esa falta de unidad entre las "fuerzas rebeldes" apuntan las reuniones en Doha, Catar, impulsadas por Washington, para darle un maquillaje a los opositores, con elementos que participan en la revuelta interna, la cual de cierta forma no goza del apoyo de gran parte de la población.

Washington espera que los contrarios al gobierno del presidente Al-Assad cierren filas y se conviertan en una opción para un diálogo o tratar de imponer por la fuerza un cambio en Siria.

Actualmente pocos se atreven a predecir hacia donde va la crisis y cuales son las opciones.

En términos internos prosigue la acción de los escuadrones de la muerte, más recientemente con la masacre de al menos 30 personas en la ciudad de Harem, provincia de Idleb, y de 28 prisioneros en la localidad de Saraqeb, y el Gobierno acude más a la aviación para enfrentar a las pandillas irregulares.

Es evidente que la situación se complica por día. El EAS aún no emplea todo su armamento ni fuerzas contra las bandas armadas, algo que pudiera ocurrir como ultima opción, pero descuidaría la defensa del país contra una potencial agresión externa.

A grandes rasgos así es como perciben el avance de la crisis algunos comentaristas internacionales, medios de prensa y analistas, pero sin atreverse a dar un pronóstico sobre hacia dónde estaría la solución.


PrensaLatina/Escuela Bolivariana del Poder Popular

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