Programas que siembran conciencia ambientalista en Venezuela


Crear una conciencia ambientalista no es tarea fácil, sobre todo si trata de los más pequeños de la casa, pero cuando éstos tienen la oportunidad de vivir momentos de plomeros y de llegar a casa con algo nuevo que contar, la historia cambia. Y es que precisamente ese ha sido el objetivo: crear valores en los niños sobre los cuidados de los recursos naturales como el agua y la vegetación con el fin de que se contribuya a salvar el planeta.

Así es como ha venido trabajando el programa Agua en Nuestras Vidas que se lleva a cabo en más de 5.000 escuelas del territorio nacional, donde participan 2.200.000 niños conformados en 17.783 patrullas escolares del agua y 20.403 plomeritos escolares. Los primeros encargados de divulgar en sus hogares los mensajes conservacionistas, y los segundos dotados de materiales de plomería y grifería para evitar que el agua se pierda en algunos espacios de sus instituciones.

Este es el caso de la Escuela Básica Bolivariana San José, ubicada en la población San José de Tiznados, estado Guárico, donde más de 389 niños participan en actividades para conservar este recurso vital.

Luis Lozano, estudiante de sexto grado en esta institución señala la importancia de conservar el vital líquido. "La gente cree que no se acabará nunca, pero debemos cuidarla y tenemos que decírselo a la gente", enfatiza el niño.

Las actividades también ejecutadas en la Escuela Víctor Raúl Soto, en el estado Zulia, así como en otras instituciones del país, buscan transcender la enseñanza más allá de las aulas de clase, para que los más pequeños asuman el rol protagónico sobre la conservación de este recurso.

El programa educativo ambiental, creado en el año 2000, fomenta además las creaciones artísticas como pintura, poesía, cuentos y canciones, así como proyectos de aula que con la participación de las Mesas Técnicas Escolares del Agua buscan resolver problemas relacionados con este servicio dentro de la comunidad educativa.

Estas jornadas se realizan entre la Coordinación del Programa Educativo de las hidrológicas del país y los ministerios para la Educación y para el Ambiente, con el fin de fortalecer la creatividad, el ingenio y los valores culturales en los niños.

Respecto a los avances de este programa, el ministro para el Ambiente, Cristóbal Francisco, dijo que el mismo pudo incluirse en el pénsum educativo, lo que calificó como "un gran logro", puesto que estos niños se convierten en los máximos defensores del agua.

Manos que siembran valores

Otro de los programas educativos ambientales es el proyecto Todas las Manos a la Siembra, en el que participan niños y docentes. El objeto es que los estudiantes conozcan el proceso de siembra y cosecha, y puedan degustar los rubros plantados con sus propias manos.

Con esa convicción, en la Escuela Básica Bolivariana San José, este miércoles fueron sembrados diversos rubros entre los que destacan: 100 plantas de berenjenas y 50 de pimentón, mientras que el martes fueron sembradas 30 matas de ajíes y 30 de tomate.

La jornada se llevó a cabo de la mano de la coordinadora de proyectos socio productivos de esta institución, Mayra Camacho, y los alumnos de diversos grados, puesto que la idea es que cada grado siembre un rubro distinto.

"La cosecha se usa para autogestión de la escuela y para el Programa de Alimentación Escolar (PAE)", explicó Camacho en entrevista con la Agencia Venezolana de noticias.

Sostuvo que además, los docentes siembran otros rubros en los patios de sus hogares, cosecha que también es llevada a la escuela y sirve para el consumo propio de los maestros.

Camacho destacó que actualmente la institución cuenta con amplios espacios verdes que mantienen a los niños inmersos en una actividad sustentable y que promueve valores. Detalló que la cosecha de cilantro, berenjenas, pimentón, tomates y ajíes le dan vistosidad al lugar.

En cuanto al aprendizaje del proceso de siembra, Camacho explicó que los niños, en su mayoría, conocen la actividad porque habitan en una zona, en la que sus padres se dedican a la agricultura, pero con rubros que requieren más tiempo y dedicación como maíz, melón, lechosa, cambur, plátano, topocho, yuca y cebolla, entre otros.

Durante el año escolar 2010-2011, el Programa Todas las Manos a la Siembra abarcó 1.464 instituciones educativas de Falcón, año en el que incluyeron unos 205.381 estudiantes de educación inicial, primaria, especial, liceos bolivarianos y escuelas técnicas.

Hace más de un año, este grupo de niños y jóvenes pudieron cosechar hortalizas, café, naranja y caña de azúcar; en la costa oriental otro grupo de niños cosechó hortalizas, aguacates, frutales y musáceas (cambur, plátano, topocho), y en el eje occidente, hortalizas, maíz, melón, cambur y parchita.

Una gran cantidad de escuelas, en todo el territorio nacional,  forman parte de este programa educativo ambiental entre las que destacan la Escuela Básica Bolivariana Juan Germán Roscio y la Escuela Bolivariana de Laguna de Piedra, en el estado Guárico. A la actividad tampoco escapan escuelas caraqueñas, mirandinas, varguenses, andinas, zulianas y anzoatiguenses.

Plantas que crean conciencia agroecológica

En el programa educativo Todas las Manos a la Siembra trabaja la Misión Árbol socialista, programa social en el que se plantan árboles en las comunidades, esto con el fin de crear una consciencia agroecológica.

Sin embargo, se trata de un plan en el que debe estar claro cuándo actuar para evitar daños a los árboles. Por ello, la misión interviene justamente cuando la planta se encuentra en su época reproductiva, momento en el que se ejecuta la recolección de las semillas para esparcir nuevas plantas.

De manera que el programa se realiza en cuatro etapas: recolección de semillas, construcción de viveros, plantación y mantenimiento, los cuales forman parte de los derechos y deberes que tiene cada generación de defender y proteger el ambiente de su entorno, tal como lo establece el artículo 127 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Hasta la fecha, la Misión Árbol ha logrado reforestar más de 34.000 hectáreas, además de 4.700 comités conservacionistas conformados, 3.809 viveros elaborados, 45 millones de plantas producidas, 62.365 empleos directos y 107.000 indirectos generados.

Misión salvar el planeta

La Misión Árbol, en conjunto con los programas educativos ambientales Agua en Nuestras Vidas y Todas las Manos a la Siembra prevé cumplir con lo planteado en el quinto objetivo histórico del Segundo Plan Socialista de la Nación para el período 2013-2019, que tiene como fin contribuir a la salvación de la especie humana y la vida en el planeta.

La opción de estos proyectos se presenta como una propuesta ecosocialista, expresada en una política orientada a recuperar y mantener las formaciones boscosas del país con la participación de las comunidades.

El objetivo es evitar actividades como la tala y la quema de la vegetación que generan la degradación de los suelos y pérdida de las ricas fuentes de agua que posee el país.

Estos proyectos colocan a Venezuela entre los países promotores de la protección ambiental, con valores y enseñanzas que van desde las más pequeños hasta quienes trabajan por sus comunidades, todo ello con el propósito de que todo venezolano comprenda la importancia de conservar y proteger los recursos naturales.


AVN/Escuela Bolivariana del Poder Popular
@Prensa_Ebpp


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